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domingo, 10 de abril de 2022

Ser Mujer ....


Por Elsie Betancourt

                        Hoy por hoy, ser mujer es bastante difícil….por el hecho de serlo me tiene que encantar por ejemplo ir de compras para distraerme, sacarme el stress que pueda tener por problemas asociados a la familia o al entorno en que me muevo… a mí en particular me parecen jartas las aglomeraciones, las compras superfluas o  estar revolviendo ropa sin ton ni son,  para ver que aparece para comprar.  Encasillamientos que son difíciles de derribar pero no imposible, por esa lucha que hay por “parecer y no ser” y estar in, con lo que dictan las revistas que uno encuentra en la peluquería, en redes sociales o por la imagen “light” que nos han endilgado desde siempre.

            Desde bastante tiempo atrás, a la mujer se la educaba para estar en casa, formar un hogar, ser una buena ama de casa y esposa ejemplar. Su aprendizaje era sólo en materia de labores domésticas, atención y cuidados para el esposo y los hijos. Ese era el papel más importante para desempeñarse socialmente. La educación que recibía era la que se reducía a la educación formal. Menos mal que todo ha cambiado.

            Para muchos y muchas, aún hoy, hay que lucir perfectas y cada cierto tiempo lucir veinte años menos, porque si no,  te tildan de “vieja y llevada”.  Tu cabello tiene que lucir perfecto, abundante,  hidratado, tonificado y sin canas, jeje porque si no te sueltan el “oye como se ve de envejecida “a tus espaldas.  Ya el corte de pelo se debe llevar de acuerdo a la edad que se muestra y qué decir de la ropa… porque si no, se corre el riesgo de que te bauticen como “cuchibarbie”. Hay que disimular las ojeras, las patas de gallo, disimular los signos de envejecimiento, las marcas de expresión. La nariz tiene que estar perfecta, nada de la achatada que con los años se pone. Mejor dicho, que camello¡¡¡ para estar al día con los cánones que impone “la moda” actual. Que cada quien se preocupe de sus rollos, que con esos tenemos para estar pendientes de nimiedades y si envejecemos, pues todos vamos para allá, hay que hacerlo con dignidad.

            Simone de Beauvoir una feminista muy reconocida mundialmente,  decía que “ser mujer” significa todo un programa de vida, ya que “no se nace mujer, se llega a serlo”… ella dice que nacemos “hembra humana”, pero ser mujer significa superar lo biológico sin anularlo.

            Desde la época de la colonización de América por los conquistadores españoles, hace ya más de 500 años, Hernán Cortés llegó al territorio que se convertiría en la Nueva España (ahora llámese (Méjico). Hombres y mujeres participaron en el proceso de desarraigo de la cultura de los indígenas que fueron colonizados por los españoles.. Mucho se habla de la labor de los hombres pero muy poco de la gesta de las mujeres. Estas fueron consideradas como concubinas o esclavas sexuales; otras fueron raptadas por los españoles; muchas veces fueron dadas como regalos o medios para adquirir territorios o ser intérpretes de las lenguas de los indios, tras mal aprender el español de los intrusos… que tristeza… esa inferioridad nos ha arropado hasta el actual siglo, en donde a pesar de que  hay mujeres muy valiosas, en todos los ámbitos, en donde se han revaluado muchos paradigmas y brillan por sus capacidades y por el protagonismo que tienen,  todavía se vulneran sus derechos, cuando por ejemplo se les niega o dificulta el acceso a determinados sectores políticos, laborales, deportivos,  en donde toca cobrar menos, por hacer  lo mismo que hace un hombre.

            Es muy fregado comprobar que todavía hay maltrato, cuestionamiento que hay que callar porque  es malo sufrirlo, padecerlo, aguantarlo y  denunciarlo  es peor, porque se va la vida por no hacerlo…en fin. El panorama de lo que la mujer tiene a su alrededor se ilumina cuando vemos que muchas han tenido valiosos logros gracias a los movimientos feministas y a los cambios de nuestra cultura social. Pero... todavía siguen existiendo diferencias entre las mujeres de Occidente con las de otros lugares del planeta.

