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jueves, 8 de diciembre de 2022

Eso que nos falta...

 

Por Elsie Betancourt

A veces suelo oír que, a muchos niños y jóvenes hay que llamarlos varias veces en la mañana para que vayan al colegio. Se levantan irritados porque se acuestan muy tarde, hablando por celular, viendo la tele o en Internet. No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos ponen un dedo en nada que tenga que ver con “arreglar algo en casa”. Yo al menos ya tengo mis hijos hechos y derechos, crecidos ya, e imponiendo “sus normas” en sus respectivos hogares. De eso se trata ….  Mis apreciaciones corresponden a las experiencias que veo en otros entornos de familias cercanas que son muy positivas unas y no tan buenas en otras por el relajamiento en costumbres que se puede observar en ellas.



            Es frecuente ver que muchos jóvenes Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles defectos a sus padres, a los cuales acusan a diario de sus “traumas”.… No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo. Hay que darle su “semana” o propina de la que se quejan a diario porque “eso no me alcanza”. Lo que debo decir es que también hay jóvenes que son consecuentes, colaboradores, respetuosos y justos. De todo hay, como en botica. Un gran % de éstos últimos, se dedica a viajar para conocer el mundo y aprender de otras culturas lo que le gustaría implementar en su vida; está el emprendedor que crea su propio negocio y el que lleva una vida fit, llena de ejercicios, comida sana, muchas maratones, etc.…


            Otro lado de la moneda muestra que aun el día en que consiguen trabajo, algunos hay que seguir manteniéndolos; me refiero más que nada a un sector de chicos de clase media que pueden estar entre 16 y 24 años y que conforma la tristemente célebre generación de los Nini´s, que ni estudian ni trabajan o que estudian y trabajan con todo el pesar y malestar que pueda que les genere.

            Lo que pasó con nuestra generación, es que elaboramos un discurso que no dio resultado en muchos: “No quiero que mi hijo pase por los trabajos que yo pasé…” No hay que olvidar que tenemos lo que tenemos, con esfuerzo y sacrificio y valoramos los esfuerzos de nuestros padres, “al ver y compartir” su trabajo, en lugar de ocultarlo y aparentar que todo es color de rosa en la vida. El Dame y el Cómprame siempre son generosamente otorgados en muchos y se han convertido en habitantes de una pensión con todo incluido, (TV, DVD, equipo de sonido, Nintendo switch, Internet entre otros y comer en la cama) … Recoger el reguero no es prioritario ya que se les hace tarde para salir … Y así se pretende que la casa sea un hogar.



            La música, la moda, los conciertos, la tele, la moda y toda la electrónica de la comunicación han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó y ellos (los más jóvenes) se aprovechan de nuestra supuesta des- información para salirse con la suya; ya que ahora Los HIJOS MANDAN Y LOS PADRES OBEDECEN. Ahora somos padres ignorantes con hijos informados – mal – algunas veces, pero con información al cabo.

                        ¿Será que somos la generación que pedía permiso a los padres y ahora pide permiso a los hijos? …estamos forzados a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos o si hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las “domésticas maestras” y en un medio ambiente cada vez más deformante y supuestamente por nuestro cargo de conciencia de no tener mucho tiempo con ellos. ¿Estaremos en un nuevo modelo de vida?

Es claro que el crecimiento tecnológico y científico de alguna manera han contribuido para que se bajen los valores morales de la sociedad; la corrupción desde el poder desnuda esa falta de valores. El conformismo desde la sociedad es como una pesadilla en la que todos esperamos que nos salven los que nos han traído aquí. En ese mercado en donde todo se compra y vende (la $$$ es lo que compra todo y cuando digo todo, es todo) se genera la incertidumbre que a todos nos invade. Pienso que es nuestro derecho, restaurar la memoria y el futuro especialmente de los jóvenes que son los llamados a liderar nuevas estrategias. ¿Cuál será el camino? No sé, pero lo que, si se es que nunca es tarde para cambiar en una sociedad educada en valores y mientras tanto, esperemos que este 2023 traiga cosas buenas a todos para seguir fuertes y bendecidos en el camino que nos toque transitar y que los jóvenes responsables y con criterio, estén más presentes y alcen la voz por todos.

nerea6@yahoo.com

 

 

 

miércoles, 9 de noviembre de 2022

Juegos en el Tiempo

 

(Escuchar audio)...


