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sábado, 20 de junio de 2020
Vamos a la Playa Verona - Barranquilla
lunes, 8 de junio de 2020
De la Inspiracion...
Por: Elsie Betancourt
En la vida, siempre encontraremos quién o qué nos inspire
para hacer cosas o tomar determinaciones. El poderoso estímulo que siente una
persona y que favorece la creatividad, la búsqueda de soluciones a un problema,
las ideas que permiten emprender un proyecto, especialmente la que siente el
artista y que lo impulsa a la creación de obras de arte, en distintas áreas del
conocimiento es invaluable.
Quizás el exitoso lanzamiento del 1er cohete “privado” y
tripulado a la Estación Espacial Internacional, muestra cómo las acciones del
hombre se entrelazan y se inspiran con lo acaecido hace muchos años (12 de
Abril de 1961) con el ruso Yuri Gagarin, 1er humano en viajar al espacio. No
pasará mucho tiempo en el que éstos viajes sean lo más normal y exótico de
emprender, gracias a los “chispazos” que tienen los genios al aterrizar las
ideas brillantes.
Quien no ha sentido el impulso a crear aquello en que se está
constantemente pensando? Éste (el
impulso) puede presentarse, mientras se
lavan los platos, se mira un atardecer o simplemente tirado en la cama mirando
para el techo o mirando por una ventana. Cuando se va a escribir un artículo,
por ejemplo, generalmente el tema revolotea en la mente y a veces se prende el
bombillo de la “inspiración”.
Un ejemplo de lo que es la inspiración fue la que sintió el
pintor autor de El Grito, Edvard Munch, pintor noruego- año 1893, quien paseando con unos
amigos y al pasar por un puente en Oslo (Noruega), quedó impactado por la
puesta de sol, que arrojaba colores rojo sangre, como lenguas de fuego, hecho
que lo aterrorizó. Sólo él tuvo la visión que lo llevó a plasmar su gran obra.
Claro que su vida fue bien ajetreada y a lo mejor eso contribuyó a plasmar en
su obra, su angustia existencial.
Yo creo que la magia de la inspiración es real; ese toque de genialidad, la idea feliz, la
mano celestial que te da lo que no eres capaz de encontrar a la vuelta de la
esquina. La única forma que hay de que se encuentre, es si se trabaja, se
investiga, si se va por lo que uno quiere, ya que los milagros creo no están en
el menú diario. En una ocasión asistí a una charla, antes de cuarentena, en donde un muchacho decía ante cámaras que no encontraba trabajo y que la
cosa estaba muy difícil y él quería trabajar. Cuando el entrevistador le
pregunto qué cuantas hojas de vida había repartido en esa semana, contestó que
ninguna. Así, creo que no se va a ningún Pereira, como suelen decir en Sta.
Mta.
Hoy cada
vez más, la creatividad juega un papel muy importante. Más en las circunstancias
de encierro que vivimos. El programa que muchos recibimos a lo largo de la
infancia, estuvo muy alejado de la creatividad,
porque cuando nacemos, el enfoque es en
la supervivencia. De ahí nace mi
admiración hacia los que trabajan para enseñar a los niños a ser Creativos a partir de las habilidades
que cada uno tiene latentes al nacer.
La Inspiración es el motor de la creatividad. En la
antigüedad, los griegos pensaban que ésta era transmitida por las musas, pero
en realidad es un proceso muy complejo que la ciencia está empezando a
desenredar. Muchos psicólogos la consideran
algo subjetivo, que aparece con el cerebro reposado. Dicen, que en ese momento la red neuronal se activa… Si
vamos a la definición de Inspirar, vemos que es tomar aliento y podríamos
asociar este proceso como el oxigeno que nos permite aproximarnos a la realidad
de una forma diferente. La inspiración es mágica. Es como estar enamorado de
alguna actividad, de un oficio, de una persona, no sabes que lo estás, hasta
que lo sientes…
nerea6@yahoo.com
sábado, 23 de mayo de 2020
En Piloto Automático…
Por
Elsie Betancourt
La vida da tantas vueltas y con
esta nueva situación que estamos viviendo,
la mayor parte del tiempo la que se pasea sin tapabocas y por todos los
rincones de la casa, es Incertidumbre. ¿Serán temporales los cambios a los que
nos hemos visto abocados? ¿Se cumplirá la nueva sentencia que circula “Nada
volverá a ser igual”…? Mientras tanto, habrá que esperar, ya que cada día trae
su afán.
