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lunes, 13 de julio de 2026
lunes, 29 de junio de 2026
El Juguete que nunca pasará de moda…
Por Elsie Betancourt
Ayer fui
a ver la película Toy Story V, película que he disfrutado muchas veces; esta
vez salí del cine con una pregunta que no dejó de acompañarme durante mi
regreso a casa: ¿Con que juegan los niños de hoy? … será que están en proceso
de extinción los juguetes? ¿está cambiando la forma de jugar?
No me refiero a los juguetes que se reciben en Navidad o en cumpleaños… me pregunto por ese lugar privilegiado que antes tenían un oso de peluche, una muñeca, o los carritos que corrían una y otra vez, por el piso de la casa; recuerdo a los “strong men” que muchas veces le di a mis hijos y con los que ellos jugaban a puerta cerrada; la bicicleta que ponía el niño Dios que era un tesoro para el que la recibía. Y así podemos ir desempolvando todos esos recuerdos de juguetes y juegos, de cuando niño/a, que nos hicieron tan felices.
Desde
hace años yo recibí un campanazo de alerta, cuando uno de mis 3 hijos en ese
entonces de 10 años, me pidió que por favor guardara los peluches que estaban
en la repisa de su cuarto, (peluches que habían sido traídos por su papa quien solía
viajar mucho) …porque le daba pena con sus amigos… Confieso que algo dentro de mí,
se estremeció, pero acaté su solicitud y guardé sólo los más especiales. Algo parecido
a lo que pasó en la película, con la diferencia, que las tablets no estaban en
su apogeo….
Mientras
veía a Woody, Buzz y sus amigos esperar con ilusión el momento de ser elegidos
para jugar, pensé que quizá la historia seria distinta, si hubiera sido escrita
hoy. Tal vez Andy no buscaría primero la caja de juguetes, sino una tableta, un
teléfono o una consola de videojuegos … quien sabe.
Hay que reconocer que la tecnología no es el enemigo. Gracias a ella, los niños aprenden, crean, investigan y desarrollan habilidades que antes eran impensables. ¿Pero qué pasará con la imaginación, cuando el juego ya viene diseñado con personajes, escenarios, sonidos y reglas establecidas? Ejemplo de ese tipo de juegos es Mario Bros, Sonic, etc.…
He visto niños convertir una caja de cartón en un castillo, una nave o cualquier mundo que cupiera en su mente. El objeto era el punto de partida, la magia la construía la Imaginación. De repente, los juguetes sencillos enseñaban a cuidar, inventar historias, negociar reglas con otros niños, tolerar perder una pieza, “emparapetar” la que se rompía…. Esto me transporta a mi niñez que fue muy rica en juegos con juguetes simples… y cero pantallas.
Juegos como La Lleva, El Escondido, La Estatua, Saltar la cuerda, la gallina ciega, el juego de la silla, los Jacks y asi muchos juegos mas, que creo están ya en el olvido marcaron destrezas y habilidades muy importantes en los de mi generacion.
Cuando éramos
niños, el juguete hacia muy poco por si mismo; una muñeca no hablaba, un
carrito no se movía solo, un oso de peluche no abrazaba. Nosotros le prestábamos
voz, movimiento y hasta el alma. Valdría la pena preguntarnos si en medio de
tantos avances, estamos cuidando un territorio invisible donde nace la
creatividad, la fantasía y la capacidad de asombro.
Es una maravilla
tecnológica, por ejemplo, ver un perrito “robot” idéntico a uno humano. Hoy,
muchos juguetes y dispositivos llegan casi terminados: hablan, responden,
cantan, corrigen y hasta hacen pensar. Es un logro extraordinario de la tecnología.
Pero al hacerlo casi todo, me pregunto si dejan el mismo espacio para que el
niño invente, ¿imagine y cree? ¿Que nos faltará ver? Lo que si es muy cierto,
es que la Imaginación es el único juguete que no pasará de moda.
Amigo/a lector, ¿cómo
recuerdas tu niñez?
domingo, 14 de junio de 2026
Cambiando el Chip....
Por Elsie
Betancourt
Hace poco, conversando con unas amigas,
hablábamos de cómo se veía cierta persona, que ya pasaba de más de 60 años y
lucia físicamente muy bien. Hoy esto aplica tanto para hombres como
mujeres. Yo les decía que la longevidad
no viene en cápsulas, que podamos ingerir, hay que construirla.
