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lunes, 26 de julio de 2021

La Magia de Tenerlo Todo...




Por Elsie Betancourt

            “La magia de tenerlo todo”…  resume lo que es nuestra querida Santa Marta. Con playas y paisajes espectaculares, con música especialmente de vientos (papayeras), entre otras  con un macizo montañoso que tiene todos los climas y propicios para la agricultura (hoy desafortunadamente cobija otras siembras), comida típica, gente descomplicada y lo que es más chévere,  el realismo mágico que caracteriza el  ADN de su cultura que hace que sea catalogada como ciudad única e irrepetible.


            Mi papa trabajó en la United Fruit Company ubicada en Sevilla-Magdalena, por 25 años. Allá en El Prado, que era donde vivían las familias de los empleados de la compañía bananera cuando ésta se radicó en el Magdalena, crecimos con todas las costumbres samarias y también las gringas.  Crecí, comiendo (guineíto verde) que ahora  es el famoso “cayeye” junto con la mazamorra de plátano, alimento que expandí a la alimentación de mis hijos cuando pequeños…resultado: hombres sanos y fuertes.  Mientras mis padres vivían en Sevilla, mi hermana y yo nos pasábamos  temporadas viviendo con mi abuela y mis tías; seguimos los estudios en el Prado School de Santa Marta, luego Liceo Colombia, cuya rectora era Catalina Correa de Hernández, gran pedagoga pero que me infundía mucho miedo con su volumen de voz y de boca y finalmente en el Liceo Celedón,  donde nos graduamos de bachillerato. 


            Recuerdo que la casa donde vivíamos se ubicaba en la conocida Calle Tumbacuatro (Calle 19 con kr.3);  Santa Marta se caracteriza por tener unos nombres pintorescos en sus calles: Calle del Río, Calle del Pozo, Calle Burechito, Calle de la Sequia, que era una calle ancha, la Calle de la Cárcel, en donde estaba la cárcel y luego pasó a estar el Colegio Hugo J. Bermúdez. Los pintorescos barrios eran entre otros Pescaito, Manzanares, Barrio Ancón, este último ya no existe. 

           De los recuerdos más gratos que tengo,  son de cuando nos trasladábamos de Sevilla a Santa Marta por tren. Los paisajes eran lindos y el ruido del tren avanzando mitigaba el aburrimiento de la ansiada llegada a la samaria. Alrededor de los pueblos de la Zona Bananera: Sevilla, Latal, Orihueca, Río Frío, Varela (donde había una leyenda que decía que salía el diablo…)  Ciénaga, Papare, don Jaca, Pozos Colorados, Gaira, hasta Santa Marta, el tren era el medio de transporte más importante en esas poblaciones.  Aclaro que también estaban los buses. Las idas de Sevilla a Santa Marta tenían una parada obligatoria que era en Ciénaga, en donde las almojábanas, el agua de maíz, la freskola,  eran apetecidos por todos nosotros (mis hermanos).  Es bueno acotar que el transporte de banano llegaba sin interrupción todos los días del año al punto de embarque en Santa Marta. Hoy, el abandono de este medio de transporte es casi total….


              Me parece interesante mencionar que  La finca Macondo, quedaba a 20 minutos de Sevilla; era bananera y ahora cultiva la palma. Recibía ese nombre porque estaba lleno de árboles de macondo que eran como ceibas gigantes. De este árbol se inspiró García Márquez ya que la sonoridad de su nombre (del árbol), fue la que lo atrajo para tomarlo como el nombre de su imaginario pueblo. El macondo se alzaba más de 50 metros hacia el cielo; dicen los que vivían en la finca que se le oía hablar de vez en cuando y sus flores volaban en Abril, como las mariposas amarillas del Macondo soñado de nuestro nobel.


