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domingo, 23 de agosto de 2026

Lo que los gatos saben y nosotros hemos olvidado

 


Por Elsie Betancourt

            Toda mi vida he tenido perros… mi mamá solía decirme cuando estaba muy pequeña, que yo debía estudiar para ser médica-veterinaria, por mi amor hacia los animales. Después de haber tenido muchos perros y que me han acompañado hasta llegar a “ancianos”, llegaron a mí, los gatos. Fue por pura carambola cuando el que tengo actualmente, (adoptado) llegó sin querer queriendo: Nina... después llegó Nubecita, (adoptada),  que en su momento le dediqué uno de mis artículos cuando murió hace ya algunos meses.

            Al principio pensé que los gatos eran indiferentes, inexpresivos, dueños del entorno cuando están en casa… claro que mi anterior gatica, me mostraba todo lo contrario. Observándolos con más detenimiento, quizá no sean sino “Selectivos” …amos y dueños de lo que hacen cuando se relacionan con los demás y con su entorno.

            La sabiduría que poseen se manifiesta en que observan antes de actuar, tantean un objeto nuevo, se detienen a oler y evalúan la situación antes de lanzarse. Quizás su estrategia nos inspira a replantear la forma en que nos enfrentamos a los cambios y a los retos de la vida diaria.

            Un gato, descansa cuando tiene sueño; se aparta cuando quiere estar solo, no permite que lo anden tocando; no necesita dar explicaciones cuando ya no quiere caricias. Nosotros, muchas veces decimos “Si” cuando queremos decir “No”, por miedo a incomodar. Se acercan cuando quieren cariño y se marchan cuando ya tuvieron suficiente. No todo el mundo merece nuestra confianza, nuestro tiempo ni nuestra energía…El gato selecciona, deberíamos aprender a hacerlo, sin sentirnos culpables. Cuando algo no le gusta, se va. ¡Qué maravilla ¡Nosotros nos quedamos explicando, justificando, intentando arreglar lo que quizá ya debiéramos haber soltado.


                                

 ¿Porque será que nosotros los humanos, hacemos lo contrario? Nos sentimos culpables cuando descansamos; a veces creemos que es perder el tiempo…permitimos que otros invadan nuestro espacio, nos quedamos en lugares donde no queremos estar, queremos agradarle a todo el mundo…

            El gato se entrega al descanso con naturalidad, sin la necesidad de justificarse ni explicar por qué suspende su actividad. Sólo se acuesta se recoge en su calor, encuentra la posición propicia y se sumerge en un sueño profundo. A mí, al menos, me enternece cuando veo que Nina, duerme tan profundo en medio de ruidos o de la rutina diaria de la casa, como si nada le afectara. Cuando veo a mi gato dormir, me recuerdo que no he podido descansar así desde hace tiempo. Siendo éste un derecho básico, se ha transformado en un lujo o en una meta inalcanzable en nuestras agendas… se debiera considerar como un hecho de rebelión serena contra la cultura de la prisa y exigencia extrema. Esa necesidad constante de demostrar productividad, utilidad, fortaleza, juventud, éxitos…. Quien sabe si es lo mejor. Porque quizá cuando somos jóvenes, sentimos que tenemos que demostrar constantemente lo que podemos hacer, pero con el paso de los años podríamos vivir mejor.  

 Los gatos no parecen vivir intentando demostrar que merecen ocupar un lugar en el mundo, simplemente lo ocupan. La inesperada partida de mi querida gatica Nubecita, me enseñó sin ella proponérselo, a mirar a los gatos de otra manera….

Nerea6@yahoo.com

           

 

 

 

           

domingo, 2 de agosto de 2026

Over the Rainbow (Cuarteto de flautas)


 

A Summer Place (Cuarteto de Flautas)


 

Andando el camino....

 

Por Elsie Betancourt

            El otro día tomándome un café, muy temprano y sentada en el balcón de mi apto., pensaba en que todos tenemos caminos recorridos: decisiones acertadas, errores, pérdidas que dejamos pasar y otras que nunca vimos venir.

            A veces volvemos a recorrer caminos que ya no existen. No con los pies sino con la memoria. Nos detenemos una y otra vez en aquella decisión, aquella palabra que no dijimos, el trabajo que dejamos, el nido vacío… como si al pensarlo una vez más, el final pudiera cambiar.

            La memoria no es un museo sino una maestra. Los caminos no fueron hechos para quedarse en ellos, sino para recorrerse. Nadie instala su casa en medio de un sendero, se camina, se aprende del paisaje y se continua. Hay caminos que ya no existen, los borró el tiempo, cambiaron de forma o están llenos de maleza. Sin embargo, seguimos recorriéndolos una y otra vez. Aceptar el pasado no significa aprobar todo lo que ocurrió, significa que reconocerlo es parte de nuestra historia.

            Como canta Joan Manuel Serrat el poema de Antonio Machado:  

                                                            Caminante no hay Camino....

                         
                                                                 

            Mi camino ha estado lleno de muchos paisajes: luminosos y soñadores como el de mi niñez; otros desafiantes donde aprendí más de lo que imaginaba; algunos marcados por sueños cumplidos a medida que pasaba el tiempo, otros por despedidas inevitables, como las de mis padres, mis familiares y amigos más cercanos, mis mascotas a través del tiempo. Hoy el paisaje es distinto: más sereno, más despejado. Miro hacia atrás con gratitud, consciente de que no vale la pena intentar reescribir capítulos que ya fueron publicados… el único camino que importa y que puede transformarse es el que sigue estando adelante.

            Los árboles no intentan detener las hojas que cayeron en otoño; las dejan ir porque aferrarse a ellas impide el nacimiento de las nuevas. Nosotros tercamente, a veces seguimos sujetando hojas secas por miedo a quedarnos con las manos vacías sin darnos cuenta de que hay que soltar…para recibir.

            Quizá la vida nunca nos permita regresar al pasado. Tal vez esa sea su mayor sabiduría. Nos obliga a mirar hacia adelante, a descubrir nuevos paisajes y a confiar en que cada paso, incluso los equivocados, nos fue conduciendo hasta la persona que hoy somos.

            Amigo/amiga que me lees, como andas tu camino?