Por Elsie Betancourt
Hace
unos días, asistí a una misa de difunto, para celebrar la memoria de una gran
mujer, sabia y amorosa. Me impactó muchísimo un mensaje que leyeron en la
celebración, proveniente del Eclesiastés, que en resumen afirmaba que todo
tiene su momento y cada cosa su tiempo: nacer y morir; sembrar y recoger; matar
y sanar; llorar y reír; callar y hablar, etc.…
Como suele
suceder en estos casos, uno llega pensando en la persona que ya no está entre
nosotros; sin embargo, el potente mensaje de aquella mañana, provocó que pensara
en la vida que todavía estamos viviendo.
Me surgieron muchas preguntas tales como:
·
¿En qué momento de mi vida estoy?
·
¿Qué cosas ya tuvieron su momento y me
empeño en prolongar?
·
¿Qué cosas estoy esperando que lleguen?
·
¿Qué debería dejar de hacer porque ya no
es su tiempo?
·
¿Qué sembré antes que estoy recogiendo
ahora?
Siguen más preguntas, pero dejo a criterio de mis
lectores, aumentarlas.
Lo cierto es que, en algún momento, es bueno
preguntarse sobre nuestros propios “tiempos”: el tiempo de estudiar, el de
trabajar, el de criar hijos, el de hacer amigos, el de enamorarnos, el de
empezar de nuevo, el de aprender y el de aceptar que algunas cosas, simplemente
ya pasaron.
El Camino de la Vida
Que cosas
hacemos en nuestro tiempo: ¿recoger cuando apenas estamos sembrando? ¿Hablar
cuando quizá sea tiempo de escuchar? ¿Queremos que algo permanezca cuando su
momento ya pasó? Esas respuestas la dictan los distintos eventos que marcan
nuestro diario acontecer.
En la vida de
cada uno, suelen haber cosas que están bien, otras que marchan regular y otras que
andan no tan bien …. Quizá muchas veces lo que queremos es que se den las cosas
en un momento que no corresponde … Tal vez la vida tenga mucho que ver con eso:
aprender a reconocer los momentos que nos corresponden, disfrutarlos cuando
toca y dejarlos ir cuando terminan.
Al final, quizás
aquella lectura del Eclesiastés no hablaba solamente de la muerte, como pensé
al llegar a aquella misa. También hablaba de nosotros, de nuestra vida
cotidiana y de esos momentos que muchas veces queremos adelantar, detener o
devolver. El Tiempo no parece pedirnos permiso, habrá que aprender a vivir cada
cosa cuando llegue, porque Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo…
Nerea6@yahoo.com
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