               La música es un capitulo muy especial de Santa Marta. Típica es la papayera, grupo de vientos acompañado por percusión, que procedían de Guacamayal o Sevilla en su mayoría y ahora ya se han instituido como elemento que aglutina fiestas. Por todos es sabido que Carlos Vives es uno de los intérpretes que más lejos ha llevado el nombre de Santa Marta. La tierra del Olvido escrita por él es sólo un ejemplo de su gran legado. Una canción que siempre mueve las fibras de cualquier samario es  El Helado de Leche, escrita por el cienaguero Eulalio Meléndez en 1900 y que todavía está vigente en nuestros corazones… no sé si en los más jóvenes cale igual;  podría considerarse como un himno a Santa Marta, así como Te Olvidé del maestro Peñaloza, lo es del Carnaval de Barranquilla. Otra canción inolvidable que es un referente de la samaria es Santa Marta tiene tren. Legado que permanece invariable. Las procesiones en Semana Santa, acompañados por gran parte de ciudadanos eran de una solemnidad absoluta y más porque eran acompañadas por músicos en vivo. Me solían emocionar esos desfiles.


               En Santa Marta se come un arroz que en muy pocas ciudades se come: el arroz de lisa, el típico arroz de payaso como se le llama por el rastro que deja el aceite al comerlo y más si es en hojas de bijao. La sopa de pescado no se queda atrás. En Diciembre es muy común sentir el efecto de “La Loca”, la brisa decembrina que refresca y pone en aprietos a muchos. Ésta se lleva lo que encuentra a su paso y anuncia como ventolera la época más linda del año, como lo canta Moisés Angulo en su inolvidable canción Brisas de Diciembre que a todos nos llena de nostalgia y alegría y más con los recientes cambios que se están dando en el planeta.

               Tras el auge del banano y la exportación del carbón, a nuestra querida Santa Marta le tocó el desarrollo turístico, siendo uno de los principales destinos turísticos de Colombia, con atractivos como El Rodadero, Taganga, las ensenadas del Parque Tayrona, sitios arqueológicos como Pueblito, Ciudad Perdida, la Quinta de San Pedro Alejandrino y la espectacular Catedral Basílica de Santa Marta.!! 496 años cumple la ciudad más antigua de Colombia y la segunda más antigua en Suramérica¡¡ Al escribir sobre todo ese legado, me transporto a la pérdida de esencia que han sufrido las fiestas y los lugares emblemáticos de la ciudad… porque realmente lo que prima es la fiesta por la fiesta, la farandulería,  dejando a un lado la esencia y los porqués de las celebraciones y los sitios.


            Describir el acervo que cualquier samario tiene,  llevaría mucho espacio…quizás pueda aburrir a mis lectores, pero creo que si conocemos nuestra historia y la compartimos,  conservaremos intacta nuestra identidad y la magia de tenerlo todo… seguirá engrandeciendo a la Perla de América…

nerea6@yahoo.com

 


jueves, 24 de junio de 2021

Alegrando la Vida...

Por Elsie Betancourt

            La magia de la amistad está en todos nosotros; se siembra, se riega, se pone al sol, se le quita el monte para que pueda crecer libre.  Un amigo se asemeja a un hermano. Las primeras amistades que se construyen por ejemplo, desde la infancia, son inolvidables. Esas (las amistades),  son las que nos conocieron antes de que supiéramos qué íbamos a ser cuando grandes: músicos, pintores, vagos, médicos, deportistas, etc… mantienen las características del amor, la lealtad, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad, el compromiso que se fortalece con el trato asiduo y el interés mutuo a lo largo del tiempo.

         

   La amistad no solamente surge con quienes tenemos más afinidades sino que aparece entre personas muy dispares. A veces ese es el factor que fortalece la relación porque las diferencias en caracteres, modos de ver las cosas, costumbres,  compartir los buenos y malos momentos de la vida, encienden la chispa del entendimiento y se sosiega el espíritu. El amor en el matrimonio se propone que dure para siempre y el  voto que se hace,  así lo establece.  Sin embargo, la amistad, no atada a más compromiso que el afecto recíproco tiende a fortalecerlo. Menos mal… porque con el tiempo todo se transforma. En mi experiencia, vi en mis padres, una relación de 74 años basada en la comprensión, tolerancia y amor. Un ejemplo inspirador… que a pesar de ser ambos personas con distintos caracteres y modo de ser, supieron acoplarse con todos los altibajos que se pueden presentar en una relación de convivencia tan larga y fueron sorteados admirablemente por el amor que se tenían.