            Es muy cierto que hay formas de ser mujer y de ser hombre. La mujer puede ser soltera, casada, con hijos, embarazada, separada, con trabajo o desempleada; puede ser policía, astronauta (que siempre resulta un poco más difícil aspirar a serlo), presidente, tener estudios sólo de primaria o enseñar en la universidad o ninguno, etc. en cada situación la dignidad de ser mujer debe ser la misma. Lástima que queramos  hacerlo todo al mismo tiempo y bien hecho (por ejemplo: atender a los hijos y realizarse en lo que se anhela). Mientras eso ocurre, no disfrutamos del proceso y nos auto-exigimos de tal manera que nos llegamos a olvidar de nosotras mismas. El éxito está sobrevalorado y nos angustia no alcanzarlo.

            Ser mujer desde la óptica que se le mire es sinónimo de resiliencia, fortaleza y confianza en nuestras propias destrezas y capacidades. Nos toca trabajar más para alcanzar las mismas metas que los hombres y eso sólo prueba el gran potencial que manejamos. Es tan importante que nosotras, (sin pecar de feministas), redescubramos y apreciemos la dignidad de ser mujeres, así como la vocación y genio que nos caracteriza. El respeto hacia unos y otros no importa si se es hombre o mujer, tiene que estar presente en todos los actos, acciones y gestiones,  porque el respeto al fin y al cabo no tiene género. ¿Cual debe ser el papel de la mujer?: !!el que ella escoja¡¡

nerea6@yahoo.com

 

lunes, 14 de marzo de 2022

El Tiempo ... vuela

 

Por Elsie Betancourt

            Para muchos de nosotros la frasecita “el tiempo es oro”… marca con su significado.  Nos recuerda que la vida es breve e invita a valorar cada instante que se nos concede; el tiempo, resulta  ser el recurso más valioso en la vida de cualquier persona. Cada día se inicia con base en pautas y rutinas para algunos, a saber: muy temprano hacer ejercicio, seguir en la cama hasta que ésta le pique, empezar la rutina del trabajo, llevar los niños o nietos al colegio, salir y hacer colas eternas para pagar los recibos, etc. actividades que a veces hacemos “robóticamente”.

            Según un artículo publicado en la revista “Business Insider”:   países como Reino Unido,


Australia, Alemania y otros, tienen una visión del tiempo muy lineal. Para ellos el tiempo pasado en el trabajo es bien aprovechado, tiempo de valor. Para otros países del sur de Europa, como España o Italia, la cosa cambia un poco.  Aquí la gente es “multiactiva”, es decir,  cuantos más cosas puedan hacer al mismo tiempo, más felices se sienten
.

            Yo no he leído cómo es la concepción del tiempo en nuestro continente, pero por lo menos la percepción que tengo al menos en mi ciudad, es que el tiempo tiene un significado  variado. Mientras algunos parecen hormigas en el trabajo y nunca paran, los y las multi-taskings, (como yo… jeje) manejan muchos frentes;  hay otros que “haraganean” y ser buena vida es lo que más hacen;  hay los que  aprovechan el tiempo para  conseguir las cosas fáciles y siguen atajos no tan “santos” (ejemplos los encontramos a tutiplén) y los que siguen siendo “bon-bril” apegados a que los padres los sigan manteniendo. En fin en esta aldea se encuentra de todo un poquito.

            Echando un ojo para atrás, podemos concluir  que el tiempo en la infancia, es diferente al tiempo en la madurez. En la primera, los días pasan plácidos, lentos y llenos de juegos, cosas que descubrir,  ligereza y disfrute de lo sencillo, información que procesar, recuerdos e impresiones nuevas para entretejer desprovisto éste (el tiempo) de una camisa de fuerza…. Me dirán algunos que son así esos momentos,  porque son niños exentos de obligaciones…. De acuerdo.  Lo que yo estoy señalando es el uso del tiempo que ellos hacen, el "jugo" que le sacan cuando disponen de el.  Nosotros los adultos, vivimos en esa caja de música donde siempre suena la misma melodía; las rutinas, los  deberes, el cansancio, los problemas, que muchas veces apagan el brillo que cada día trae porque nos desconectamos por completo de todo aquello que nos pareció maravilloso y chévere. Los días tienen la misma forma y el mismo sabor. Se ha perdido un poco gozarse el día a día, cambiando ese gozo, algunas veces,  por las preocupaciones del  mañana.