¿Cómo? He ahí la gran pregunta.
Las nuevas generaciones lo basan
“casi todo” en tener una apariencia lozana y joven. Nada que perturbe la
ola fit… No digo que sea malo estar en esa onda, cuidar el cuerpo o querer
verse bien; al contrario, es chévere. Lo
preocupante quizá sea cuando la obsesión por aparentar juventud, termina
agotándonos más que el mismo paso del tiempo.
Cambiar el chip implica entender que
cada etapa de la vida tiene un ritmo, prioridades y otras formas de bienestar.
Puedo poner un ejemplo sencillo. Cuando
era mas joven, podía jugar tenis a pleno sol, 2 y hasta 3 horas sin que mis
energías se agotaran… hoy, juego una hora, a pleno sol, pero ya no me mato
tanto, no necesito demostrarme nada, ni llevar mi cuerpo al límite para
sentirme feliz; sigo disfrutando practicar deporte al aire libre. Al menos estoy teniendo un propósito
importante y es el de moverme, el de tener una salud física y mental óptima. No
se trata de vivir mas años, sino sumar vitalidad y buena salud a nuestra vida.
Tal vez ahí este una de las claves del bienestar: no competir contra los años, sino aprender a convivir con ellos. Estoy teniendo un propósito importante: moverme, cuidar mi salud física y mental, sentirme activa y agradecida por lo que todavía puedo hacer. No se trata solamente de vivir mas años, sino de sumar vitalidad, serenidad y buena salud a la vida que tenemos.
Un detalle que no paso por alto, es la
discriminación hacia personas o grupos basada exclusivamente en la edad, entre
otras, una discriminación a otro nivel, después del racismo y el sexismo. Los
que saben dicen que a esa práctica la llaman “edadismo” …
Increíble que una persona con la sabiduría y
experiencia que traen los años, sea rechazada por normas y prácticas de
organizaciones, para el acceso a ciertos empleos o cargos.
Aunque afecta tanto a jóvenes como a adultos mayores, el edadismo hacia los ancianos es el más extendido. Por ejemplo, cuando se empujan a retiro forzoso a trabajadores experimentados dizque porque son menos productivos o adaptables; o cuando por medio de la invisibilizacion, se excluyen a las personas mayores en la toma de decisiones o les decretan la incapacidad de comprender la tecnología o los cambios sociales modernos… como si cumplir años fuera un defecto y no una forma de experiencia acumulada.
Para
terminar, según los médicos genetistas y neurólogos, para vivir mas y mejor, existen
unos pilares fundamentales:
·
Entrenar la fuerza, previene la pérdida de masa
muscular (sarcopenia), lo que previene el envejecimiento celular.
·
Consumir alimentos reales, priorizando vegetales y
proteína, ayuda a mantener un peso saludable
· Dormir entre 7 y 9 horas reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y demencia.
Quizás
cambiar el chip consista precisamente en eso: dejar de pelear con el tiempo y
empezar a caminar a su lado con más sabiduría. Debemos elegir el propósito de
cómo envejecer, no considerarlo como una pérdida…. Porque envejecer no debería
entenderse solamente como perder juventud, sino también como ganar conciencia y
una nueva manera de habitar la vida.
Nerea6@yahoo.com
jueves, 21 de mayo de 2026
De La Normalidad...
Por : Elsie Betancourt
Suelo
conversar mucho con mis hijos sobre la Normalidad que puede reinar en la vida…
apreciar el levantarnos, aunque sea con dolores, pero con ánimo; la salud en la
familia, en las mascotas, y en general en quienes nos rodean.
Lo normal, por ejemplo, cuando se tienen mascotas es quererlas … pero cuando se construye un refugio de amor al interactuar con ellas, la historia se escribe diferente. Ese refugio no se puede comprar: hay que construirlo, dedicarle tiempo y mimos, cuidarlo, nutrirlo y mantenerlo vivo porque termina convirtiéndose en hogar.