Por Elsie Betancourt

           A diario vemos que los niños de ahora, sólo están enchufados al celular, al IPad, computador, etc. y hasta los juegos en línea con amigos aquí y en cualquier otra parte,  es una costumbre. Es contrastante la evocación de la niñez (por lo menos para los de mi generación), llena de juegos tradicionales que heredábamos de nuestros mayores, en donde el empleo del propio cuerpo o de los recursos de la Naturaleza era la costumbre; el tiempo pasaba sin que nos diéramos cuenta y no nos aburríamos y éramos libres como el viento. Ahora, las condiciones son diferentes y la seguridad de niños y adultos es un tema que hay que considerar.

             Los juegos nos han entretenido por décadas y si bien es cierto que han perdido terreno, sus valores siguen intactos. Desde un enfoque cognitivo, Piaget afirma que el juego es  la actividad más agradable que todo ser humano experimenta desde la etapa inicial, creando un cúmulo de experiencias para formar aprendizajes significativos, adquirir conocimientos, habilidades, destrezas, hábitos y normas con la finalidad de ayudar a las niñas y los niños a alcanzar metas propias de la edad en la que se encuentran.  Intentaré desempolvar el recuerdo de lo que nos deleitaba cuando éramos niños. Curiosamente no había diferencia de actores cuando jugábamos, jugaban niños y niñas, todo tipo de juego. Jugábamos cuando salíamos del colegio, sábados y domingos. Era una patota grande la que se reunía. Entre los juegos que más jugábamos estaban:

 

           La Peregrina, que se jugaba cogiendo una piedra lisa y grande y con puntería irla circulando en cada cuadro; había que saltar cada cuadro excepto el que tenía la piedra y de regreso inclinarse a cogerla con 1 pie apoyado en el cuadro anterior. Cabe anotar que el reto era tener la visión y la precisión para lanzar y tener el equilibrio con la pierna que brincaba cada cuadro … así desarrollábamos la motricidad gruesa y fina mientras nos divertíamos. En el juego de La Semana, jugábamos a mover con el pie una piedra lisa y grande por todos los cuadros de los días de la semana, sin que se saliera del mismo; mucho equilibrio se necesitaba.

            De los juegos que más jugábamos estaban La Lleva, El Escondío, La bolita de uñita, El trompo, La Estatua, Saltar la cuerda, los jacks o las piedras, montar bicicleta, explorar los alrededores, hacer arroces, (que la mayoría de las veces salían ahumados y duros) prendiendo con pedazos de madera el fogoncito improvisado… y nos sentíamos seguros y felices.

            Cuando se jugaba a las piedras o a los jacks, la conexión ojo mano era fundamental. También recuerdo jugar a la OA una bola que tirábamos a la pared y en la que se hacían unas afirmaciones: OA, sin moverme, sin reírme, a la mano, al pie, remolino, torbellino, media vuelta, vuelta entera…. desarrollábamos así la coordinación, siempre agarrando la bola y ejecutando la acción que nombrábamos. Jugar al trompo era un deleite, para hacerlo bailar en la mano...

            No quiero cansarlos con tantas evocaciones, pero para mí fueron herramientas poderosas de formación y de diversión. No obstante, creo que muchos padres hoy aprovechan al máximo las opciones de aprendizaje que la tecnología ofrece y en paralelo dedican especial atención a los juegos de siempre porque indiscutiblemente son una gran herramienta educativa.

                Lo que pone en serio peligro los juegos tradicionales, es la falta de tiempo libre de los niños, porque éstos suelen tener muchas actividades y en la mayoría de los casos ambos padres trabajan. Estos son nuevos tiempos, ni mejores ni peores que los de hace décadas, son distintos. En general los juegos mencionados,  se desarrollaban en espacios abiertos y preferiblemente en grupo.