            Un dato que me pareció chévere  e interesante compartir y que me encontré hace poco, fue que en 1858 se creó el primer observatorio en Suiza para tener la misma hora en todo el mundo (con sus diferencias horarias). Hasta ese entonces, todos los países iban por su cuenta en lo que al tiempo se refiere. A pesar de vivir sin una medida universal asignada antes, cada persona conocía a la perfección su relación espacio – tiempo y cómo convivir con ella.  Muchos consideramos el tiempo como si fuera una variable que rige la vida y es sólo una medida temporal para ponernos todos de acuerdo. Conclusión:  El tiempo es un invento totalmente humano.

            Volviendo a nuestra realidad, el tiempo vuela y más cuando somos adultos, quien lo dudaría…? Yo al menos hago una mirada retrospectiva en el tiempo y  veo que muchas personas queridas no están, los hijos crecieron,  la moda cambió, los nietos llegaron y nos recuerdan a diario lo vivido con los hijos, las costumbres son otras, los valores un poco chuecos…. el impacto mayúsculo de las redes sociales que nos afecta demasiado  en la vida diaria;  puedo seguir enumerando los cambios.  Pero como leí en un mensaje, “somos nosotros quienes llevamos las alas, somos quienes debemos estar más presentes en lo que hacemos a diario”,  no dejando que el tiempo nos lleve sino aprendiendo a controlarlo.

            Siento que el tiempo es la cosa más preciosa que el ser humano puede manejar… nadie tiene más que el otro, sólo el “manejo” es lo distinto y por eso es importante saber en qué y con quien gastarlo. El peor error que se puede cometer es pensar que tenemos tiempo para todo,  pero realmente el tiempo es libre y sin valor.  El que no disfruta o no se dedica a lo que lo satisface está desperdiciando su vida. Hay que dejar que las cosas pasen, pero siempre habrá un momento de conseguir que éstas sucedan. Hay es que desplegar las alas y buscar bien nuestro destino, nuestra gente, nuestros propósitos para aprovechar al máximo el tiempo que tenemos. Ultimadamente, la vida es como un juego con muchos juguetes.

nerea6@yahoo.com

 

 


martes, 15 de febrero de 2022

Del Legado ....


Por Elsie Betancourt

            Un símbolo es la representación perceptible de una idea, puede ser un término o una imagen que puede ser conocido en la vida diaria aunque posea connotaciones especificas además de su significado corriente y obvio:  Un Pare, No doblar en curvas, prohibido fumar en este recinto, el semáforo,  la Cruz Roja, etc.  En su momento podemos asumir que esa simbología recuerda siempre lo que hay que hacer, lo que hay que evitar, lo que es agregar calidad a lo que a diario hacemos, pensamos y hablamos. Estamos rodeados de muchos símbolos; los creamos, los modificamos y los usamos para  nuestro beneficio. A partir de ellos evolucionamos social y culturalmente.

             Y hablando de símbolos, llegamos al legado, considerándolo  no desde el punto de vista legal, sino reconociéndolo como el acervo intangible que se recibe cuando se interactúa entre personas. Creo que como padres, en lo que más pensamos y a lo que dedicamos gran parte de nuestra vida, entre otras cosas,  es dejar el máximo bienestar económico a nuestra familia. Pero increíblemente, los hijos desde pequeños, se quedan más con nuestros gestos, ejemplos y sus palabras.  El auténtico legado empieza en vida. Me vienen a la mente, aquellas largas horas compartidas con mi papá… horas en que conversábamos y también callábamos porque estábamos juntos, disfrutando de la  “talla”. De él aprendí a tener paciencia, a reflexionar antes de actuar, a ser prudente, (por algo me decían mis compañeros en el colegio Prudencia...),  a pensar en el bienestar de los seres queridos y de saber afrontar los problemas y dificultades. Estoy eternamente agradecida por los tantos momentos de niñez y juventud que marcaron para siempre mi forma de ver la vida, la disciplina para conseguir lo que uno se propone y el trabajo para conseguir las metas.

