Por Elsie Betancourt
Toda mi vida he tenido
perros… mi mamá solía decirme cuando estaba muy pequeña, que yo debía estudiar
para ser médica-veterinaria, por mi amor hacia los animales. Después de haber
tenido muchos perros y que me han acompañado hasta llegar a “ancianos”,
llegaron a mí, los gatos. Fue por pura carambola cuando el que tengo
actualmente, (adoptado) llegó sin querer queriendo: Nina... después llegó
Nubecita, (adoptada), que en su momento
le dediqué uno de mis artículos cuando murió hace ya algunos meses.
Al principio pensé que los
gatos eran indiferentes, inexpresivos, dueños del entorno cuando están en casa…
claro que mi anterior gatica, me mostraba todo lo contrario. Observándolos con más
detenimiento, quizá no sean sino “Selectivos” …amos y dueños de lo que hacen
cuando se relacionan con los demás y con su entorno.
La sabiduría que poseen se
manifiesta en que observan antes de actuar, tantean un objeto nuevo, se detienen
a oler y evalúan la situación antes de lanzarse. Quizás su estrategia nos
inspira a replantear la forma en que nos enfrentamos a los cambios y a los
retos de la vida diaria.
Un gato, descansa cuando tiene sueño; se aparta cuando quiere estar solo, no permite que lo anden tocando; no necesita dar explicaciones cuando ya no quiere caricias. Nosotros, muchas veces decimos “Si” cuando queremos decir “No”, por miedo a incomodar. Se acercan cuando quieren cariño y se marchan cuando ya tuvieron suficiente. No todo el mundo merece nuestra confianza, nuestro tiempo ni nuestra energía…El gato selecciona, deberíamos aprender a hacerlo, sin sentirnos culpables. Cuando algo no le gusta, se va. ¡Qué maravilla ¡Nosotros nos quedamos explicando, justificando, intentando arreglar lo que quizá ya debiéramos haber soltado.
¿Porque será que nosotros los humanos, hacemos
lo contrario? Nos sentimos culpables cuando descansamos; a veces creemos que es
perder el tiempo…permitimos que otros invadan nuestro espacio, nos quedamos en
lugares donde no queremos estar, queremos agradarle a todo el mundo…
El gato se entrega al descanso con
naturalidad, sin la necesidad de justificarse ni explicar por qué suspende su
actividad. Sólo se acuesta se recoge en su calor, encuentra la posición
propicia y se sumerge en un sueño profundo. A mí, al menos, me enternece cuando
veo que Nina, duerme tan profundo en medio de ruidos o de la rutina diaria de
la casa, como si nada le afectara. Cuando veo a mi gato dormir, me recuerdo que
no he podido descansar así desde hace tiempo. Siendo éste un derecho básico, se
ha transformado en un lujo o en una meta inalcanzable en nuestras agendas… se
debiera considerar como un hecho de rebelión serena contra la cultura de la
prisa y exigencia extrema. Esa necesidad constante de demostrar productividad,
utilidad, fortaleza, juventud, éxitos…. Quien sabe si es lo mejor. Porque quizá
cuando somos jóvenes, sentimos que tenemos que demostrar constantemente lo que
podemos hacer, pero con el paso de los años podríamos vivir mejor.
Los
gatos no parecen vivir intentando demostrar que merecen ocupar un lugar en el
mundo, simplemente lo ocupan. La inesperada partida de mi querida gatica
Nubecita, me enseñó sin ella proponérselo, a mirar a los gatos de otra manera….
Nerea6@yahoo.com