Por Elsie Betancourt
Ayer fui
a ver la película Toy Story V, película que he disfrutado muchas veces; esta
vez salí del cine con una pregunta que no dejó de acompañarme durante mi
regreso a casa: ¿Con que juegan los niños de hoy? … será que están en proceso
de extinción los juguetes? ¿está cambiando la forma de jugar?
No me refiero a los juguetes que se reciben en Navidad o en cumpleaños… me pregunto por ese lugar privilegiado que antes tenían un oso de peluche, una muñeca, o los carritos que corrían una y otra vez, por el piso de la casa; recuerdo a los “strong men” que muchas veces le di a mis hijos y con los que ellos jugaban a puerta cerrada; la bicicleta que ponía el niño Dios que era un tesoro para el que la recibía. Y así podemos ir desempolvando todos esos recuerdos de juguetes y juegos, de cuando niño/a, que nos hicieron tan felices.
Desde
hace años yo recibí un campanazo de alerta, cuando uno de mis 3 hijos en ese
entonces de 10 años, me pidió que por favor guardara los peluches que estaban
en la repisa de su cuarto, (peluches que habían sido traídos por su papa quien solía
viajar mucho) …porque le daba pena con sus amigos… Confieso que algo dentro de mí,
se estremeció, pero acaté su solicitud y guardé sólo los más especiales. Algo parecido
a lo que pasó en la película, con la diferencia, que las tablets no estaban en
su apogeo….
Mientras
veía a Woody, Buzz y sus amigos esperar con ilusión el momento de ser elegidos
para jugar, pensé que quizá la historia seria distinta, si hubiera sido escrita
hoy. Tal vez Andy no buscaría primero la caja de juguetes, sino una tableta, un
teléfono o una consola de videojuegos … quien sabe.
Hay que reconocer que la tecnología no es el enemigo. Gracias a ella, los niños aprenden, crean, investigan y desarrollan habilidades que antes eran impensables. ¿Pero qué pasará con la imaginación, cuando el juego ya viene diseñado con personajes, escenarios, sonidos y reglas establecidas? Ejemplo de ese tipo de juegos es Mario Bros, Sonic, etc.…
He visto niños convertir una caja de cartón en un castillo, una nave o cualquier mundo que cupiera en su mente. El objeto era el punto de partida, la magia la construía la Imaginación. De repente, los juguetes sencillos enseñaban a cuidar, inventar historias, negociar reglas con otros niños, tolerar perder una pieza, “emparapetar” la que se rompía…. Esto me transporta a mi niñez que fue muy rica en juegos con juguetes simples… y cero pantallas.
Juegos como La Lleva, El Escondido, La Estatua, Saltar la cuerda, la gallina ciega, el juego de la silla, los Jacks y asi muchos juegos mas, que creo están ya en el olvido marcaron destrezas y habilidades muy importantes en los de mi generacion.
Cuando éramos
niños, el juguete hacia muy poco por si mismo; una muñeca no hablaba, un
carrito no se movía solo, un oso de peluche no abrazaba. Nosotros le prestábamos
voz, movimiento y hasta el alma. Valdría la pena preguntarnos si en medio de
tantos avances, estamos cuidando un territorio invisible donde nace la
creatividad, la fantasía y la capacidad de asombro.
Es una maravilla
tecnológica, por ejemplo, ver un perrito “robot” idéntico a uno humano. Hoy,
muchos juguetes y dispositivos llegan casi terminados: hablan, responden,
cantan, corrigen y hasta hacen pensar. Es un logro extraordinario de la tecnología.
Pero al hacerlo casi todo, me pregunto si dejan el mismo espacio para que el
niño invente, ¿imagine y cree? ¿Que nos faltará ver? Lo que si es muy cierto,
es que la Imaginación es el único juguete que no pasará de moda.
Amigo/a lector, ¿cómo
recuerdas tu niñez?

cuatro, ocho y doce!!! Y tantos otros juegos! Las "checas" con las que jugábamos al béisbol! Los carritos de balineras (patinetas)... Lindos recuerdos!!!
ResponderBorrar