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viernes, 26 de junio de 2020

Para no hacer el Oso...




Por: Elsie Betancourt

            En los últimos meses y por estar “encuarentenada”, he tenido que ponerme al día en las lides tecnológicas. ¡O aprendo o aprendo¡... me dije cuando en forma obligada tuve que empezar a manejar plataformas para hacer pagos virtuales, (algunos de los que antes hacía en forma presencial), clases en línea, recursos para hacer más atractivas mis enseñanzas musicales, entablar conversaciones grupales con hijos y familiares, hacer prácticas corales, aprender cómo se hacen videos después de sudar la gota gorda haciéndolos, jugar ajedrez y un sinnúmero de actividades que necesitamos hacer para mantenernos sanos y activos.

            Hay todavía algunas cositas que no domino y no me le mido a opinar por no hacer el oso. Por ejemplo, hablar sobre las últimas canciones que mi nieta Antonia de casi 10 años, quien canta y se acompaña (solita y al piano) muy bien,  porque yo no tengo ni idea cuales son las que están de moda… Jugar con mi nieto Martin R. ajedrez; yo que pensaba que dizque porque lo jugué mucho, se me iban a valorizar mis acciones ajedrecísticas. ¡Que va¡… Resulta que ese niño de casi 10 años, cuando quiere jugar una partida virtual me pone un tiempo límite para la partida: 10 minutos. Uff ¡Yo siempre protesto por el tiempo estipulado, porque yo si necesito pensar la jugada bien por lo menos en el doble de tiempo que él fija… me ha ganado y yo: picada. Tengo que practicar más es lo que me digo cuando pienso en el ajedrez y adelantarme poniendo el tiempo cuando planee jugar con el nuevamente... Qué decir de Pedro, mi nieto de 3 años, cuando sus papás le dan un  break y jugamos Temple Run, un jueguito en el Ipad,  donde un gorila persigue a un Sr. y se necesita habilidad para sortear al gorila y los obstáculos… competir con él requiere poner al máximo mi atención porque en cualquier momento, cuando pierdo,  me sale diciendo dizque: “Echi maleta¡¡¡”

            Cómo cambian los tiempos. Definitivamente estos niños nacen sabiendo todo. Creo que para las próximas vacaciones no sé si las de fin de año del 2020 o las de mitad de año del 2021 y para recuperar mi honor, voy a tener que hacer un curso intensivo para cuando pida revancha salir airosa de todas las pruebas que ellos me ponen en tan comprometedores encuentros. Por lo pronto, ya compré por Internet un manual dirigido para adultos: Videojuegos para dummies, dado mi nivel de primípara en los videojuegos, espero no ser remitida al nivel de novatas. Voy a ponerme al día en lo que suena para las más niñas, para tener tema de conversación con mi querida nieta y aplaudirle sus conciertos.

            Muchos psicólogos hablan de que una de las maneras más efectivas para no envejecer, es la de jugar con menores. Ese interactuar es como tener el elixir de la eterna juventud y remplaza con creces el engullir pastillas de antioxidantes, colágeno y demás inventos. Hoy por hoy, por las circunstancias actuales, se están “reinventando” las actividades recreativas en familia, lo más alejadas posibles de los sedentarios juegos, chats por celulares y peligrosas exploraciones en internet, gracias a Dios.

            Mientras tanto, me seguiré puliendo para no hacer ni de vainas, el oso y para estar a tono con las nuevas exigencias que tenemos los abuelos del siglo XXI y ganarme la genuina admiración de mis nietos ¡

nerea6@yahoo.com





lunes, 8 de junio de 2020

De la Inspiracion...



Por: Elsie Betancourt

            En la vida, siempre encontraremos quién o qué nos inspire para hacer cosas o tomar determinaciones. El poderoso estímulo que siente una persona y que favorece la creatividad, la búsqueda de soluciones a un problema, las ideas que permiten emprender un proyecto, especialmente la que siente el artista y que lo impulsa a la creación de obras de arte, en distintas áreas del conocimiento es invaluable.

            Quizás el exitoso lanzamiento del 1er cohete “privado” y tripulado a la Estación Espacial Internacional, muestra cómo las acciones del hombre se entrelazan y se inspiran con lo acaecido hace muchos años (12 de Abril de 1961) con el ruso Yuri Gagarin, 1er humano en viajar al espacio. No pasará mucho tiempo en el que éstos viajes sean lo más normal y exótico de emprender, gracias a los “chispazos” que tienen los genios al aterrizar las ideas brillantes.

            Quien no ha sentido el impulso a crear aquello en que se está constantemente pensando?  Éste (el impulso) puede presentarse,  mientras se lavan los platos, se mira un atardecer o simplemente tirado en la cama mirando para el techo o mirando por una ventana. Cuando se va a escribir un artículo, por ejemplo, generalmente el tema revolotea en la mente y a veces se prende el bombillo de la “inspiración”.