              ¡Proponer y enseñar a los hijos los juegos tradicionales será siempre un acierto! Con el juego se descarga energía física, se aumenta la flexibilidad y agilidad, se desarrollan y fortalecen músculos y extremidades. El juego no tiene metas, es espontaneo y voluntario, por eso creo que hay que defender el que no se extingan éstos y muchos otros que son nuevos y  que alegran la infancia y  nos hacen crecer como adultos sanos!

 nerea@yahoo.com

martes, 25 de octubre de 2022

¿Cómo Hablamos a los Demás?

 

Por: Elsie Betancourt

            Cuando me senté a escribir este artículo, me llegó a la mente la frase que siempre le he oído a los dueños de mascotas, ya sean perros, gatos, peces, etc.… “si tu mascota hablara, quien sabe que diría…” porque éstas además de ser fieles y amorosas, son testigos mudos de los sentimientos genuinos que cada uno tiene y que no les escondemos.

            No sé si es un tema cultural o de generaciones, pero vengo de una en la que se callaba mucho y se hablaba poco de lo que se callaba; yo al menos daba por sentado que las cosas eran como se me presentaban y las aceptaba sin objetar … (menos mal que he cambiado el chip y no dejo pasar las que me parecen inconvenientes) … al revés de lo que se ve ahora, no se habla mucho por estar inmersos en el celular o en el computador y no sabemos cómo se procesa esa información a la que se accede, porque no se comparte, sino que se traga entera muchas veces, originándose así un círculo vicioso en la comunicación.



            Una cosa es poseer el “pensamiento hablado” como dicen por ahí… y otra muy distinta es hablar sin mesura y sin sopesar el impacto que cualquier cosa que uno diga pueda tener en el otro. Aprender a hablar “claro” y defender las ideas sin dejar de ser uno mismo es pertinente en momentos en que casi todo está sujeto a la automatización; ya casi las conversaciones escasean porque es más importante ver el ultimo tik-tok, el mensaje de whassap, jugar en el celular, etc… Es frecuente ver en almuerzos y comidas, a sus invitados enchufados cada uno en lo suyo.  La capacidad de aportar valor con las ideas, resulta imprescindible para la supervivencia profesional, personal y para promover vínculos de confianza en nuestras relaciones.

Muchas veces no nos atrevemos a defender nuestras ideas por miedo al qué dirán, por una baja autoestima o por miedo a sentirnos incomprendidos. Sin embargo, todos tenemos derecho a defender lo que pensamos y poderlo transmitir a los demás. Para ello, lo ideal es saber manejar nuestras emociones. Cuando se habla de defender las ideas no se trata de atacar a los demás ni de insultar o faltar el respeto. Sino de ser más receptivo y comunicarse con los demás de forma positiva. Quizá no nos gusten las ideas de los otros y a ellos las nuestras, pero eso no debe crear ningún conflicto en nosotros.

Para mí, la palabra es poderosa e irradia hacia muchos planos la esencia de lo que somos. Aunque muchas personas digan que una imagen puede valer más que 1000 palabras y en ciertos casos es verdad, no hay que olvidar que cuanto sale de nuestra boca tiene un valor grande y puede hasta sobrepasar el mensaje no verbal de una imagen.  Por ejemplo, el discurso que despliegan algunos dirigentes, puede cautivar a los que tragan entero, que son muchos en este país. Si no que lo digan los políticos actuales.

La fuerza de las palabras es tal, que no son necesarias demasiadas para causar una profunda alegría o una honda tristeza; muchas veces, basta una frase que valide una emoción que sentimos o un párrafo corto que ataque nuestro punto más débil.  ¿Quién no tiene un amigo tóxico o manipulador que sabe cómo usar la palabra para “sacarnos la piedra”? ¿A quién no le han dicho nunca, palabras llenas de ira, resentimiento, dolor, rechazo o tristeza?

Hablando de lo que irradia la palabra, un aspecto importante que debemos tener en cuenta es el dialogo interno. En este sentido, debemos cuidar de esas palabras que nos decimos, pues terminan ejerciendo un poder sobre nosotros mismos. Cuando hablamos con nosotros mismos elegimos unas palabras determinadas y no otras y nos decimos una serie de cosas que pueden ser positivas o negativas. Por otro lado, el dialogo externo, es el que une las experiencias que vivimos día a día y que forman esa tradición oral que tanto nos enriquece.