Todos hemos delineado nuevos
hábitos. Los entendidos dicen que para que se cree uno nuevo, se necesitan 21
días, otros sugieren que son 66 días. Creo que estamos coronando esta fase. Estos hábitos condicionan el actuar en el
encierro. Hay quienes los manejan inteligentemente, otros no tan bien.
Escribiré en positivo.
A muchos les ha tocado
bandearse entre el teletrabajo, las
labores domésticas, la atención de los más pequeños y también de los grandes,
las clases virtuales, el respiro, el deseo de relajarse, etc. Esa coherencia no
es fácil de lograr, porque fuimos empujados a la brava a vivir distinto. La
noción de tiempo, velocidad y espacio está marcando un nuevo horizonte.
Hemos regresado a lo simple.
Hoy nos preocupamos más por la paz mental, dormir bien, comer rico, eso sí, la
conectividad sin problemas es más que una necesidad. Hemos descubierto lo
chévere que es cocinar conversando de lo divino y de lo humano poniendo en
práctica recetas varias ya sean locales o de otras regiones. O también, cantar
contando detalles de las vivencias que tienen los actores y sus canciones.
Es muy
relajante y distrae. Esa es una cara de la moneda de la situación. Pero
también está la que muestra a la gran mayoría de la población que no tiene
conectividad, la que vive restringida de espacio para que todos tengan
alternativas para aplicar en familia, jugar, hacer ejercicios, gozar de buenas
relaciones intrafamiliares, la falta de plata para resolver las necesidades
básicas. Ojalá que su película de terror acabe rápido.
Para completar el cuento, hay
tal avalancha de información sobre el virus que tiene arrinconado al
planeta, que ya se supera el límite de
la aceptación de ésta. Da jartera leer tantas predicciones y remedios contra la
enfermedad. Creo que uno se enferma más, oyendo sobre las posibles causas y
remedios y la indeclinable lavada de manos, que siembra en todos, el miedo si
no lo hacemos. Las incongruencias como
la de que no puedes salir a la calle porque te contagias, riñe con los que si
salen porque van a trabajar; no puedes hacer deporte, pero si se puede sacar el
perro a pasear; no puedes salir a la calle en pareja, porque te puedes
contaminar, pero si puedes dormir con tu pareja en la cama cuando estás en
casa. Estamos “jodidos” (perdón por el término), porque los científicos no saben nada, pero si
saben cómo te contagias. Es tal el estrés que lo que tenemos es un estado de
miedo y más con la contradicción que hay entre los aliados y rivales de esta “supuesta guerra”.
Pienso que lo mejor es buscarle
el lado amable a esta situación y mientras tanto, querer más a los que tenemos
al lado. La resiliencia que tiene el ser humano, o sea la capacidad de
adaptarse a nuevos contextos y desafíos, seguramente nos llevará a mejorar y a
afrontar con flexibilidad las nuevas situaciones. La calidad y profundidad de
nuestra relación con las personas que convivimos ojalá mejore, para que
nuestros buenos y nuevos hábitos entren en piloto automático.
nerea6@yahoo.com
domingo, 26 de abril de 2020
Cambiando prioridades…
Por Elsie Betancourt
Ya
todos sentimos a medida que pasa el tiempo, que lo que antes hacíamos con
“prisa”, hoy, ya “a la fuerza”, no la aplicamos para lo que nos tocaba hacer a
diario. No hay que apurarse para
acostarse, ni para levantarse, sólo lo harán aquellos que trabajan y estudian a
distancia. No tenemos que apurarnos para llevar los niños al colegio, salir
para el trabajo para evitar los trancones. No, Por ahora ya no.
Antes, a algunos les urgía tener
ropa para estar al día con las últimas tendencias; el mejor labial, la mejor
crema, el blower, el tinte para las canas o para cambiar de look, ir al gym
para estar fit y para lucir la pinta hasta en ese sitio con las últimas lycras
y los últimos zapatos, tener la cartera de marca, el carro último modelo, etc.