            En la mayoría de los casos, los padres no serán recordados por el dinero que ganaron o por el éxito en su carrera profesional y si en cambio, por el tiempo compartido, por las aficiones en común, por las actitudes y comportamiento, por el grado de afinidad y confianza.

            Todos sabemos que nacemos con una remarcable herencia genética. Pero somos modelados por la interacción con la familia y la cultura a la que estamos sujetos. Siempre me ha llamado la atención el dicho que reza: “la familia no se escoge, se acepta”. El llamado “patrimonio emocional”,  se va conformando con lo que se escucha y vive en casa. Por mucho que dediquemos tiempo para explicar lo que está bien o mal, no servirá de nada si esas palabras no coinciden con nuestro comportamiento habitual.

                                       

            Un mensaje que me llegó hace unos días,  me puso a reflexionar mucho y quiero compartirlo:

En la puerta de entrada de una Universidad en Sudáfrica, se fijó el siguiente mensaje: …Destruir cualquier nación no requiere el uso de bombas atómicas o misiles de largo alcance; sólo se requiere de un bajo nivel educativo, ignorancia de su historia y que sus estudiantes hagan trampas en los exámenes y ante cualquier barrera que encuentren en la vida. Los pacientes mueren a manos de esos médicos – los edificios se caen en manos de esos ingenieros- el dinero se pierde en manos de esos economistas – la humanidad muere a mano de los eruditos religiosos – el colapso de la educación es el colapso de la nación” autor desconocido….

            Siempre he pensado que el dinero se esfuma, los bienes materiales puede que se malogren con el tiempo pero el conocimiento jamás se pierde. La educación es lo más valioso con lo que contamos para la formación. Ésta  proporciona las herramientas para llevar a cabo las acciones que hacen posible cumplir las metas y sueños. En el seno familiar, es donde se inicia la educación en valores, no les corresponde a los abuelos o al sistema educativo, de cualquier forma éstos últimos los pueden reforzar.

            Los hijos son nuestro mejor legado. Ellos son la siguiente generación. Y si de algo estoy segura es de que no siempre estaremos a su lado, un día faltaremos. Cuando esto ocurra,  Que les dejaremos para la posteridad? Que les estamos dando en el día a día? Es interesante sopesar esas inquietudes.  Una frase del  psicólogo Peter Strople,  me encantó y es muy apropiada para la reflexión que  estoy compartiéndoles: “El legado no es dejar algo para la gente, es dejar algo en la gente”….

nerea6@yahoo.com

lunes, 24 de enero de 2022

¿Para Siempre...?

                                     

Por Elsie Betancourt

            Esas 2 palabritas pueden marcarle la existencia a cualquiera.  En esta época histórica que nos ha tocado vivir, muchas son las connotaciones que creo tiene la expresión que aplican y que no aplican. Siguiendo con el tema de los cambios en el nuevo año, como señalaba en mi artículo anterior (“Reinventarse…”)  la frase para siempre cobra una importancia inusual. Para los mayores de 50 y 60 años, no aplica eso de estar renovando todo, creo yo,  porque nacimos en la cultura de  guardar, cuidar, reparar o mantener, pero bienvenido el cambio ¡

            Me recuerdo cuando mis hijos estaban muy pequeños, yo guardaba el primer diente que se les caía, el primer reporte del colegio, los primeros dibujos,  las historias que garrapateaban cuando estaban empezando a escribir…. Muchos recuerdos que guardados en mi corazón, se plasmaban en álbumes…. Hoy las cosas son distintas, no es que piense que mejor era lo de antes sino que ahora con la rapidez en las comunicaciones, la era del celular, los videos de los instantes importantes se tienen; las fotos y los selfies hasta por los mismos niños son tomadas y los “cambios” han llegado.