            Un ejemplo de lo que es la inspiración fue la que sintió el pintor autor de El Grito, Edvard Munch, pintor noruego- año 1893, quien paseando con unos amigos y al pasar por un puente en Oslo (Noruega), quedó impactado por la puesta de sol, que arrojaba colores rojo sangre, como lenguas de fuego, hecho que lo aterrorizó. Sólo él tuvo la visión que lo llevó a plasmar su gran obra. Claro que su vida fue bien ajetreada y a lo mejor eso contribuyó a plasmar en su obra,  su angustia existencial.

            Yo creo que la magia de la inspiración es real;  ese toque de genialidad, la idea feliz, la mano celestial que te da lo que no eres capaz de encontrar a la vuelta de la esquina. La única forma que hay de que se encuentre, es si se trabaja, se investiga, si se va por lo que uno quiere, ya que los milagros creo no están en el menú diario. En una ocasión asistí a una charla, antes de cuarentena,  en donde un muchacho decía ante  cámaras que no encontraba trabajo y que la cosa estaba muy difícil y él quería trabajar. Cuando el entrevistador le pregunto qué cuantas hojas de vida había repartido en esa semana, contestó que ninguna. Así, creo que no se va a ningún Pereira, como suelen decir en Sta. Mta.

                        Hoy cada vez más, la creatividad juega un papel muy importante. Más en las circunstancias de encierro que vivimos. El programa que muchos recibimos a lo largo de la infancia, estuvo muy alejado de la creatividad, porque cuando nacemos,  el enfoque es en la supervivencia. De ahí nace mi admiración hacia los que trabajan para enseñar a los niños a ser Creativos a partir de las habilidades que cada uno tiene latentes al nacer.

            La Inspiración es el motor de la creatividad. En la antigüedad, los griegos pensaban que ésta era transmitida por las musas, pero en realidad es un proceso muy complejo que la ciencia está empezando a desenredar. Muchos psicólogos  la consideran algo subjetivo, que aparece con el cerebro reposado. Dicen, que  en ese momento la red neuronal se activa… Si vamos a la definición de Inspirar, vemos que es tomar aliento y podríamos asociar este proceso como el oxigeno que nos permite aproximarnos a la realidad de una forma diferente. La inspiración es mágica. Es como estar enamorado de alguna actividad, de un oficio, de una persona, no sabes que lo estás, hasta que lo sientes…

nerea6@yahoo.com


sábado, 23 de mayo de 2020

En Piloto Automático…


Por Elsie Betancourt

                La vida da tantas vueltas y con esta nueva situación que estamos viviendo,   la mayor parte del tiempo la que se pasea sin tapabocas y por todos los rincones de la casa, es Incertidumbre. ¿Serán temporales los cambios a los que nos hemos visto abocados? ¿Se cumplirá la nueva sentencia que circula “Nada volverá a ser igual”…? Mientras tanto, habrá que esperar, ya que cada día trae su afán.

                Todos hemos delineado nuevos hábitos. Los entendidos dicen que para que se cree uno nuevo, se necesitan 21 días, otros sugieren que son 66 días. Creo que estamos coronando esta fase.  Estos hábitos condicionan el actuar en el encierro. Hay quienes los manejan inteligentemente, otros no tan bien. Escribiré en positivo.

                A muchos les ha tocado bandearse entre el teletrabajo,  las labores domésticas, la atención de los más pequeños y también de los grandes, las clases virtuales, el respiro, el deseo de relajarse, etc. Esa coherencia no es fácil de lograr, porque fuimos empujados a la brava a vivir distinto. La noción de tiempo, velocidad y espacio está marcando un nuevo horizonte.

                 Hemos regresado a lo simple. Hoy nos preocupamos más por la paz mental, dormir bien, comer rico, eso sí, la conectividad sin problemas es más que una necesidad. Hemos descubierto lo chévere que es cocinar conversando de lo divino y de lo humano poniendo en práctica recetas varias ya sean locales o de otras regiones. O también, cantar contando detalles de las vivencias que tienen los actores y sus canciones. Es  muy  relajante y distrae. Esa es una cara de la moneda de la situación. Pero también está la que muestra a la gran mayoría de la población que no tiene conectividad, la que vive restringida de espacio para que todos tengan alternativas para aplicar en familia, jugar, hacer ejercicios, gozar de buenas relaciones intrafamiliares, la falta de plata para resolver las necesidades básicas. Ojalá que su película de terror acabe rápido.

