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jueves, 7 de agosto de 2025

El Arte sutil de convivir con quien no te necesita (pero te elige) ….


                                                NUBECITA....

Por Elsie Betancourt

Toda mi vida he sido amante de animales; he tenido toda clase de perros- bastos o chandosos- que según mi experiencia tienen la nobleza y la fidelidad en su ADN, (no digo que los de “raza” no la tengan), pescaditos, loros, …. Es lo que he vivido. Amé a mis perros porque fueron un ejemplo de amor puro, respeto e incondicionalidad: Lasky, Bravonel, Sultán, Coquito, Pochi, (foxterrier miniatura) - Ruffo, Yiya, (schnauzers) Nicanor (bulldog inglés) y otros más cuyos nombres se me escapan…. Todos ellos, me dieron mucho amor y representaron para mí, unos componentes emocionales importantes.

            Mi experiencia con gatos no es muy amplia; ha sido reciente y casi accidental. Fue durante la pandemia, cuando uno de los 2 que tengo ahora, me eligió sin que yo estuviera buscando compañía.  Tras la pérdida de mi último perro, Nicanor - quien vivió 14 años a mi lado - decidí no volver a tener mascotas, por lo duro que resulta, cuando mueren.

Pero este gato en especial, Nina me encontró cuando él estaba sólo y desvalido…. en una cancha de tenis …. Me siguió hasta cuando terminé de jugar y no fui capaz de dejarlo abandonado, pese a no querer comprometerme más con animales. Tiene nombre femenino porque pensaba que era una hembra, idea que me disipó el veterinario al 3er mes de vacunas. Al cabo de 1 año pensando en él, decidí buscarle una compañía y que fuese hembra: Nubecita. Esa si, todo lo contrario, al macho, no me pierde pie ni pisada; amorosísima, conmigo, parece un perro.

                                                                        NINA.....

 Vivir con gatos es diferente; su presencia es menos bulliciosa, mas discreta y distante. Da la impresión de que nada les importa. Tienen una forma muy particular de ser; Siempre he oído hablar sobre la independencia que éstos tienen como si fuera algo negativo; pero sólo si conocemos su naturaleza, quizá podamos comprenderlos.

            Los antepasados de los gatos, eran animales solitarios, territoriales y cazadores, tal como son los domésticos; Eran salvajes, pero se han ido adaptando en el tiempo, sin perder su esencia. Aunque hoy conviven con nosotros, siguen siendo eso.  No han sido “domesticados” como los perros. Mas bien nos toleran, nos permiten entrar a su mundo… si los respetamos.

Pienso que el tener un gato, es un acuerdo silencioso de igual a igual. Sus gestos, su forma de habitar el espacio nos afectan – y ellos también se ven influenciados por nosotros-. Son territoriales y en mi experiencia cuando algún extraño llega a mi casa, Nina se pone alerta y nos cuida tanto a mi esposo como a mí, con un instinto protector que sorprende; hasta tal punto, que tiende a agredir al que no conoce…

            Los rituales felinos, son únicos. Comprenden: hábitos, horarios secretos, juegos, manías especiales, formas especiales de acicalarse. Me da risa que, con un simple cordón de zapatos, se pueden entretener por largo rato y ni que decir si aparece una lagartija pequeña, para ellos constituye una presa a eliminar. Es su naturaleza viva y antigua.

            Algo que me llama la atención es la convivencia de los 2 gatos; al estar esterilizados ambos, no es que jueguen mucho entre sí, por lo contrario, más bien el macho tiende a morder a la hembra… puede que el sienta que ella se está metiendo en su hábitat….

            Suelo leer que tener un gato en casa puede traer varios beneficios espirituales, incluyendo la reducción del estrés y la promoción de un ambiente de calma. Se cree que éstos pueden absorber energías negativas y limpiar el ambiente de vibraciones desfavorables, actuando como guardianes espirituales; además, su ronroneo se asocia con propiedades curativas y su compañía puede mejorar el estado de animo y reducir la soledad. Estoy totalmente de acuerdo…. ¿Cuando llego a mi apto. la paz es una condición que prevalece, no se si debido a los gatos…? ¿Qué opinan amigos lectores? ¿Qué mascotas tienen, han sentido esa energía especial?

            Podría concluir que mientras el perro te sigue adonde vas, el gato te espera y ni se inmuta con tu presencia … claro, debo reconocer que mi gata hembra no sigue ese patrón, ella siempre quiere estar al lado mío o encima de mi…. Sin que yo lo solicite porque si intento agarrarla se escurre. La presencia discreta y sutil de éstos, puede mejorar nuestro bienestar; necesitaremos tiempo, dedicación compromiso y dinero, para lograrlo… pero al final del día, se convierten en sanadores, maestros y compañeros como cualquier otro ser que amemos.

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