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domingo, 2 de agosto de 2026
Over the Rainbow (Cuarteto de flautas)
A Summer Place (Cuarteto de Flautas)
Andando el camino....
Por Elsie Betancourt
El otro
día tomándome un café, muy temprano y sentada en el balcón de mi apto., pensaba
en que todos tenemos caminos recorridos: decisiones acertadas, errores,
pérdidas que dejamos pasar y otras que nunca vimos venir.
A veces
volvemos a recorrer caminos que ya no existen. No con los pies sino con la
memoria. Nos detenemos una y otra vez en aquella decisión, aquella palabra que
no dijimos, el trabajo que dejamos, el nido vacío… como si al pensarlo una vez
más, el final pudiera cambiar.
La
memoria no es un museo sino una maestra. Los caminos no fueron hechos para
quedarse en ellos, sino para recorrerse. Nadie instala su casa en medio de un
sendero, se camina, se aprende del paisaje y se continua. Hay caminos que ya no
existen, los borró el tiempo, cambiaron de forma o están llenos de maleza. Sin embargo,
seguimos recorriéndolos una y otra vez. Aceptar el pasado no significa aprobar
todo lo que ocurrió, significa que reconocerlo es parte de nuestra historia.
Como canta Joan Manuel Serrat el poema de Antonio Machado:
Caminante no hay Camino....
Mi
camino ha estado lleno de muchos paisajes: luminosos y soñadores como el de mi niñez;
otros desafiantes donde aprendí más de lo que imaginaba; algunos marcados por sueños
cumplidos a medida que pasaba el tiempo, otros por despedidas inevitables, como
las de mis padres, mis familiares y amigos más cercanos, mis mascotas a través del
tiempo. Hoy el paisaje es distinto: más sereno, más despejado. Miro hacia atrás
con gratitud, consciente de que no vale la pena intentar reescribir capítulos
que ya fueron publicados… el único camino que importa y que puede transformarse
es el que sigue estando adelante.
Los árboles
no intentan detener las hojas que cayeron en otoño; las dejan ir porque
aferrarse a ellas impide el nacimiento de las nuevas. Nosotros tercamente, a
veces seguimos sujetando hojas secas por miedo a quedarnos con las manos vacías
sin darnos cuenta de que hay que soltar…para recibir.
Quizá la
vida nunca nos permita regresar al pasado. Tal vez esa sea su mayor sabiduría.
Nos obliga a mirar hacia adelante, a descubrir nuevos paisajes y a confiar en
que cada paso, incluso los equivocados, nos fue conduciendo hasta la persona
que hoy somos.
Amigo/amiga
que me lees, como andas tu camino?
lunes, 13 de julio de 2026
lunes, 29 de junio de 2026
El Juguete que nunca pasará de moda…
Por Elsie Betancourt
Ayer fui
a ver la película Toy Story V, película que he disfrutado muchas veces; esta
vez salí del cine con una pregunta que no dejó de acompañarme durante mi
regreso a casa: ¿Con que juegan los niños de hoy? … será que están en proceso
de extinción los juguetes? ¿está cambiando la forma de jugar?
No me refiero a los juguetes que se reciben en Navidad o en cumpleaños… me pregunto por ese lugar privilegiado que antes tenían un oso de peluche, una muñeca, o los carritos que corrían una y otra vez, por el piso de la casa; recuerdo a los “strong men” que muchas veces le di a mis hijos y con los que ellos jugaban a puerta cerrada; la bicicleta que ponía el niño Dios que era un tesoro para el que la recibía. Y así podemos ir desempolvando todos esos recuerdos de juguetes y juegos, de cuando niño/a, que nos hicieron tan felices.
Desde
hace años yo recibí un campanazo de alerta, cuando uno de mis 3 hijos en ese
entonces de 10 años, me pidió que por favor guardara los peluches que estaban
en la repisa de su cuarto, (peluches que habían sido traídos por su papa quien solía
viajar mucho) …porque le daba pena con sus amigos… Confieso que algo dentro de mí,
se estremeció, pero acaté su solicitud y guardé sólo los más especiales. Algo parecido
a lo que pasó en la película, con la diferencia, que las tablets no estaban en
su apogeo….
Mientras
veía a Woody, Buzz y sus amigos esperar con ilusión el momento de ser elegidos
para jugar, pensé que quizá la historia seria distinta, si hubiera sido escrita
hoy. Tal vez Andy no buscaría primero la caja de juguetes, sino una tableta, un
teléfono o una consola de videojuegos … quien sabe.
Hay que reconocer que la tecnología no es el enemigo. Gracias a ella, los niños aprenden, crean, investigan y desarrollan habilidades que antes eran impensables. ¿Pero qué pasará con la imaginación, cuando el juego ya viene diseñado con personajes, escenarios, sonidos y reglas establecidas? Ejemplo de ese tipo de juegos es Mario Bros, Sonic, etc.…
He visto niños convertir una caja de cartón en un castillo, una nave o cualquier mundo que cupiera en su mente. El objeto era el punto de partida, la magia la construía la Imaginación. De repente, los juguetes sencillos enseñaban a cuidar, inventar historias, negociar reglas con otros niños, tolerar perder una pieza, “emparapetar” la que se rompía…. Esto me transporta a mi niñez que fue muy rica en juegos con juguetes simples… y cero pantallas.
Juegos como La Lleva, El Escondido, La Estatua, Saltar la cuerda, la gallina ciega, el juego de la silla, los Jacks y asi muchos juegos mas, que creo están ya en el olvido marcaron destrezas y habilidades muy importantes en los de mi generacion.
Cuando éramos
niños, el juguete hacia muy poco por si mismo; una muñeca no hablaba, un
carrito no se movía solo, un oso de peluche no abrazaba. Nosotros le prestábamos
voz, movimiento y hasta el alma. Valdría la pena preguntarnos si en medio de
tantos avances, estamos cuidando un territorio invisible donde nace la
creatividad, la fantasía y la capacidad de asombro.
Es una maravilla
tecnológica, por ejemplo, ver un perrito “robot” idéntico a uno humano. Hoy,
muchos juguetes y dispositivos llegan casi terminados: hablan, responden,
cantan, corrigen y hasta hacen pensar. Es un logro extraordinario de la tecnología.
Pero al hacerlo casi todo, me pregunto si dejan el mismo espacio para que el
niño invente, ¿imagine y cree? ¿Que nos faltará ver? Lo que si es muy cierto,
es que la Imaginación es el único juguete que no pasará de moda.
Amigo/a lector, ¿cómo
recuerdas tu niñez?
