NUBECITA....
Por Elsie Betancourt
Toda mi vida he
sido amante de animales; he tenido toda clase de perros- bastos o chandosos-
que según mi experiencia tienen la nobleza y la fidelidad en su ADN, (no digo
que los de “raza” no la tengan), pescaditos, loros, …. Es lo que he vivido. Amé
a mis perros porque fueron un ejemplo de amor puro, respeto e incondicionalidad:
Lasky, Bravonel, Sultán, Coquito, Pochi, (foxterrier miniatura) - Ruffo, Yiya, (schnauzers)
Nicanor (bulldog inglés) y otros más cuyos nombres se me escapan…. Todos ellos,
me dieron mucho amor y representaron para mí, unos componentes emocionales
importantes.
Mi
experiencia con gatos no es muy amplia; ha sido reciente y casi accidental. Fue
durante la pandemia, cuando uno de los 2 que tengo ahora, me eligió sin que yo estuviera
buscando compañía. Tras la pérdida de mi
último perro, Nicanor - quien vivió 14 años a mi lado - decidí no volver a
tener mascotas, por lo duro que resulta, cuando mueren.
Pero este gato
en especial, Nina me encontró cuando él estaba sólo y desvalido….
en una cancha de tenis …. Me siguió hasta cuando terminé de jugar y no fui
capaz de dejarlo abandonado, pese a no querer comprometerme más con animales. Tiene
nombre femenino porque pensaba que era una hembra, idea que me disipó el veterinario
al 3er mes de vacunas. Al cabo de 1 año pensando en él, decidí buscarle una compañía
y que fuese hembra: Nubecita. Esa si, todo lo contrario, al
macho, no me pierde pie ni pisada; amorosísima, conmigo, parece un perro.
NINA.....
Vivir con gatos es diferente; su presencia es
menos bulliciosa, mas discreta y distante. Da la impresión de que nada les
importa. Tienen una forma muy particular de ser; Siempre he oído hablar sobre
la independencia que éstos tienen como si fuera algo negativo; pero sólo si
conocemos su naturaleza, quizá podamos comprenderlos.
Los antepasados
de los gatos, eran animales solitarios, territoriales y cazadores, tal como son
los domésticos; Eran salvajes, pero se han ido adaptando en el tiempo, sin
perder su esencia. Aunque hoy conviven con nosotros, siguen siendo eso. No han sido “domesticados” como los perros. Mas
bien nos toleran, nos permiten entrar a su mundo… si los respetamos.
Pienso que el tener
un gato, es un acuerdo silencioso de igual a igual. Sus gestos, su forma de
habitar el espacio nos afectan – y ellos también se ven influenciados por
nosotros-. Son territoriales y en mi experiencia cuando algún extraño llega a
mi casa, Nina se pone alerta y nos cuida tanto a mi esposo como a mí, con un
instinto protector que sorprende; hasta tal punto, que tiende a agredir al que
no conoce…
Los
rituales felinos, son únicos. Comprenden: hábitos, horarios secretos, juegos,
manías especiales, formas especiales de acicalarse. Me da risa que, con un
simple cordón de zapatos, se pueden entretener por largo rato y ni que decir si
aparece una lagartija pequeña, para ellos constituye una presa a eliminar. Es
su naturaleza viva y antigua.
Algo que
me llama la atención es la convivencia de los 2 gatos; al estar esterilizados
ambos, no es que jueguen mucho entre sí, por lo contrario, más bien el macho
tiende a morder a la hembra… puede que el sienta que ella se está metiendo en
su hábitat….
Suelo
leer que tener un gato en casa puede traer varios beneficios espirituales, incluyendo
la reducción del estrés y la promoción de un ambiente de calma. Se cree que éstos
pueden absorber energías negativas y limpiar el ambiente de vibraciones
desfavorables, actuando como guardianes espirituales; además, su ronroneo se
asocia con propiedades curativas y su compañía puede mejorar el estado de animo
y reducir la soledad. Estoy totalmente de acuerdo…. ¿Cuando llego a mi apto. la
paz es una condición que prevalece, no se si debido a los gatos…? ¿Qué opinan
amigos lectores? ¿Qué mascotas tienen, han sentido esa energía especial?
Podría
concluir que mientras el perro te sigue adonde vas, el gato te espera y ni se
inmuta con tu presencia … claro, debo reconocer que mi gata hembra no sigue ese
patrón, ella siempre quiere estar al lado mío o encima de mi…. Sin que yo lo
solicite porque si intento agarrarla se escurre. La presencia discreta y sutil
de éstos, puede mejorar nuestro bienestar; necesitaremos tiempo, dedicación compromiso
y dinero, para lograrlo… pero al final del día, se convierten en sanadores,
maestros y compañeros como cualquier otro ser que amemos.
Contacto.ideasperegrinas@gmail.com