   

         En este mundo “hollywoodesco” y globalizado, vemos que las relaciones basadas en la inmediatez, la superficialidad y lo que está de moda, no permiten crear vínculos de amistad y de amores duraderos y sólidos. Me gusta leer la frase “los amigos son la familia que escogemos y nuestros compañeros de vida”. Un buen amigo siempre estará a nuestro lado, en los buenos y en los malos momentos, sin exigencias, sin esperar nada; te abrazará cuando estés triste y secará tus lagrimas del mismo modo que te sacará tu mejor sonrisa, celebrará tus logros, te acompañará en los fracasos.  Una amistad verdadera es para toda la vida y de ahí la importancia  de valorar cuáles son aquellas amistades que vale la pena que permanezcan a nuestro lado.

            Aprender a distinguir un buen amigo de un compañero puede ser difícil. Por ejemplo, me he puesto a analizar los grupos a los que uno pertenece y más en esta pandemia;  los que le proporcionan de alguna forma alegría y se integra uno, recibiendo  dosis de reconocimiento muy importante para el autoestima (no confundir con el ego) y amor propio. Cuando se generan esos sentidos de pertenencia, se rompe la soledad por la buena energía que se recibe de éstos. Las aficiones comunes unen mucho. Yo por ejemplo estoy en un coro virtual,  que me saca de la monotonía del encierro y me divierto cantando con mis compañeros.

 

           Si bien es cierto que todos tenemos algún que otro amigo, éstos se pueden contar con los dedos de una mano ya que es muy difícil para el cerebro humano establecer vínculos tan fuertes como la amistad y que perduren a lo largo de los días y en contra de todas las adversidades. Siempre he oído decir que quien tiene un amigo tiene un tesoro… creo que es verdad. Los buenos amigos son un bálsamo para la vida y un antídoto contra las enfermedades físicas y emocionales. El que es amigo sabe que no es nuestra madre, ni nuestro confesor y menos nuestro sicólogo. Es el que comparte los momentos difíciles de manera espontánea y sencilla. Si sabe que uno está “frito”, invita a un helado, a dar una vuelta… si sabe que uno sufre, estará a nuestro lado de una forma callada y no invasiva.

  

          Los amigos (afortunados los que los tenemos) son como chispas en la vida que entonan, iluminan y le dan un tinte chévere a la amistad…. Lazo invisible, vínculo de afecto que perdura en el tiempo…

nerea6@yahoo.com 

martes, 15 de junio de 2021

Tarea de Todos...

Por Elsie Betancourt

            El conocer así sea por TV todo lo que tiene que ver con el mundo de la vida salvaje, nos recuerda qué frágiles y vulnerables podemos ser ante los animales y a la vez lo que podemos disfrutar con los que viven con nosotros (los domésticos)… los que nos brindan ternura, compañía y amistad siendo actualmente,  nuestros compañeros inseparables frente a la soledad y el temor al virus. La maravilla de la naturaleza en la que convivimos con esos seres silenciosos pero que cada uno tiene algo que decir en su entorno y que muchas veces desconocemos y agredimos es espléndida. Cada uno sabe cómo defenderse, cómo encontrar comida, cómo protegerse pero no ante la implacable presencia y a veces depredadora mano del hombre.

            El tema del maltrato animal, la experimentación con las distintas especies, (que gracias a Dios hoy se puede reducir con las simulaciones que las herramientas tecnológicas permiten realizar), es un tema que considero doloroso y no me gusta comentar. Enumeraré sin profundizar en ello,  por ejemplo lo que para mi concepto es una vergüenza en promover: los animales en fiestas, (por ejemplo los toros), las experimentaciones en laboratorios, la belleza sin crueldad (usar zapatos o ropa hecha con la piel de los animales), comercio ilegal de especies, abandono y maltrato animal…. Y la lista sigue.

            Hay animales que gozan de una pésima fama como por ejemplo los murciélagos, entre otros, que aparte de feos cargan con el hecho de haber sido portadores del Covid.  A ciencia cierta no sabemos si esto sea cierto. Su objeto tendrán en la naturaleza,  pero por lo pronto hay que tenerlos de lejos.

