Por Elsie Betancourt
Cuando de mascostas se habla, hay diversos tipos. Tener una, es una gran decisión, porque el amor y el agradecimiento que ellas ofrecen están arraigados en su ADN. Cuando se tiene una, es común pensar que la propia es la mejor, cualesquiera que ella sea. Numerosos estudios han intentado cuál es la más inteligente y capaz… no se han puesto de acuerdo, por ser tan distintos los tenedores y tan variados los sujetos escogidos.
Sin embargo algo está claro, hoy, una mascota sustituye el lugar de una pareja, un niño o familiar. A los ancianos les gusta tener perros como compañía, preferiblemente pequeños y cariñosos para satisfacer su necesidad de afecto y combatir el aburrimiento. La interacción con mascotas facilita la comunicación ya que poseen características interesantes, como pájaros que cantan, loros que hablan, perros y gatos que juegan con un comportamiento divertido o un aspecto gracioso entre otros.
Los egipcios, por ejemplo, veneraban los gatos, asociándolos con la protección y considerándolos encarnaciones de la Diosa Bastet, representante del Amor, la Felicidad, la Belleza y la Protección. Ella se representaba como una mujer con cabeza de gato. El “Sphynx” era ese gato, que normalmente carece de pelo (que personalmente me parece feo).
Es importante recordar que hace miles de años, nuestros antepasados solían tener lobos alrededor. Posiblemente, los domesticaron desde jóvenes y se dieron cuenta que eran útiles para la caza. Poco a poco se volvieron animales más mansos y evolucionaron hasta convertirse en perros. Estaríamos hablando de hace unos 25.000 años de acuerdo con un estudio hecho por veterinarios. Desde entonces, el hombre ha querido rodearse de perros, gatos y otras especies no tan comunes, como las arañas, las víboras, los hámsters, etc.
Siempre me llama
la atención el tema de tener mascotas; la considero una práctica humana
fascinante en un solo sentido; lo digo porque nunca se verá a un chimpancé paseando
a un perro o a un elefante conseguirse una tortuga para que le haga compañía.
Los gustos y
aficiones humanas son diversas. En algunos lugares, un perro es una mascota
adorable y adorada, mientras que, en otras regiones del planeta, los canes, por
ejemplo, se consideran sucios y pocos agraciados, como en comunidades del
Islam. En Asia, especialmente en China, Vietnam y Corea del Sur, algunas regiones
comen carne de perro.
Las mascotas a
veces son una moda, común en muchas culturas con razas como el bulldog inglés,
francés, Shitzu, siberiano, Beagle, entre otros. Sin embargo, la tendencia
actual se inclina hacia la adopción de animales abandonados y maltratados. Muchos
animales regalados en Navidad, inicialmente vistos como juguetes ideales,
pueden causar problemas al crecer; enredándose con todo lo que hay en las casas
o apartamentos; unos dejando mucho pelo, zapatos y muebles rotos y otros perturbando
las rutinas familiares. A pesar de esto, la mayoría, proporcionan mucha alegría
y diversión, especialmente a los más pequeños. Actualmente, el # de mascotas en
los hogares va en aumento mientras que la cantidad de niños disminuye.
Como amante de los animales, de toda la vida, tuve perros de diversas razas, conejos, pescaditos; me encantaban los loros, que siempre habían donde mi abuela y que cantaban y decían malas palabras. El conejo al que veía tan lindo y cuando dormía conmigo, dejaba unas cositas como uvas pasas (que era cuando hacia popó y yo no lo sabía). Me encantaba el mico Tití cabeciblanco, que tenía una amiga de mi mamá, que actualmente está en riesgo de extinción y era muy bravo, pero también podía ser amoroso.
Actualmente tengo 2 gatos que adopté y estoy experimentando con sus personalidades únicas. Aunque muy independientes y dueños de su territorio, dan mucho amor y diversión de manera única. He aprendido de ellos que sus espacios hay que respetarlos y no inmiscuirse en los mismos. Los disfruto mucho y no tengo que estarlos sacando ni a pasear ni a que hagan sus necesidades.
Al final, la
fascinación por las mascotas va más allá de la elección de la especie o raza.
Tiene que ver con la conexión emocional profunda que enriquece la vida. Son
testigos silenciosos de nuestras alegrías, tristezas brindando amor
incondicional y una compañía que supera las barreras del lenguaje. No juzgan y
siempre están calladitos reconfortándonos.
Al compartir la
vida con ellos, construimos un lazo duradero de amor, alegría y momentos
inolvidables. La verdadera magia de tener una mascota, radica en la belleza
única de la conexión compartida para que sean guardianes de nuestro corazón.
nerea6@yahoo.com





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