            Eso de tirar las cosas y cambiarlas por las del modelo siguiente no me resulta tan fácil. Hasta hace poco vendí un carro Modelo 94… estaba en perfectas condiciones y parecía una esmeraldita (era verde) porque lo “mantenía” súper bien… pero el paso inexorable del tiempo y de la modernidad empezaron a pasar factura: no se conseguían los repuestos cuando se le dañaba uno;  no había un personal idóneo encargado de su mantenimiento y lo que me solían decir es que este carro es tan viejo que ya los repuestos están escasos…. Me tocó venderlo. Lo viejo al parecer como que caduca.

            Con la pandemia casi todo y todos nos hemos afectado. De tener guardado en mi closet los zapatos con que juego tenis y de no usarlos se les despegó la suela por la humedad; salí  al zapatero para que me los pegara, ( algo obsoleto en esta época de tirar lo que no sirva, de una) pero hubo alguien que me dijo: “¡oye bota esos zapatos que ya no sirven¡…” no estuve de acuerdo porque todavía tenían vida útil… cosa similar pasa con los celulares; me cuesta mucho estar cambiando de celular; porque habría de hacerlo? El que tengo me funciona perfecto para lo que hago. Estos 2 ejemplos ilustran lo difícil que resulta salir del “guarde y guarde” para entrar al “compre y tire”.

            Hace unos días vi una información sobre el desierto de Atacama en Chile, uno de los más áridos del mundo,  en donde habían  montañas de ropa usada, practicamente un cementerio de ropa usada; al menos 39 mil toneladas en esas pilas de ropa nueva y vieja acumuladas, muchas con etiquetas y sin dueños, que demorarán al menos 200 años en degradarse. Triste escenario porque el consumismo ha implementado un modelo de derroche en el que se desechan los productos muy rápidamente bien sea porque no cumplen con su función, no se consumen a tiempo y se vencen o son de baja calidad.

            La idea de casarse era para toda la vida… y el divorcio significaba la guerra; no se concebía una separación y la tolerancia y sumisión por parte de la mujer especialmente, era garantía para aguantar de pronto una relación que de alguna forma resultase tóxica. Si los niños no eran las armas, eran las víctimas. Había peleas por la custodia. Ahora puedo decir que vivimos en una época más amable y gentil. Ahora las parejas tienen los hijos de los otros y los propios. La convivencia es llevadera y diferente.

            Puedo seguir trayendo más ejemplos de lo que significa revaluar el concepto del “¿Para Siempre…?” que habita aun en muchas personas que como yo, les ha tocado cambiar el chip…. Y como decía un sabio: Si las cosas van mal no hay que preocuparse, nada es para siempre; el café se enfría, el cigarro se apaga, el tiempo pasa y las personas cambian.  El tiempo, ese concepto tan subjetivo y difícil de entender está íntimamente ligado a las experiencias humanas. Todos sabemos que éste, (el tiempo) no pasa en balde… nada más es que nos fijemos en lo que éramos hace 10 años o 10 semanas; Lo que todo ha cambiado: nuestro físico, mas canas, mas arrugas;  las costumbres, las canciones, el bien vivir, la música, la naturaleza, etc.…  Lo bueno es que los cambios hacen que aprendamos cosas nuevas tanto de uno como de los demás. Por tanto, la frasecita: Para siempre.,  va  pa´lla, pa la basura ¡

nerea6@yahoo.com

           

 

miércoles, 12 de enero de 2022

Reinventarse...