            Desde que tengo uso de razón  y que me acuerde, siempre he tenido nexos con animales domésticos: perros (de todas las marcas: bastos, chandosos, de raza con y sin  “pedigree”),  pescaditos, tortugas, patos, loros que hablan, cantan y que dicen malas palabras, lagartijas (a las que les encanta el café y la cerveza)… y hasta ahora un gato adoptado. Con éste último he tenido una nueva experiencia y el  descubrimiento a otro mundo, diferente a tener perros cerca (que siempre ha sido la constante en mi vida, con todos los que he tenido: Lasky, Ruffo, Yiya, Pochi, Bravonel, Sultán, Nicanor…. que ya no están conmigo, pero que siempre los recuerdo con mucho cariño). Mi amor hacia los animales hace que los considere demasiado aliados cuando tenemos uno cerca. Mi predilección siempre ha sido hacia el perro. Aunque me emocionan mucho los caballos. Pero ahora el gato me está mostrando una nueva perspectiva de tener un simpático y enigmático personaje cerca.

          El llegar a casa y ver cómo la mascota  (cualquiera que ella sea) salta de felicidad y se pone loquito/a  por nuestra llegada es algo que le cambia el ánimo a cualquiera. Puede uno estar cansado y estresado pero ese recibimiento lo hace a uno feliz y saca sonrisas.  Ese precisamente es uno de los principales beneficios de las mascotas en la vida de las personas; su contacto cercano provoca la liberación de oxitocina que es la conocida hormona del amor,  generando sentimientos de alegría y confianza.

            Porqué defender a los animales? Porque no hay un dolor para éstos y otro para las personas… es el mismo dolor y tiene las mismas consecuencias, sea cual fuere la especie que lo experimenta por lo que la piedad y el respeto deben aplicarse a toda criatura viviente y no sólo al género humano. Lástima que desde que somos niños y niñas se nos educa en la idea de que usar a los animales, por ejemplo, como recurso alimenticio es algo justificable y normal. Crecemos dando por sentado que es así y nos acostumbramos a ello. Toda una vida haciendo lo mismo es difícil pero no imposible dejar de hacerlo.

                        Hay tantas acciones que se pueden aplicar para la protección y el cuidado de los animales: evitar la deforestación, prohibir su caza innecesaria, contribuir por medio del reciclaje a la disminución de la tala de árboles, hábitats de millones de éstos. No maltratarlos ni abusar de ellos. Como decía el filosofo alemán del siglo XIX Arthur Schopenhauer, “La compasión por los animales está asociada con la bondad del carácter y puede ser afirmado que el que es cruel con los animales no puede ser una buena persona”.

            La invitación es a poner nuestro granito de arena para proteger a los animales (cualesquiera que sea su naturaleza salvaje o domestica), que día a día pierden sus hábitats, que están más indefensos ante los daños del ser humano, que día a día se mueren por el plástico que inunda los mares y que cada vez de forma más clara nos envían un mensaje de ayuda, es Tarea de Todos, ayudarlos….

nerea6@yahoo.com

 

 

jueves, 3 de junio de 2021

Escuchar...

                                                  

Por Elsie Betancourt.

            Como todos sabemos, Escuchar es un verbo que hace referencia a la acción de poner atención en algo que es captado por el oído. Esta función depende de éste y gira en torno a la escucha que hacemos de lo que nos rodea, claro está y de lo que no queremos oír y también nos rodea. Cada vez me convenzo más lo conveniente que resulta aprender a escuchar a los demás y no simplemente oír lo que dicen.

            Por ejemplo, en una actividad comercial hay que saber escuchar o “pechichar” a los clientes, diría yo,  porque de eso depende conservar la clientela y no propiciar que se vayan para la competencia; las relaciones entre amigos se mantienen si las personas implicadas se escuchan con interés y sinceridad. Lo mismo sucede en las relaciones de pareja o en cualquier otro ámbito.

            En cualquier caso, saber escuchar implica tener empatía hacia nuestro interlocutor, dejarle hablar sin interrupciones, manejar los momentos de silencio y hacer preguntas pertinentes. Saber escuchar es un arte…. No se trata sólo de prestar atención a lo que se dice y mostrar respeto a nuestro interlocutor, sino captar lo que el otro está pensando más allá de lo que está diciendo…no juzgar, no distraerse haciendo otras cosas; no asumir que se sabe lo que va a decir el interlocutor y adelantarse a decirlo (una mala costumbre muy frecuente); no dar soluciones, sino considerar que el otro es capaz de encontrar la suya.