NUBECITA
Siempre
he sido amante de los animales, perruna como se dice por ahí… pero ahora
gatuna…. Mucho me ha costado escribir sobre mi gata Nubecita quien está muy
delicada de salud… Cuando estaba bien, ella me prodigaba mucho cariño sin yo
pedírselo…. Siempre a mi lado, acurrucada y hablándome con sus ronroneos;
pendiente de mi llegada o lista para acostarse en mi cama en la noche…
En su normalidad, a las 4:00 am era el despertador humano oficial de la casa; ella, junto con mi otro gato Nina, golpeaban la puerta para abrirla y levantarme para que les diera la comida; fueron 2 años en donde ella impuso su amorosa ley y su normalidad era acatada por todos en mi apto… como solía decir mi hijo Gonzalo: “mamá, esos gatos no saben a qué dueña llegaron”...
Cuando
un gato ha sido compañero/a cercana, de esos que buscan la caricia, acompañan
en silencio y se vuelven parte de la rutina del alma, verlo en una clínica
duele muchísimo. Aparece esa sensación tan dura de impotencia: querer hacer
algo más y no poder quitarles el malestar.
Me dolió mucho visitarla cuando estaba en sus últimos días…Me escapaba de mi trabajo para llevarle energía positiva y sanadora; al principio me recibía llorando, como implorando que le diera su comida y me la trajera de regreso a casa; el primer día le llevé el snack que tanto le encantaba; tuve que dárselo en mi mano porque en la clínica no había plato donde ponerlo.
Con el paso de los días, empecé a notar que desmejoraba… ya no comía, su respiración se volvió entrecortada…. El ultimo día (mayo 21, día en que falleció) salí a hacer la visita de rutina de la mañana …. Parecía estar esperándome para despedirse, y así lo hizo…. después descansó.
Los animales amorosos, dejan una huella enorme porque uno termina hablando con ellos, esperándolos y sintiendo su presencia en cada rincón de la casa. Cuando enferman, toda la casa cambia. Cuando un ser amado falta – aunque sea pequeño, peludo y silencioso, la casa deja de sonar igual. Hasta el vacío tiene horario.
La Normalidad se interrumpe...
lunes, 27 de abril de 2026
En tiempos de ruido, escribir despacio ...
Por Elsie Betancourt
“Hace días intento escribir… pero el ruido no
me deja pensar”. Hace poco, una amiga me comentó que hacía rato no escribía. Y
era cierto. Pero al pensarlo mejor, entendí que no era solo falta de ideas: era
el ruido externo e interno. La competencia constante con reels, TikToks y YouTube Shorts
—formatos que priorizan la inmediatez— hace que la intención de un texto se
diluya antes de terminarlo.
De ahí me surgió una pregunta: ¿Qué vale la pena decir… aunque nadie lo lea en 15 segundos? Tremenda tarea. Aun así, decido continuar con mis reflexiones, dirigidas a esos lectores que todavía disfrutan detenerse a pensar y sentir… más allá de lo inmediato
Empiezo por una certeza: la prisa nos está robando la profundidad. Todo hoy parece rápido y ligero, como si vivir fuera una carrera de obstáculos donde el objetivo es “hacer” en lugar de “ser”. Basta observar cómo un celular puede atrapar a una persona durante horas. Ni qué decir de niños y jóvenes. Poco a poco, corremos el riesgo de convertirnos en autómatas: miramos, pero no vemos; escuchamos, pero no oímos. Estar con uno mismo, sin distracciones, se vuelve cada vez más difícil. La prueba está en ese gesto casi automático de despertar y revisar el celular: qué pasó, quién publicó, qué hay de nuevo.
Consumimos emociones a diario: tristeza, amor,
drama, indignación. Pero una cosa es verlas… y otra muy distinta, vivirlas. La
vida real no tiene cortes, ni filtros, ni repeticiones. Y hay cosas que,
simplemente, no caben en un reel:
No
cabe el duelo por una pérdida.
Ni el amor que madura lento.
Ni
el perdón que tarda años en pronunciarse.
Ni el crecimiento que
ocurre en silencio.
Quizás escribir —aunque sea algo breve— sea
hoy un acto de resistencia. Quizás leer despacio, con paciencia, sea una forma
de seguir despiertos. Porque
sencillamente hay cosas que no se pueden apurar… y tampoco deberían.
nerea6@yahoo.com