Ya eso no importa, pasó a un segundo plano porque todo está arrumado en el
closet o guardado en casa ¡
Si, es cierto que el mundo en el que nos movemos por definición es
caótico e imprevisible. Casi nadie respeta pinta, como dicen por ahí. La falta
de orden a la que muchas veces contribuimos con nuestra manera de vivir tocó
fondo. Todos estamos en jaque. Ahora que estamos encuarentenados, el estilo de
vida minimalista resulta muy atractivo porque resulta que tenemos una especie
de “Kriptonita”, (la piedra que
debilitaba a Superman) para ese círculo que forman trabajo-dinero-consumo y es
el Covid19.
Ahora el telón de las carencias y realidades se sube: los trabajos que
no se disfrutan salen a relucir; sentimos como necesidad todo aquello que la
publicidad hace popular; sentenciamos hechos con palabras que no sentimos de
verdad; comemos lo que nos hace daño. Nos sentimos solos y extrañamos a los
familiares que están lejos. Hoy más que nunca, nos estamos dando cuenta de lo
que verdaderamente agrega valor a nuestra vida y que nos abre el espacio para
deshacernos de lo que produce el desorden, las distracciones y las relaciones
no sanas en ella dando paso a la
creatividad, el amor, el juego, entre otras que son básicas para alegrarnos
ahora que estamos encerrados.
Después de decantar muchas cosas, podremos descubrir las que más le
interesan a cada uno y es el momento de dedicarnos a éstas. Un ejemplo:
apreciar un amanecer o un atardecer es algo, que no muchos hacemos porque
siempre estamos corriendo, muchas cosas pendientes de hacer, no hay tiempo para
eso.
Leyendo cierta vez a Rabindranath Tagore, poeta bengalí
proveniente de la región del sur de Asia, sabiamente decía que cuantas
más cosas tenemos, más poder tienen éstas sobre uno. Cuanto más dependemos de
algo, más influye ese algo, en la capacidad para ser feliz y disfrutar la vida.
Sería bueno analizar qué tanto de eso se aplica a la realidad que nos está
tocando vivir, ahora desde el encierro. A lo mejor reconoceremos que hay un
pocotón de cosas que están sobrando. Por otro lado, hay mucho chance de que nos
hayamos acostumbrado a ver la fachada y no la realidad: todos tenemos
problemas, miedos y frustraciones. Pero el encierro a muchos nos está haciendo
ver y entender el mundo desde un punto de vista más humano, menos material y
prejuicioso y deja al descubierto nuestras grandes falencias y virtudes.
Ojalá que esas rutinas que tenemos tan arraigadas y que anulan lo que es
importante, cambien. Así como la
naturaleza está respirando sin tanto acoso nosotros también podamos respirar
más tranquilos y sin tener tantas
telarañas (tanto agite) que en el día a
día lo que hacen es enredarnos. No sólo debemos contar los muertos y lamentar
la devastación de la economía sino que después que pase la pandemia, ojalá no
volvamos a la desigualdad de riqueza y la indiferencia hacia nuestros vecinos.
Hemos descubierto a la fuerza: el valor del conocimiento científico, la
necesidad de tener un sistema de salud sólido y bien dotado para todos, el de
una política que nos lleve a cooperar y no a pelearnos; el teletrabajo puede
ser muy eficiente y leer, hacer o
escuchar música es una opción muy valiosa; debiéramos cultivar la gratitud y justicia hacia el
desempeño de profesionales y trabajadores que pese a su modestia o a causa de
ésta, merecen un reconocimiento público sincero. El cambio de prioridades suena
interesante, (cada quien tendrá las
suyas) sólo hay que querer hacerlo.
nerea6@yahoo.com
domingo, 19 de abril de 2020
Siempre dormirás en mi corazón...
domingo, 5 de abril de 2020
Cadenas Invisibles
Por Elsie Betancourt
En estos días de encierro forzado, han saltado a la
superficie, labores que realizan personas como maestros, empleadas del hogar,
los que abastecen los alimentos, los que cuidan la seguridad de todos, los que garantizan
que tengamos agua, (ahora hasta sectores que nunca la habían tenido, por falta
de pago, la tienen), médicos, enfermeras
y sigue la lista, tejiendo una cadena invisible que nos aprovisiona de lo que
necesitamos para subsistir en esta etapa tan dura en la vida de todos. Esas
cadenas invisibles están construidas por los eslabones de los héroes anónimos
que a diario vemos.