La palabra es fuente de belleza, de poesía, de creación, de amor, de vida, de alimento para el alma, de positivismo… Pero, como todo en este mundo, hay un lado oscuro que la retuerce y la oprime, la grita y la estrangula. La responsabilidad con la que ejerzamos y disfrutemos del poder de la palabra es nuestra. Utilizarla para crear construir, compartir, acariciar o abrazar en vez de para agredir, atacar o destruir, en el fondo, es nuestra decisión.

Expresar el propio punto de vista ante los demás está bien, siempre y cuando seamos capaces de no caer en la arrogancia. Una palabra alegre, puede cambiar totalmente la fragancia y los colores de nuestro día…Una palabra oportuna: puede aliviar la carga y traer luz a nuestra vida…Una palabra de amor: puede sanar el corazón herido…porque las palabras tienen vida; son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, de transmitir vida o muerte, de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso, de aceptar o rechazar… si la gente supiera que palabras equivocadas destruyen sueños, relaciones, autoestima tendrían un filtro en la garganta.  A las palabras no se las lleva el viento, cada palabra destruye o edifica, hiere o cura … ¿Cómo hablamos a los demás?

nerea6@yahoo.com

 

jueves, 22 de septiembre de 2022

Del Ego y sus Chispas...

Por Elsie Betancourt

            Cuando miramos a nuestro alrededor, vemos muchas personas que van de un lado para otro, el tráfico, los trancones, las casas, los avisos publicitarios, la pila de carros parqueados en cualquier lado, hombres trabajando arreglando calles, escobitas barriendo las mismas y no dejan de asaltarnos las preocupaciones que traerá el nuevo gobierno con su famosa Paz Total y muchísimas cosas que forman parte de la realidad que vivimos, dura para muchos, llevadera para otros e inigualable para pocos. Debajo de ese mundo que hemos creado, se encuentran los seres humanos con personalidades específicas, con sentimientos, resentimientos, acciones y miedos. Lo que se manifiesta exteriormente de cada uno, es la punta del iceberg, pues en nuestro subconsciente se encuentra el control que dirige nuestro comportamiento en el mundo exterior.

            Cuando somos niños, nuestra personalidad viene dictada por las exigencias dictadas por los comportamientos y reglas que vienen de los adultos. Aquí conviven lo que pensamos nosotros, (ya que traemos nuestra propia visión y entender de las cosas, proceso que va evolucionando desde la gran despensa de la niñez pasando por la adolescencia y llegando a la adultez), con lo que, a la larga, según mi real entender, es la elaboración inconsciente de un falso ser, que se acopla con el genuino y que hace que nos relacionemos de forma superficial con el mundo evitando que puedan conocernos realmente.

            A veces la autoestima se eleva tanto, que ciega la imagen que tenemos sobre nosotros mismos, haciéndonos creer que somos más importantes o mejores que los demás. Como dicen por ahí, “pelar el cobre” es mostrar ese ser que permanece en el inconsciente y que reacciona inesperadamente cuando por circunstancias especiales se activa, cosa que ocurre con frecuencia; diría que es el papel que estamos desempeñando, evitando todos esos hechos que nos pueden delatar. Esa máscara gusta de la aprobación de los demás, la que quiere controlar y como dice Deepak Chopra: “esa máscara se apoya en el poder porque vive en el temor”.

            Ya cuando somos mayores, las manifestaciones del ego son diversas, ¿desde el “Ud. no sabe quién soy yo…”?  hasta pasar por la creencia de que somos lo que hemos estudiado o lo que no… o somos lo que hacemos o no hacemos…  somos las posesiones o bienes materiales que tenemos… los pensamientos de agrado o desagrado por la apariencia física que proyectamos cuando estamos ante un espejo en donde afloran las imperfecciones de la salud y el cuerpo, que con los años se va poniendo flácido y mustio… el maltratar física y mentalmente a los más débiles, etc.  Muchas veces la sensación de superioridad parece que diera la potestad de juzgar a otros, de considerar que los demás son poca cosa, que son débiles; es muy frecuente ver que hay personas que tienen la necesidad compulsiva de ganar en una discusión o de imponer su razón a cualquier precio.