 

Por Elsie Betancourt

            La energía con que encarar este 2022, recién una semana de estrenado,  está siendo torpedeada por la sensación de ir a ver una película a la que uno llegó después que empezara ésta, por culpa ahora del bendito Omicrón. La variante sigue en ascenso, aun entre los ya vacunados y con 3as dosis. Este nuevo brote nos encuentra fastidiados y aburridos a todos… Lo que podemos rescatar del 2021 fue que pudimos volver a estar juntos: hubo Olimpiadas, conciertos, reuniones familiares, protestas multitudinarias y reencuentros con amigos; aunque siempre con la espinita del temor, la desconfianza y el tapabocas. Al recibir el 2022, reconforta estar en comunidad y con la alegría de emprender un nuevo año como quien inicia una aventura emocionante.

            Muchas son las expectativas que todos tenemos en distintas áreas. Nada está claro por ejemplo en el ámbito político… el país está muy polarizado ya que hay candidatos empecinados en dividir al país entre ricos y pobres; muchos son los temores y pocas las definiciones “claras” de lo que pueda sobrevenir en ese entorno.

             La polémica desatada en torno al llamado del Papa a tener más hijos en vez de mascotas…. ha generado muchas inquietudes… yo, que soy una amante de las mascotas, creo que éstas complementan la familia y desarrollan y despiertan en los hijos y en todos,  la sensibilidad, la responsabilidad y el amor hacia otros seres vivos que merecen tener su espacio así como nosotros “los más evolucionados” lo tenemos. La lección que nos dió el  “habitante de la calle”  que le festeja el cumpleaños a una de sus 2 mascotas nos muestra lo que éstas pueden sacar de un ser humano, aun estando éste en la indigencia: ternura y amor desinteresado (que actualmente brilla por su ausencia en muchas personas).

            Reflexionando sobre lo que dijo el Papa, si hay parejas que no desean tener hijos,  es una decisión que se debe respetar porque ciertamente hay que cumplir con los deberes afectivos y legales, que se generan. Hay que asegurarse de no abandonar a los hijos  a su suerte y no criarlos bien. Ese es el punto de quiebre en el tema: Los que nacen con el pan debajo del brazo, son siempre bienvenidos pero los que no, se les pasa la pelota a los padres para que  planifiquen y  sean ellos los responsables con su tenencia,  cosa que a veces es difícil, por la falta de equidad, recursos, educación, esperanza y trabajo.

            En este 2022 se requiere tener una mentalidad animosa que fortalezca los objetivos que siempre a comienzos de año nos fijamos. Reforzando esa idea, leí hace poco un mensaje de Paulo Coelho que decía: “Deshazte de quien duda de ti, únete a quien te valora, libérate de quien te estorba y ama a quien te soporta…” lo que me lleva a pensar que hay muchos eventos que acaban con la energía de cualquiera y más si estamos comenzando un nuevo año: los chismes, dormir poco, pensar de más, alimentarse mal, no vivir el momento, querer agradar a todos, reclamar todo el tiempo, tomarse todo personal, quedarse preso en el pasado.

            Entre los objetivos que nos fijamos al comenzar un nuevo año,  debería tenerse en cuenta, el sanear nuestra energía mental, motor de nuestros actos para llegar a esa orilla en donde todo comienza.  La Gratitud, energía poderosa  debe ser la ola que impulse todo lo que salga de nosotros… no hay que dejar que los años pasen sin ser felices, porque hay mucha gente que respira pero no vive.  Cuando se reinventan caminos  me parece que se pueden consolidar de la mejor manera los sueños.  Digo reinventar porque por lo general, todos los años fijamos metas y propósitos, que al cabo de unos meses puede que se desinflen por la no persistencia. El final de un año y el comienzo de uno nuevo nos deben llevar a intentar cosas nuevas, ya sea saliendo de nuestra zona de confort, arriesgándonos  y no claudicando ante los esfuerzos que haya que hacer para alcanzar lo que queremos sobre todo en las actuales circunstancias. Como suelen decir: los cambios no vienen con el año nuevo, llegan cuando uno decide cambiar...

nerea6@yahoo.com

           

domingo, 26 de diciembre de 2021

Celebremos...