                Cuando vemos un programa de televisión es muy probable que prestemos poca atención a lo que se dice, porque quizás el efecto de las imágenes nos distraen por momentos; sin embargo sin esfuerzo es probable que nos conectemos nuevamente con lo que vemos y oímos. La radio, exige mayor concentración para llevar el hilo de lo que se dice. Mientras el televidente ve y escucha el oyente sólo escucha.      

           

            Todo esto nos conduce impajaritablemente, a reconocer a los que se “pasan de piña” cuando se comunican: el o la que no respeta los tiempos en las conversaciones y toma el turno de la palabra sin tener en cuenta que lo que tienen que decir los demás, también es importante. Es típica la persona que habla mucho pero escucha poco… por el contrario le gusta ser el centro de atención en las conversaciones con los amigos. Le gusta aportar sus puntos de vista sobre un tema, contar anécdotas, recordar hechos importantes o simplemente romper el silencio con palabras que en ocasiones pueden agotar al interlocutor, que echa de menos el valor del  silencio en la conversación. Lo peor se da cuando hay 2 personas con las mismas características que compiten por brillar en cualquier reunión.

            Hablando sobre la comunicación, suele pasar que cuando no se tiene el poder de concentración bien desarrollado,  la mente tiende a desconectarse ante el discurso del otro porque uno se puede sentir desbordado por tanta información; ahí nacen los “sordos, ciegos y mudos "; el exceso de palabras aburre y a veces produce agotamiento, hay que economizar diría yo, el lenguaje. Aquí cabe mencionar, por ejemplo,  las famosas cantaletas que se le aplican a los hijos, la pareja o a los amigos en general.  Las personas se hartan de los discursos simples, repetidos y sin contenido. Menos es más.

            Saber hablar es una cosa y saber comunicar es “harina de otro costal”. Son diversos los factores que intervienen en la comunicación, no sólo los antes mencionados sino el “lenguaje corporal” que también puede ser percibido o “escuchado” y que mande mensajes fuertes… lo que aprendamos con respecto a cómo escuchar mejor (y por tanto comunicarse) se puede aplicar en cualquier ámbito de la vida cotidiana. Amigos y conocidos, así como la familia, ayudarán a mantener mejores y más agradables relaciones y se podrán resolver problemas con más facilidad ya que estamos en una sociedad donde no siempre interesa lo que otros tengan que decirnos, porque lo único que cuenta es aquello de lo que uno está convencido. Escuchar es una actitud ante la vida que no siempre practicamos…hay que mirar más a los ojos, dar tiempo y ser pacientes, hay que dedicarse a ejercitar, hablar menos.

nerea6@yahoo.com

sábado, 15 de mayo de 2021

¡Que Camello! .....

 

Por Elsie Betancourt

            Los oficios que hoy en día desarrollamos de Marzo del 2020 para acá, se han tornado  muy peculiares…Entre éstos, el de la docencia ha cambiado y bastante. El ser maestro o maestra estaba asociado con un espacio físico, que puede ser amplio o no, impartiendo clases a niños, niñas, adolescentes cara a cara. Sin darnos cuenta tocó montar un sistema de educación a distancia, sin mucha capacitación para continuar con la misión de educar desde casa y con dedicación.

            Para muchos de nosotros las herramientas para llevar a cabo el proceso son: computador personal, internet y las demás arandelas que esto acarrea (uso del celular en caso de que falle el internet y deslindarse de las actividades hogareñas, el temor a no saber manejar adecuadamente la clase, la atención a los deberes escolares de sus propios hijos, etc.). Para los que no gozan de esas herramientas, el tema es más complicado. En zonas rurales, donde no hay internet, los maestros se tienen que inventar sus metodologías.  El sistema de educación puede estar ubicado en un cuarto, un rincón de la sala,  coartando así la libertad de circulación de los otros miembros de la familia y haciendo muchas veces público, la intimidad del hogar.

            Una de las profesiones considerada vocacional es la de “maestro”, que implica lograr un mundo mejor a través de la enseñanza y sobre la que la sociedad parece acordarse sólo en momentos puntuales como ahora, cuando la pandemia del Covid ha echado más responsabilidades y deberes a los docentes. Considero que los maestros son pilares de la sociedad y por ello su labor no descansa, aun en medio de una pandemia para facilitar a los estudiantes los caminos que les permitan formarse integralmente de la mano de sus familias.