                Para completar el cuento, hay tal avalancha de información sobre el virus que tiene arrinconado al planeta,  que ya se supera el límite de la aceptación de ésta. Da jartera leer tantas predicciones y remedios contra la enfermedad. Creo que uno se enferma más, oyendo sobre las posibles causas y remedios y la indeclinable lavada de manos, que siembra en todos, el miedo si no lo hacemos.  Las incongruencias como la de que no puedes salir a la calle porque te contagias, riñe con los que si salen porque van a trabajar; no puedes hacer deporte, pero si se puede sacar el perro a pasear; no puedes salir a la calle en pareja, porque te puedes contaminar, pero si puedes dormir con tu pareja en la cama cuando estás en casa. Estamos “jodidos” (perdón por el término),  porque los científicos no saben nada, pero si saben cómo te contagias. Es tal el estrés que lo que tenemos es un estado de miedo y más con la contradicción que hay entre los aliados y rivales de  esta “supuesta guerra”.

                Pienso que lo mejor es buscarle el lado amable a esta situación y mientras tanto, querer más a los que tenemos al lado. La resiliencia que tiene el ser humano, o sea la capacidad de adaptarse a nuevos contextos y desafíos, seguramente nos llevará a mejorar y a afrontar con flexibilidad las nuevas situaciones. La calidad y profundidad de nuestra relación con las personas que convivimos ojalá mejore, para que nuestros buenos y nuevos hábitos entren en piloto automático.

nerea6@yahoo.com







domingo, 26 de abril de 2020

Cambiando prioridades…





Por Elsie Betancourt

            Ya todos sentimos a medida que pasa el tiempo, que lo que antes hacíamos con “prisa”, hoy, ya “a la fuerza”, no la aplicamos para lo que nos tocaba hacer a diario.  No hay que apurarse para acostarse, ni para levantarse, sólo lo harán aquellos que trabajan y estudian a distancia. No tenemos que apurarnos para llevar los niños al colegio, salir para el trabajo para evitar los trancones. No, Por ahora ya no.

            Antes, a algunos les  urgía tener ropa para estar al día con las últimas tendencias; el mejor labial, la mejor crema, el blower, el tinte para las canas o para cambiar de look, ir al gym para estar fit y para lucir la pinta hasta en ese sitio con las últimas lycras y los últimos zapatos, tener la cartera de marca, el carro último modelo, etc. Ya eso no importa, pasó a un segundo plano porque todo está arrumado en el closet o guardado en casa ¡

            Si, es cierto que el mundo en el que nos movemos por definición es caótico e imprevisible. Casi nadie respeta pinta, como dicen por ahí. La falta de orden a la que muchas veces contribuimos con nuestra manera de vivir tocó fondo. Todos estamos en jaque. Ahora que estamos encuarentenados, el estilo de vida minimalista resulta muy atractivo porque resulta que tenemos una especie de  “Kriptonita”, (la piedra que debilitaba a Superman) para ese círculo que forman trabajo-dinero-consumo y es el Covid19.

            Ahora el telón de las carencias y realidades se sube: los trabajos que no se disfrutan salen a relucir; sentimos como necesidad todo aquello que la publicidad hace popular; sentenciamos hechos con palabras que no sentimos de verdad; comemos lo que nos hace daño. Nos sentimos solos y extrañamos a los familiares que están lejos. Hoy más que nunca, nos estamos dando cuenta de lo que verdaderamente agrega valor a nuestra vida y que nos abre el espacio para deshacernos de lo que produce el desorden, las distracciones y las relaciones no sanas en ella  dando paso a la creatividad, el amor, el juego, entre otras que son básicas para alegrarnos ahora que estamos encerrados.

            Después de decantar muchas cosas, podremos descubrir las que más le interesan a cada uno y es el momento de dedicarnos a éstas. Un ejemplo: apreciar un amanecer o un atardecer es algo, que no muchos hacemos porque siempre estamos corriendo, muchas cosas pendientes de hacer, no hay tiempo para eso.

                Leyendo cierta vez a Rabindranath Tagore,  poeta bengalí  proveniente de la región del sur de Asia, sabiamente decía que cuantas más cosas tenemos, más poder tienen éstas sobre uno. Cuanto más dependemos de algo, más influye ese algo, en la capacidad para ser feliz y disfrutar la vida. Sería bueno analizar qué tanto de eso se aplica a la realidad que nos está tocando vivir, ahora desde el encierro. A lo mejor reconoceremos que hay un pocotón de cosas que están sobrando. Por otro lado, hay mucho chance de que nos hayamos acostumbrado a ver la fachada y no la realidad: todos tenemos problemas, miedos y frustraciones. Pero el encierro a muchos nos está haciendo ver y entender el mundo desde un punto de vista más humano, menos material y prejuicioso y deja al descubierto nuestras grandes falencias y virtudes.