            Siempre he leído en algún lado, que nos hemos desconectado de nuestro otro yo, de ese que se manifiesta cuando no interviene la mente; nos hemos desconectado de la paz, la conmiseración hacia los demás, de agradecer a la fuerza invisible que hace que todas las reacciones físicas, químicas y biológicas tengan su lugar en cada organismo humano y en la naturaleza.

            Mientras tanto el sol sigue saliendo y dándole vida a todo lo que habita en nuestro planeta. Todo está interconectado y si no veamos la respuesta que la naturaleza da a todas las agresiones de la que ha sido víctima. Realmente no sabemos quién somos, gracias a la conexión que hay entre el Ego y la Materialidad, desconectándonos de eso que nos hace ser mejores seres humanos.

            ¿Qué hay que hacer para quitar ese ego? … No tengo idea porque no soy psicóloga ni me interesa adentrarme en esos menesteres, pero se me ocurre que sería chévere reconocer que somos valiosos en unos aspectos y en otros no tanto y aceptar el valor que los otros tienen. Hay que practicar dar “el brazo a torcer” … como dice el saber popular para no ahogarse cuando alguien está encerrado en sí mismo y a los nuevos aprendizajes que la vida en su infinita sabiduría nos da para adquirir El Doctorado en Humildad. Yo estoy trabajando en eso, no es fácil eliminar las chispas que le dan vida al ego, pero creo que, si lo intentamos, puede que la vida se nos llene de bienestar y paz interior.

                                                Gracias por leer la reflexión¡

nerea6@yahoo.com

 

jueves, 25 de agosto de 2022

De la Orfandad y el Olvido ....

 


Por: Elsie Betancourt

            La reciente muerte de mi mamá me ha hecho sentir una gran nostalgia, arropada de mucha resignación y a la vez de alegría por el deber que cumplió ella a cabalidad junto a toda su familia. Eso me lleva a pensar que la Orfandad y el Olvido, crecen y se reproducen como la verdolaga y se da en muchos niveles. Todos la podemos padecer. Si bien es cierto que al perder el papá, la mamá, un hijo, un pariente, una mascota… quedamos huérfanos de ellos igualmente, quedamos huérfanos en el buen sentido de la palabra de los hijos, cuando ellos crecen y se van del hogar.

            Hay pérdidas físicas de las personas u animales que amamos y que son irremediables, de las que uno se repone con el tiempo, pero que perdurarán presentes por siempre en el corazón. Hay otras que tratamos de hacer llevaderas, porque esa es la ley de la vida y ocurren cuando los hijos crecen y vuelan del seno del hogar. Sin embargo, es duro ver cuando ese niño o niña que dependía enteramente de uno/a con el tiempo va mostrando que creció. ¿En qué momento pasaron a un segundo plano los cuentos que eran la costumbre, para que se pudieran dormir, los cumpleaños, los partidos de futbol o de baseball? ¿Las sorpresas, las rifas, las piñatas … el pudin decorado con los motivos infantiles de moda, para celebrar los cumpleaños? … añoro la época de los payasos y magos que era un deleite para chicos y grandes …. Ya eso es historia patria, creo yo …. Hasta los niños de esta época dirán “Que oso¡"… Todo eso daba paso a las fiestas con amigos, las minitekas y las mamas y papas esperando en el carro para que salieran, siendo ya entrada la noche; la recomendación de siempre: “me llamas cuando te vayas a regresar, que yo te recojo…” Yo al menos, me sentía feliz si ellos estaban felices y no me importaba trasnochar esperándolos”.