            La adaptación a la virtualidad no ha sido fácil ni para estudiantes ni para los maestros y padres de familia… la mayor dificultad ha sido el manejo de tecnologías desconocidas y el volumen de trabajo en general. Lo bueno ha sido el crecimiento en el manejo de las competencias digitales por parte de todos, eso enriquece la construcción de conocimiento y abre nuevas propuestas educativas. Lo no tan bueno es que la enseñanza ha perdido en lo afectivo, en lo emocional y en lo humano. Hay distanciamiento, frialdad y en ocasiones desmotivación generada por la falta de estar uno cerca al otro.

                        Creo que se han multiplicado las tareas, porque ahora el despeje de dudas de los alumnos, puede ser en cualquier momento y uno a uno, se corrigen las tareas una a una;  para ello, la metodología de enseñanza tiene que lograr que el estudiante se involucre y no se aburra. Encima de todo, hay que seguir las directrices para que éstos vean la trascendencia de lo que todos estamos viviendo. Es muy fregada la adaptación a la virtualidad, la convivencia con los otros especialmente para los niños, que tienen que estar encerrados reflejándose directamente la afectación negativa, en los estados emocionales de éstos. Qué bueno que la presencialidad está nuevamente de vuelta. Y eso que la Resiliencia,  palabrita de moda”, nos ha permitido hacer borrón y cuenta nueva y adaptarnos al cambio.

            Para mí, hay muchos héroes anónimos en esta coyuntura que vivimos; me detendré a señalar que los maestros de cualquier disciplina son verdaderos virtuosos en el actuar, colaborando para que la educación no se haya detenido a pesar de todas las dificultades de conexión que hay en nuestro país. De pronto la gente ha dado por contado su labor pero ha sido muy importante. Desde los formadores de pedagogía infantil, básica y media logrando generar espacios de apoyo, entretención, discusión y entendimiento del mundo en su condición actual y las nuevas necesidades que este requiera hasta llegar a los universitarios.

            Finalmente podemos ver que la educación en línea es más que una pantalla con acceso a internet. Hay que saber cómo crear y ofrecer lecciones atractivas para el estudiante y que estos tengan las habilidades de alfabetización digital para acceder a ellas. Esa es la brecha que hay entre alumnos de nivel básico y los de educación superior. Los más chicos no aprenden independientemente. La capacidad de atención o la madurez socio-emocional para estar “sembrado” frente a un computador, saber cómo resolver problemas técnicos que se puedan presentar es un poco complicado. Los estudiantes de secundaria a veces no están mejor, ya que en muchos casos son ellos los que están acompañando a los más pequeños ayudándoles en sus clases mientras los padres trabajan.

            Educar en estos tiempos, más allá de observarlo como una catástrofe,  nos da una campanada de alerta, para reordenar desde los contenidos de los cursos que damos hasta nuestras herramientas de aprendizaje. Deberíamos ponernos de pie y agradecer a todos los docentes del mundo (incluyo aquí a papa y mama… que también comparten la responsabilidad de educar), porque una vez más han demostrado que las ciencias de la educación sin ética, no tiene valor. Que camello el de los maestros ¡ pero a la larga vale la pena el esfuerzo¡¡

nerea6@yahoo.com

domingo, 25 de abril de 2021

Del Olvido...

 


Por Elsie Betancourt

                Nuestro cerebro es un órgano fascinante. Nos traiciona cuando queremos encontrar el carro en un parqueadero, o las llaves en la casa, o ese documento o CDT que no atinamos a ubicar pero que sabemos que lo tenemos guardado. Tocará invocar a San Judas, para que por su intercesión ayude a que aparezca lo perdido; en cambio, nos sorprende (el cerebro) con un viaje a cualquier época ya vivida cuando percibimos el aroma de un plato que nos hacía feliz en la infancia, o una canción que solíamos escuchar y aun recorrer un sitio que nos trae recuerdos inolvidables y que por medio de un click logramos traer al presente.

                Neurocientíficos afirman que uno de los síntomas de la depresión en las personas,  es que no pueden recordar momentos felices, por eso…mirar fotos viejas o hablar con amigos, por ejemplo, es una estrategia simple para aumentar el nivel de serotonina y espantar el sentimiento de soledad y aun de depresión, que son respuestas químicas a su ausencia. Ver y sentir lo que un día fue presente es clave... Por eso no hay que olvidar los momentos importantes de la vida.