            Ojalá que esas rutinas que tenemos tan arraigadas y que anulan lo que es importante, cambien.  Así como la naturaleza está respirando sin tanto acoso nosotros también podamos respirar más tranquilos y  sin tener tantas telarañas (tanto agite)  que en el día a día lo que hacen es enredarnos. No sólo debemos contar los muertos y lamentar la devastación de la economía sino que después que pase la pandemia, ojalá no volvamos a la desigualdad de riqueza y la indiferencia hacia nuestros vecinos.

            Hemos descubierto a la fuerza: el valor del conocimiento científico, la necesidad de tener un sistema de salud sólido y bien dotado para todos, el de una política que nos lleve a cooperar y no a pelearnos; el teletrabajo puede ser muy eficiente y  leer, hacer o escuchar música es una opción muy valiosa; debiéramos  cultivar la gratitud y justicia hacia el desempeño de profesionales y trabajadores que pese a su modestia o a causa de ésta, merecen un reconocimiento público sincero. El cambio de prioridades suena interesante,  (cada quien tendrá las suyas) sólo hay que querer hacerlo.

nerea6@yahoo.com


domingo, 5 de abril de 2020

Cadenas Invisibles



Por Elsie Betancourt

            En estos días de encierro forzado, han saltado a la superficie, labores que realizan personas como maestros, empleadas del hogar, los que abastecen los alimentos, los que cuidan la seguridad de todos, los que garantizan que tengamos agua, (ahora hasta sectores que nunca la habían tenido, por falta de pago, la tienen),  médicos, enfermeras y sigue la lista, tejiendo una cadena invisible que nos aprovisiona de lo que necesitamos para subsistir en esta etapa tan dura en la vida de todos. Esas cadenas invisibles están construidas por los eslabones de los héroes anónimos que a diario vemos.

            Entre muchas de esos eslabones, empezaré por analizar la labor de los docentes, esas personas encargadas de formar, lidiar, transmitir conocimientos, dependiendo de las edades. Ahora con niños en casa, se  lo difícil que resulta para algunos padres de familia atender las necesidades de atención, juego, cuidado y demás de éstos, paralelamente con las posibles actividades de teletrabajo o de cuidados varios en el hogar o simplemente por estar haciendo otras cosas. Hoy, cuando el aprendizaje escolar es a través de plataformas digitales, que en ocasiones no resulta  de fácil manejo para los pequeños ni para los grandes (algunos papás y mamás no están tan duchos en cuestiones digitales), es bueno reflexionar sobre la labor que a diario desarrollan los docentes en el colegio (bajo condiciones normales).  Labor callada que a veces no es tan reconocida. Es un oficio impresionante porque son éstos, junto con los padres, los encargados de educar a las generaciones del futuro. No importa que  sean profesores de arte, académicos, de deporte, no tiene precio la pasión y motivación que le ponen a su labor. Ahora que es el turno de los padres de ponerse a enseñarles a sus hijos, de tener la paciencia de repetir una y otra vez hasta que comprendan temas que se estudian, de mantenerlos quietos y sin distractores, valorarán mucho más la labor de los docentes.

            Estando cercados por el  “Cisne Negro” como ahora llaman al Covid19 (para la economía global),  podemos entender lo que significa ser un agente depredador y cómo nos tiene confinados en las casas este virus. Se invirtieron los papeles; ahora somos  nosotros  los que estamos sitiados en el  entorno que hemos devastado, haciendo que los que se escondan sean los animales por miedo a la destrucción que hemos hecho en la naturaleza, el envenenamiento de las aguas, el aire y hasta mas, haciéndolos sentir extraños en su hábitat. Hoy, ellos (los animales) son los reyes. La otra vez vi por las noticias, cómo una zarigüeya se paseaba con su camada, cargándola en su lomo,  tranquilamente buscando comida; los delfines que han aparecido en Cartagena y en la Guajira, en grupos como “Pedro por su casa”, donde no hay lanchas, ni barcos que los molesten. Las playas han recuperado sus colores, no están tan contaminadas. Así encontramos a diario ejemplos que muestran el alivio que la naturaleza está teniendo y el planeta está empezando a “respirar” y a descansar momentáneamente, de la mano dañina que en ocasiones tiene el ser humano.

            Somos olas de un mismo mar. Calladamente hay un gran número de personas que propenden por el bienestar de todos. Si no, pongámonos a pensar en todos los que aseguran su conexión a Internet, respaldados por el servicio de otro montón de personas;  para tener energía,  hay muchas otras respaldando este servicio en el sector; los que nos están haciendo salir airosos de esta enorme crisis de salud pública son los empleados (públicos como privados) de esta área. Puedo seguir enumerando muchos más eslabones de esa gran Cadena Invisible que día a día crece. Muchas son las acciones conjuntas que se están generando para fortalecernos. Ahora lo que cuenta son las buenas acciones que realicemos para evitar que el egoísmo y la inconsciencia no se apoderen de nuestras decisiones, acatando las normas que intentan instaurar los gobernantes.

nerea6@yahoo.com