                                                    

            Ya quedaron atrás, esas noches en las que el miedo a la oscuridad requería la presencia amorosa de la mamá, la dormida de 2 en una cama para 1 … la época en la que peleaban el puesto de la ventana en el carro, o el cojín para ver la TV: “me lo pido todo …” Era usual oír esa orden. Rápidamente llegó el tiempo en que debían estudiar en la Universidad, escoger novia, y uno rezando para que la decisión fuese la más acertada. La jartera que les daba a algunos hijos, a cierta edad, cuando tenían que viajar con los papás porque era más chévere estar con los amigos. Ni que decir cuando las decoraciones de los cuartos tenían que cambiarse urgentemente para no apenar al dueño ante sus amigos “ya grandes” …La llegada al colegio, fue la etapa de la exploración, nuevas experiencias, nuevas comunicaciones que los llevó a emprender un camino: el de la vida. El frío de la soledad golpea el corazón, como sugiere la canción el Camino de la Vida.
            Indudablemente nuestros errores y aciertos fueron el espejo formativo de nuestros hijos. Menos mal que al final llegan los nietos con los que puede uno abandonar las rigideces con las que crió a los hijos …porque esa tarea ahora es de los padres. Los abuelos estamos es para consentir y disfrutar ese amor que antes se irradiaba a los hijos y que no se agota, sino que reverdece en los nietos. Como decía mi mamá “Hijo eres y Padre serás”. Muy sabia. Otra frase que siempre que la leo me emociona es la de Gabriel García Márquez cuando dice: “los seres humanos sólo aprendemos a ser hijos después de ser padres; aprendemos a ser padres después de ser abuelos”.

            Nunca debemos dejar de aprender, disfrutemos a los hijos, a los nietos, a la familia en general, porque el tiempo vuela, la vida es corta y no sabemos lo que la Orfandad y el Olvido que seremos nos generará. Como se suele escuchar, los hijos no se van, la Vida se los lleva...

nerea6@yahoo.com

 

            




lunes, 8 de agosto de 2022

Rosario de Romances ....


Por: Elsie Betancourt

            Hace unos días estuve visitando el Museo Romántico, cuna de archivos pertenecientes a la historia de Barranquilla. Se presentaba un excelente coro masculino que contrastaba grandemente con el entorno tan derruido y oscuro que nos rodeaba; pero a la vez mostraba la grandeza de los que en forma altruista quieren recuperar ese tesoro oculto que ahí se alberga, ofreciendo ese espacio para que no transite en el olvido y se realce su valor cultural.  Al llegar al Museo se me vinieron muchos sentimientos tristes, por el desarraigo que se tiene con estos sitios que debieran ser conservados y arropados por las autoridades pertinentes. Su actual estado deja poco a la imaginación para desear visitarlo. Una donación sugerida tímidamente a los asistentes al evento refuerza la idea urgente de meterse la mano al bolsillo para sacar adelante esta institución.

            En muchas ocasiones los archivos domésticos han servido para ilustrar hechos y momentos históricos importantes de la ciudad, el departamento o el país y que se suelen encontrar en estos museos. La documentación que se guarda a lo largo de los años es un tesoro que hay que preservar para las generaciones futuras. El tema es que, por falta de recursos, en el Museo Romántico, por ejemplo, pulula el comején, la humedad, los murciélagos y la falta de los servicios básicos, entre otros, como testigos mudos de todas esas fotos, documentos y objetos (15000, según me dijo el Presidente  “adhonorem” de la Junta que está al frente y que tienen mucha historia que contar);  todas las personas que forman la Junta,  se resisten a que sean eliminados o echados al cuarto de San Alejo o a un botadero de basuras, todo el acervo que está arrumado en rincones, cuartos sin ventilación alguna y estantes viejos.

            La memoria colectiva histórica, las tradiciones y nuestras habilidades ancestrales no reciben demasiada atención en la sociedad actual. Y eso que la Unesco ha rescatado demasiado.  Todos sabemos que las tradiciones y nuestro patrimonio cultural están muy presentes en nuestras vidas. Esas tradiciones son como fluidos que se mezclan con las circunstancias, influencias y costumbres modernas de ahora. De ahí, digo yo, éstas se pueden perder siguiendo una evolución natural y desaparecer sin que nos demos cuenta, como está ocurriendo.

            Yo no soy ni historiadora, ni curadora de museos, soy una simple ciudadana que piensa que los museos pueden ayudar a recordar y transmitir a los más jóvenes esos contenidos intangibles de nuestra cultura pero que siguen vivos en la memoria de muchos y me resisto a ver calladamente como se deterioran los testigos mudos de la historia  en Barranquilla.