Entre muchas de esos eslabones, empezaré por analizar la labor de
los docentes, esas personas encargadas de formar, lidiar, transmitir conocimientos,
dependiendo de las edades. Ahora con niños en casa, se lo difícil que resulta para algunos padres de
familia atender las necesidades de atención, juego, cuidado y demás de éstos,
paralelamente con las posibles actividades de teletrabajo o de cuidados varios
en el hogar o simplemente por estar haciendo otras cosas. Hoy, cuando el
aprendizaje escolar es a través de plataformas digitales, que en ocasiones no
resulta de fácil manejo para los
pequeños ni para los grandes (algunos papás y mamás no están tan duchos en
cuestiones digitales), es bueno reflexionar sobre la labor que a diario
desarrollan los docentes en el colegio (bajo condiciones normales). Labor callada que a veces no es tan
reconocida. Es un oficio impresionante porque son éstos, junto con los padres,
los encargados de educar a las generaciones del futuro. No importa que sean profesores de arte, académicos, de
deporte, no tiene precio la pasión y motivación que le ponen a su labor. Ahora
que es el turno de los padres de ponerse a enseñarles a sus hijos, de tener la
paciencia de repetir una y otra vez hasta que comprendan temas que se estudian,
de mantenerlos quietos y sin distractores, valorarán mucho más la labor de los
docentes.
Estando cercados por el
“Cisne Negro” como ahora llaman al Covid19 (para la economía
global), podemos entender lo que
significa ser un agente depredador y cómo nos tiene confinados en las casas
este virus. Se invirtieron los papeles; ahora somos nosotros
los que estamos sitiados en el
entorno que hemos devastado, haciendo que los que se escondan sean los
animales por miedo a la destrucción que hemos hecho en la naturaleza, el
envenenamiento de las aguas, el aire y hasta mas, haciéndolos sentir extraños
en su hábitat. Hoy, ellos (los animales) son los reyes. La otra vez vi por las
noticias, cómo una zarigüeya se paseaba con su camada, cargándola en su
lomo, tranquilamente buscando comida;
los delfines que han aparecido en Cartagena y en la Guajira, en grupos como “Pedro
por su casa”, donde no hay lanchas, ni barcos que los molesten. Las playas han
recuperado sus colores, no están tan contaminadas. Así encontramos a diario
ejemplos que muestran el alivio que la naturaleza está teniendo y el planeta
está empezando a “respirar” y a descansar momentáneamente, de la mano dañina
que en ocasiones tiene el ser humano.
Somos olas de un mismo mar. Calladamente hay un gran
número de personas que propenden por el bienestar de todos. Si no, pongámonos a
pensar en todos los que aseguran su conexión a Internet, respaldados por el
servicio de otro montón de personas;
para tener energía, hay muchas
otras respaldando este servicio en el sector; los que nos están haciendo salir
airosos de esta enorme crisis de salud pública son los empleados (públicos como
privados) de esta área. Puedo seguir enumerando muchos más eslabones de esa
gran Cadena Invisible que día a día crece. Muchas son las acciones conjuntas
que se están generando para fortalecernos. Ahora lo que cuenta son las buenas
acciones que realicemos para evitar que el egoísmo y la inconsciencia no se
apoderen de nuestras decisiones, acatando las normas que intentan instaurar los
gobernantes.
nerea6@yahoo.com
miércoles, 18 de marzo de 2020
Embrujo Digital
Por Elsie Betancourt
La tecnología y la comunicación sin
fronteras, la felicidad del instante bien logrado ya sea por adquirir
información relámpago, hacer pagos, visitar lugares, nos habrán hecho mejores
seres humanos? Muchos podrían decir: Sí
!… De acuerdo, hay más conocimiento inmediato, pero hemos perdido un
poco la noción del aprendizaje como herramienta formadora; para el ser humano
que trae habilidad y adaptabilidad desde la cuna, éstas se van diluyendo con el rápido embrujo que
producen los medios masivos de comunicación y el entretenimiento fácil, que
está al alcance de todos sin distinción de clases y de edades. El ser humano es
el mismo desde hace miles de años. Nuestras características fisiológicas y
mentales no han cambiado. Sin embargo, nuestra forma de comunicarnos si.
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