Por Elsie Betancourt

          Hoy más que nunca, la vida en si es una fiesta que merece ser celebrada. Por más que todas los eventos que nos han enrarecido la normalidad, indiquen que no hay demasiado tiempo para dedicarnos a ello, lo cierto es que en momentos especiales y en medio de grandes desafíos, el celebrar y festejar se convierte en una herramienta súper efectiva para el auto estima, la valoración y la conjunción de todos aquellos que transitamos juntos en el mismo camino, ya sean familia, amigos, mascotas y por qué no, al que nos topamos sin querer en cualquier sitio, seres prácticamente desconocidos, los que en algún momento nos ayudan y que se constituyen en ángeles en nuestro camino.

            La palabra “celebrar” viene del latín “celebrare” que significa acción de reunirse. Hay distintos tipos de celebraciones: las que se hacen en familia, en las que algunas con muchas carencias e historias de violencia pueden encontrar muy difícil el motivo de celebración y festejo, sin embargo, dentro de esas restricciones y a su manera festejan; también están los festejos que tienen un buen soporte económico para echar la casa por la ventana... igual de lo que se trata es de sentir el gozo interno que no tiene que ser reafirmado por algo externo. No es necesario, por ejemplo, dar una gran fiesta para cumpleaños, (aunque está bien que se haga si se siente y se disfruta), sino gozar “sencillamente”, de las celebraciones cotidianas, íntimas o compartidas.

         Sólo pensar por ejemplo en las tradiciones navideñas, ilumina el rostro de la mayoría de la gente y despierta muchos sentimientos de añoranzas (por lo menos a mi me pasa), cuando pienso en los platos especiales: los perniles, las paellas, las canciones tan familiares que recogen toda la nostalgia de estas celebraciones…. los rituales, definitivamente siguen marcando algunos de los momentos más importantes de nuestras vidas, desde los hitos personales, como los cumpleaños o las bodas, hasta las celebraciones de días como en la navidad, las 12 uvas, los propósitos para el nuevo año, los regalos del niño Dios, la quema del año viejo, etc.

           La vida diaria es estresante y está llena de incertidumbres. Ha estado llena tanto de partidas finales como de primeros encuentros en todos los ámbitos. Tener una época especial del año en la que sabemos exactamente qué hacer como lo hemos hecho siempre, nos transmite una agradable sensación de control. Me pregunto por qué sólo se celebra con todo la navidad y el año nuevo? Sería muy chévere estar en la onda familiar todo el año… Me encanta oír que se celebra el día del médico, de la madre, del padre, del niño, del medio ambiente, del músico, de la enfermera, etc.…. las fiestas patronales, por ejemplo, como la de la Virgen del Carmen, en donde el regocijo por esa tradición es bien importante para muchos sectores en la costa Caribe; chévere esa preocupación por conmemorar fechas relevantes para el reconocimiento y visibilización de los grupos de interés para una comunidad.

          Yo diría que las celebraciones son regalos intangibles, pero valiosos que se recordarán toda la vida. He aquí la importancia de celebrar nuestros logros y festejar las fechas importantes y compartir nuestras alegrías. Un proverbio sueco que leí hace un tiempo me llamó la atención, decía: “Una alegría compartida es doble alegría, una pena compartida es media pena” ...Me quedo con todo lo que me genere alegría y la pueda transmitir a los demás y espantar así las moscas de los sentimientos que enrarecen el bienestar porque celebrar el día de/l/la, o simplemente vivir con gozo, siempre agregará un significado especial a todo lo que hacemos en la vida. No hay otra para hacerlo.

nerea6@yahoo.com


sábado, 4 de diciembre de 2021

La Alegría que todavía hace Falta…

 

Por Elsie Betancourt

            Poco a poco nos estamos acostumbrando nuevamente a la alegría colectiva, que tanta falta nos hace. Las investigaciones han descubierto que la gente se ríe 5 veces más cuando está con otras personas que cuando está sola. Hasta intercambiar mamaderas de gallo con cualquiera basta para desatar al menos sonrisas… eso no quiere decir que no se pueda encontrar placer al ver una serie de televisión como Yo me Llamo, por ejemplo, que puede desatar goce de esa actividad colectiva.

