Por Elsie Betancourt
Esas
2 palabritas pueden marcarle la existencia a cualquiera. En esta época histórica que nos ha tocado
vivir, muchas son las connotaciones que creo tiene la expresión que aplican y
que no aplican. Siguiendo con el tema de los cambios en el nuevo año, como
señalaba en mi artículo anterior (“Reinventarse…”) la frase para
siempre cobra una importancia inusual. Para los mayores de 50 y 60
años, no aplica eso de estar renovando todo, creo yo, porque nacimos en la cultura de guardar, cuidar, reparar o mantener, pero
bienvenido el cambio ¡
Me
recuerdo cuando mis hijos estaban muy pequeños, yo guardaba el primer diente
que se les caía, el primer reporte del colegio, los primeros dibujos, las historias que garrapateaban cuando
estaban empezando a escribir…. Muchos recuerdos que guardados en mi corazón, se
plasmaban en álbumes…. Hoy las cosas son distintas, no es que piense que mejor
era lo de antes sino que ahora con la rapidez en las comunicaciones, la era del
celular, los videos de los instantes importantes se tienen; las fotos y los
selfies hasta por los mismos niños son tomadas y los “cambios” han llegado.
Eso
de tirar las cosas y cambiarlas por las del modelo siguiente no me resulta tan
fácil. Hasta hace poco vendí un carro Modelo 94… estaba en perfectas
condiciones y parecía una esmeraldita (era verde) porque lo “mantenía” súper
bien… pero el paso inexorable del tiempo y de la modernidad empezaron a pasar
factura: no se conseguían los repuestos cuando se le dañaba uno; no había un personal idóneo encargado de su
mantenimiento y lo que me solían decir es que este carro es tan viejo que ya
los repuestos están escasos…. Me tocó venderlo. Lo viejo al parecer como que caduca.
Con
la pandemia casi todo y todos nos hemos afectado. De tener guardado en mi
closet los zapatos con que juego tenis y de no usarlos se les despegó la suela
por la humedad; salí al zapatero para
que me los pegara, ( algo obsoleto en esta época de tirar lo que no sirva, de
una) pero hubo alguien que me dijo: “¡oye bota esos zapatos que ya no sirven¡…”
no estuve de acuerdo porque todavía tenían vida útil… cosa similar pasa con los
celulares; me cuesta mucho estar cambiando de celular; porque habría de
hacerlo? El que tengo me funciona perfecto para lo que hago. Estos 2 ejemplos
ilustran lo difícil que resulta salir del “guarde y guarde” para entrar al
“compre y tire”.
Hace
unos días vi una información sobre el desierto de Atacama en Chile, uno de los
más áridos del mundo, en donde habían montañas de ropa usada, practicamente un cementerio de ropa usada; al menos 39 mil
toneladas en esas pilas de ropa nueva y vieja acumuladas, muchas con etiquetas
y sin dueños, que demorarán al menos 200 años en degradarse. Triste escenario
porque el consumismo ha implementado un modelo de derroche en el que se
desechan los productos muy rápidamente bien sea porque no cumplen con su
función, no se consumen a tiempo y se vencen o son de baja calidad.
La
idea de casarse era para toda la vida… y el divorcio significaba la guerra; no
se concebía una separación y la tolerancia y sumisión por parte de la mujer
especialmente, era garantía para aguantar de pronto una relación que de alguna
forma resultase tóxica. Si los niños no eran las armas, eran las víctimas.
Había peleas por la custodia. Ahora puedo decir que vivimos en una época más
amable y gentil. Ahora las parejas tienen los hijos de los otros y los propios.
La convivencia es llevadera y diferente.
Puedo
seguir trayendo más ejemplos de lo que significa revaluar el concepto del
“¿Para Siempre…?” que habita aun en muchas personas que como yo, les ha tocado
cambiar el chip…. Y como decía un sabio: Si las cosas van mal no hay que
preocuparse, nada es para siempre; el café se enfría, el cigarro se apaga, el
tiempo pasa y las personas cambian. El
tiempo, ese concepto tan subjetivo y difícil de entender está íntimamente
ligado a las experiencias humanas. Todos sabemos que éste, (el tiempo) no pasa
en balde… nada más es que nos fijemos en lo que éramos hace 10 años o 10
semanas; Lo que todo ha cambiado: nuestro físico, mas canas, mas arrugas; las costumbres, las canciones, el bien vivir,
la música, la naturaleza, etc.… Lo bueno
es que los cambios hacen que aprendamos cosas nuevas tanto de uno como de los
demás. Por tanto, la frasecita: Para siempre., va pa´lla, pa la basura ¡
nerea6@yahoo.com