                Todo lo que nos rodea contiene una infinidad de opciones para disparar nuestros más íntimos recuerdos. En la casa por ejemplo, las prendas u objetos que usamos, los atesoramos y muchas veces nos resistimos a salir de ellos porque entretejen las experiencias vividas y nos las recuerdan; por lo menos a mi me pasa eso con frecuencia. El minimalismo, actúa como un evaporador de recuerdos, fumiga todo lo viejo y out: el cositerío y hasta más. Las lecturas que se hacen de todas esas cosas que conservamos son enriquecedoras. Pero, hay que tener cuidado con el fenómeno de acumular exageradamente… si ya no necesitamos (los objetos) o caducó su vigencia lo más sano es salir de ellos, es lo que sugieren los especialistas.

                El hombre por naturaleza, tiende a preservar la memoria de las ciudades, personas, calles, canciones, etc… Ya sea a nivel personal o social, todo el tiempo intentamos recordar; de niños repetimos poemas y las tablas de multiplicar. Más tarde llenamos el celular con fotografías de momentos que queremos preservar y atesoramos. Programamos alarmas para no olvidar cumpleaños, citas importantes. Se erigen monumentos a grandes y queridos artistas, como Esthercita Forero, Joe Arroyo, para no olvidarlos, etc. Las neveras las llenamos con recordatorios de pagos urgentes. Hablando de preservar recuerdos, por ejemplo, tenemos las canciones que atesoran y preservan recuerdos de lugares, personas o eventos. Nos nutren y alimentan la parte emocional. Todo eso ayuda, porque el tiempo pasa y con el se desvanece la memoria.

                Pienso que éstas (las emociones),  desempeñan un papel importante en la salud mental de cada uno; dejan impresa  una huella imborrable, en lo más profundo de nuestro cerebro….o no sé si hay otro sitio en donde se depositan éstas… El tema es que escudriñar el cerebro es bien complicado… y no estamos preparados para entender las derivaciones que tiene éste cuando se afecta para bien o para mal. Olvidar las cosas que consideramos importantes y que resultan útiles para el día a día es preocupante. Si bien es cierto que a medida que envejecemos el funcionamiento del cerebro va variando y no tenemos las mismas capacidades que de jóvenes, no significa que algo vaya mal. Sino que todo va cambiando, las neuronas se van muriendo lentamente, es la ley de todo ser viviente. El remedio para contrarrestar ese desgaste y que no crezca en forma exponencial, es ejercicio + alimentación saludable + activar el cerebro constantemente, de acuerdo con estudios de neurólogos reconocidos.  Afectaciones neurológicas más serias, son difíciles de manejar y las secuelas son terribles y no es el tema del artículo.


                La relación entre memoria y olvido es muy estrecha. Si pudiéramos recordar cada minuto y cada detalle de nuestra existencia sería insoportable. Hay formas enriquecedoras de combatir el olvido y es plasmando en hechos eso que no se quiere borrar de la memoria;  haciendo un libro, un poema, una historia, un cuento, una canción, un monumento,… para que no se cumpla en nuestra vida  El Olvido que seremos…como bien lo describe Héctor Abad  en su libro, recreando la historia de su padre y las emociones que generó en él y que lo marcaron para siempre.

                Irónicamente, hay que aprender a olvidar. Ciertamente no hay manuales ni métodos para hacerlo. A veces oímos decir que el tiempo sana todas las heridas, pero nadie sabe cuánto tiempo es el necesario. Y a veces suele ser mucho, mucho tiempo. Olvidar es despertarte y encontrar que ese sueño tan sólo fue un sueño y la realidad te sigue sacando la lengua. Como dice José y José en su linda canción de La Nave del Olvido, no hay que condenar al naufragio, lo vivido.  Lo bueno de olvidar, es que sólo tienes que continuar con la vida y eventualmente lo que no requieres recordar  se desvanecerá en el tiempo…

nerea6@yahoo.com

               



 

lunes, 12 de abril de 2021

Pequeñas Victorias

 


Por Elsie Betancourt

            En unos días, por todo Estados Unidos se oirá el zumbido de millones de cigarras… después de 17 años  de estar bajo tierra, su sistema de regulación interno y el clima cálido les indicará a estos insectos que es hora de salir a la superficie… nosotros desafortunadamente no tenemos un reloj interno que nos diga cuándo y cómo salir afuera y sin riesgos, en éstos momentos. Seguimos teniendo más preguntas que respuestas; quizás el despliegue de las campañas de vacunación, las nuevas variantes del Covid, hace que nuestra brújula nos empuje a tener cautela pero también bastante impaciencia.