            Habrá personas que dirán que no se debe estar acumulando papeles, fotos, vestidos ni cuadros viejos y “pasados de moda” … en la noche de los tiempos no debemos dejar que se esfume ese legado que tenemos. Es triste ver como se pierden algunas tradiciones, pero sé que existen lugares y entidades que se han comprometido a salvarlas y lo están logrando. ¿Porque no vamos a hacerlo nosotros? ¿Que habrá que hacer para que este Rosario de Romances con el pasado no se rompa? ¿Con quién habrá que hablar? Como decía Rodrigo mi esposo “averígüelo Vargas” ….

nerea6@yahoo.com


jueves, 7 de julio de 2022

¿Eternos? … Juventud Divino Tesoro

 

Por Elsie Betancourt

            Hoy más que nunca, la juventud es un don apetecido y apreciado por muchos para  mantenerse “jóvenes” en el tiempo… el que inexorablemente pasa. Tengo muchos amigos que suelen  pronunciar la frase de Juventud Divino Tesoro, con la intención de rememorar los años de juventud, teniendo ésta un cierto componente de melancolía y añoranzas.

            En el libro de poemas del poeta nicaragüense Rubén Darío (1905),  Cantos de vida y esperanza  se lee uno que dice: “Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver, Cuando quiero llorar, no lloro y a veces lloro sin querer… etc.…”

                                             Poema de Ruben Dario: Juventud Divino Tesoro

            Vivir más y mejor para alejarse de la muerte es una lucha constante que se da para preservar la juventud  y el bienestar. Todos sabemos que la esperanza de vida es finita y algunos quieren encontrar la fuente de la eterna juventud lo que puede sonar a “sueño o ciencia ficción”. Siempre me pregunto ¿cuándo será que los científicos puedan obtener la duración óptima de la salud humana, esa que nos permita envejecer sin tantos achaques?

            En la antigüedad,  especialmente para los egipcios, la conservación del cuerpo material era una premisa que tenían para unirse con el “alma” en el  “más allá” y proseguir allí con su vida eternamente. En contraste, hoy  en pleno siglo XXI vemos que no es después sino durante la vida, que prevalece el deseo de mantenerse en la memoria histórica “jóvenes” como si el tiempo no pasara y como si fuera tan fácil detenerlo….

            Si nos remitimos a la historia patria,  corría el año 1543, cuando Colon acompañado de otras personas estaban dispuestos a conocer y conquistar las tierras recién descubiertas;  entre esas personas estaba Juan Ponce de León que quería encontrar la fuente de la eterna juventud de la que hablaban los indígenas, la cual sanaba a los enfermos y devolvía el vigor a los ancianos. Murió en su intento y nunca la encontró. Ya desde entonces estaba presente el deseo de buscar el remedio infalible para estar siempre jóvenes.

            Es ingenuo pensar que todos los años que vivamos de propina los disfrutaremos con salud. Un estudio de un Centro Geriátrico en California, concluye que la vida saludable de la población se ha reducido notablemente en la última década. Se vive más, pero con mas achaques.  Pero al rescate de todas las preocupaciones de entrar en años,  está la nueva industria del bienestar, la que analiza cómo usamos nuestro cuerpo, cómo ejercitamos la mente, en qué ambiente vivimos y cómo nos nutrimos. Creo que está sirviendo, claro que pueden quedar desmarcados los que no desean cambiar el chip y embarcarse en la onda de optimizar el bienestar. Pienso que la línea entre una actitud sana y un comportamiento obsesivo es muy fina y puede caer uno en cualquier extremo. En una civilización como la nuestra, que premia la juventud y penaliza a la vejez, es un nicho apetecible para abrir un negocio.

            El envejecimiento empieza en el momento en que se nace. Un niño crece y se vuelve adulto, continua evolucionando y cambiando física y mentalmente.  La consecuencia de cumplir años lleva a la senectud, que finalmente conduce a la muerte. En alguna parte leí: “que hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa”… No creo que hay que asumir que la única manera de divertirse y pasarla chévere es haciendo las mismas cosas que se hacían cuando jóvenes; la realidad que debemos aceptar como suelen decir es no añadir nuevos años a la vida, sino nueva vida a esos años.

nerea6@yahoo.com