            Cuando nos reunimos en torno a un propósito compartido, el sentimiento de energía y armonía que se siente es grande. No más ver cuando juega la Selección Colombia el país y mas Barranquilla se pone en “modo Selección”. La efervescencia colectiva se muestra por ejemplo en todos los vendedores con la amarilla puesta; la gente bailando y coreando a los jugadores predilectos cuando saltan a la grama; últimamente no ha valido distanciamiento ni tapabocas, (cosa con la que no estoy muy de acuerdo… por si las moscas hay que cuidarse) sólo prevalece la ilusión de que la Selección pueda llegar a Qatar. “Juntos” hacemos mucha fuerza.

            Con la llegada del Covid,  los momentos de conexión colectiva se redujeron a la mínima expresión. Ahora te conectas con el gato, con el perro cuando lo sacas a pasear y con las personas con las que convives y las que están a distancia, a través de medios digitales. Antes, todo el mundo de lejos;  ahorita, no tanto y hasta demasiado “desinhibidos”.

            Las emociones son como enfermedades contagiosas: se transmiten de una persona a otra. Al comienzo de la pandemia en marzo del 2020, la primera emoción que se propagó fue el miedo. Una ola de pánico se extendió en las comunidades hasta el punto de que paquete que llegaba tenía que ser desinfectado y hasta el gel antibacterial escaseaba por ser acaparado.  Muchos perdieron sus seres queridos, otros se quedaron sin trabajo, muchos locales comerciales quedaron desocupados y la gran mayoría perdimos semejanza con la vida normal. Antes, cuando veía a las mujeres árabes con la burka siempre me preguntaba hasta cuando esa moda finalizará y veo que ha llegado al resto del planeta para quedarse. Hasta la depresión o ansiedad se disparó: mientras 1 de cada 10 personas la padecían, ahora 4 de cada 10 la sufren.

            En todo este escenario, a pesar de que el sector musical se enfrenta a daños incalculables, famosos artistas, profesionales anónimos o aficionados amenizan “la añoranza de la normalidad “con el poder del pentagrama; se oye música en calles vacías, también desde un patio, una azotea, un balcón, centros comerciales y redes sociales. Ponen la nota linda, que entra a ser fuente de optimismo, solidaridad y arte en estos tiempos tan ajetreados de pandemia en donde las variables griegas van remplazándose.  

            Todos sabemos que la música siempre ha sido parte de nuestra especie, bajo muchas formas. Ha sido hasta un tipo de lenguaje.  En un momento dado es clave para relajar y disminuir el estrés. Escuchar las canciones favoritas ayuda a no sentirnos solos, a levantarnos el ánimo, a cantar así sea en el baño, manifestando emociones de forma creativa.

            Tal como dice un artículo del Departamento de Comunicación de Naciones Unidas: “La música no cura una pandemia, pero alegra el alma”. Yo agregaría que es muy necesaria para llenar nuestros vacíos. Con la llegada de Diciembre, muy seguramente su papel será protagónico. Esta época del año es la que mas carga emocional tiene. Sentimos desde ilusión y alegría hasta tristeza y añoranza. Muchas…? (o pocas) serán las reuniones sociales y familiares que nos pueden hacer disfrutar para rencontrarnos con nuestros seres queridos y recordar a los que se han ido. Ojalá que prime en éstas la mesura y el cuidado.

            Para muchos, la alegría que hace falta, es la esperanza por emprender y lograr algún proyecto personal o profesional; la esperanza por mejorar la salud y la ilusión de sentirnos vivos y que cada día esté lleno de lo mejor para que tenga su propio sentido la vida. A pesar de lo que describen los cuentos de hadas, la felicidad no aparece por  arte de magia, ni llega porque si… hay que cultivarla. Siento que ésta puede ser una llave para tener una vida plena. Lo único que se lleva uno de esta vida es lo que vivimos, así que hay que vivir con alegría lo que uno se quiera llevar.

nerea6@yahoo.com