            Sin embargo, hay algo que todos tenemos que reconocer y son las “pequeñas victorias” que a diario tenemos y que de pronto no las reconocemos como tales. Todos estamos enfrentando cambios en las rutinas diarias y por ejemplo adaptarse al aprendizaje a distancia y al encierro en la casa, cosa difícil para los más pequeños (y para los grandes), que piensan y aprenden de manera diferente es una pequeña victoria… lograr que los niños y jóvenes mantengan la concentración por periodos mas largos es un logro que debe ser celebrado¡¡

            En mi experiencia, creo que es muy efectivo ir cumpliendo periódicamente pequeñas metas que al ser afrontadas se convierten en victorias periódicas, en lugar de ir a cumplirlas todas de manera desordenada. Se le puede quemar a uno el pan antes de entrar al horno… se que la buena planificación y la perseverancia ayudan a resolver pequeños retos personales. Tenemos que celebrar los éxitos que vayamos teniendo en el camino, no esperar hasta llegar a la gran meta para hacerlo, porque muy seguramente encontraremos altibajos en el camino que puede que nos “agüen” el propósito. Siempre empezar de menos a más. El simple hecho de estar haciendo cosas dadas las circunstancias,  ya es un tremendo logro y claramente no debemos olvidar agradecer lo que tenemos a diario: levantarnos con todos nuestros sentidos intactos, sanos, aunque puede uno tener cualquier dolor que se debe saber sobrellevar porque muchos ya estamos en la “edad del cóndor”, con dolores por todas partes. Pienso que la actitud de confianza en nosotros se disparará y la motivación será el timón que  dirigirá esa nave que es nuestra vida y que actualmente está navegando en aguas muy encrespadas…


            En particular, soy muy amiga de hacer listas diarias de pendientes que tengo. Organizando las diversas exigencias de la vida puede llevar a que se pierda de vista lo que podría ser una fuente de felicidad: los aciertos, los logros, esas cosas que están en tu lista (o ya no) y que has conseguido hacer. Por ejemplo, si ya son las 3 de la tarde y a veces uno dice,  “Uff se me fue el día y no sé cómo…” no hay que olvidar cómo se comenzó el día; quizás con ejercicios, caminando, practicando algún deporte o de pronto no. Si se ha hecho así o de cualquier otra forma, dependiendo de la persona,  esa es una victoria que hay que contar y celebrar. Todo eso tiene un saldo positivo en nuestro capital mental. Ahora con la paranoia que hay en torno al Covid, hacerse una prueba para ver si lo tenemos y cuando sale negativo, uy que felicidad ¡… he visto personas derramar lágrimas cuando logran vacunarse¡¡¡¡ esa es otra gran victoria.

            Ahora en el encierro en que estamos, hay que aprovechar los momentos con los hijos, los nietos, las mascotas. Por ejemplo, bañar a los niños, jugar con ellos en algún momento del día es un logro inmenso, algo que quizás no se hace por estar siempre atrafagados con las rutinas del  “trabajo normal”. El amor y la devoción por ellos tiene su mérito y el valor de esos momentos es incalculable.


            Al final, cuando se dedica parte de nuestro tiempo a las actividades y experiencias favoritas, significa que se vive de manera autentica y hay mas posibilidad de ser feliz.  No hay que olvidar las recompensas que debe uno darse por los logros y aciertos.  Las palmaditas en la espalda se pueden asociar con celebrar sanamente y en familia éstos (los logros).

            Ciertamente que todos estamos afectados por la pandemia, de ahí la importancia de reconocer que la vida es incierta y las amenazas más importantes actualmente, son las que no vemos. Por ello, hay que celebrar las propias victorias, porque nadie entiende realmente lo que ha costado alcanzarlas…. y al final, como diría mi mamá,  lo que nos vamos a llevar es “lo bailao y  lo gozao”.

nerea6@yahoo.com