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jueves, 18 de diciembre de 2025

Crónica de una Gata Curiosa (En Navidad)


Por Elsie Betancourt

Nubecita es una de mis gatos adoptados. El otro se llama Nina —aunque es macho—. Cuando fui a recogerla al sitio donde me la habían ofrecido, ella se había escondido en el patio del vivero y no pude encontrarla. Desde ese día entendí que estaba a punto de adoptar a alguien temeroso y escurridizo.

Quince días después de aquella fallida recogida, la dueña del vivero me llamó de nuevo: por fin habían encontrado a la pequeña gata detrás de unas poteras. Parecía hecha de humo y algodón; muy flaca, larguita, y con unos enormes ojos amarillos que resaltaban en su pelaje. Sus hermanos y su mamá habian desaparecido. Desde el primer momento se mostró cariñosa conmigo. Donde yo iba, ahí estaba ella, pronta a revisar cualquier cosa que se moviera… y si se movía, más rápido aún.

La Navidad siempre ha sido una fecha muy especial para mi familia. Me encanta decorar la casa con el pesebre, el arbolito, luces de colores, bolas y otros adornos. Lo que no tenía en mi registro, era la obsesión que estas decoraciones podrían despertar en mis gatos: el pesebre hecho con cajas cubiertas de papel verde que simula la grama; la casita del Niño Dios, ovejas, pastores, los tres reyes magos; y por supuesto, el árbol de Navidad… entre más grande, mejor para ellos, era una tentacion inevitable.

                                                     Algo extraordinario iba a suceder...


Cierto día de diciembre, mientras recibía la visita de unos familiares, la casa brillaba por la noche con las tipicas  luces navideñas. Todos reían, el aroma de la época lo llenaba todo. De repente, alguien preguntó por los gatos… y me di cuenta de que hacía rato no los veía. Me preocupé enseguida. Miré alrededor y noté que, en el piso, junto al árbol, había luces caídas y ramas estrujadas. El corazón me dio un salto: ahí tenía que estar uno de ellos.

Efectivamente, al revisar el árbol, vi en la parte superior una cara de gato gris mirándome fijamente desde el fondo del mismo. Nubecita tenía entre sus patas los cables de las lucecitas. Llamé a mi hermana para que me ayudara a sacarla de allí, con sumo cuidado, porque un mal movimiento podía hacer caer todo el árbol y desatar un desastre navideño.

Cuando Nubecita se vio descubierta, corrió por la parte central del árbol y se escabulló hacia abajo con una velocidad impresionante. En su escape se trajo bolas de Navidad, luces, y casi tumba el árbol. El susto que se llevó fue tremendo… el mío también.

Desde entonces, en mi casa hay restricción total para el área donde están los arreglos navideños. Nubecita no lo ha aceptado del todo: cada diciembre se siente como si estuviera cumpliendo una condena injusta. A veces se sienta frente a las cintas de bloqueo imaginarias, mirando el árbol con la misma seriedad con la que otros miran una puerta de prisión y mirándome a mí. Yo sé perfectamente lo que piensa:

                                                           “Algún día… volveré a subir.”


Ahora, los adornos viven tranquilos, el pesebre duerme en paz…y Nina y Nubecita vigilan desde lejos, esperando el momento oportuno. Porque una cosa es segura: el espíritu navideño vuelve cada año… y los planes de Nubecita también. Con gatos en casa, este espíritu siempre viene con adrenalina….

                                          Les deseo una Feliz Navidad

 

Paseo sin Aviso

 


Por Elsie Betancourt

            ¿Porque será que los humanos se sorprenden tanto cuando desaparecemos? Recuerdo mucho cuando siendo muy pequeña, vivía con mi mamá y mis 3 hermanos en un sitio donde había matas muy grandes, lleno de olores raros y muchos huecos para esconderse… me encantaba explorar y el olor de tierra mojada hacía que me moviera y corriera detrás de lo que se moviera.

Un día, sentí ruidos:  parecían venir de criaturas invisibles, gigantes que respiraban y sentí cerca de mi escondite, unas manos que no conocía, moviéndose entre las plantas. Me buscaban. Desaparecí como llevada por un rayo de mi escondite.  No veía a mi mama y mis 3 hermanos; me seguía preguntando para que me querían encontrar. Sabía que si me quedaba quieta todos me olvidarían.



Desconfiaba del menor movimiento cerca de mí; un día, después de buscarme mucho, al fin me agarraron y me pusieron en una cajita de cartón. Estuve asustadísima; Hice todo lo que pude para salirme, pero no lo pude conseguir. Me tocó esperar hasta cuando me trasladaron a un sitio desconocido para mí.


No había grama, plantas, huecos; había un piso resbaloso y espacios grandes. Cuando me sacaron de la caja, todavía temblaba y me encontré con un gato blanco, quien no dejaba de mirarme y olerme. Le llamaban Nina.

Yo tenía hambre y sed; no sabía qué hacer, dónde pararme. Extrañaba mucho la arena mojada, las plantas, hasta mi hueco dónde dormía. Esa ausencia repentina de todo, me puso triste. Encontré un canasto en donde echaban cosas y ahí me acomodé. Me llamaban por Nubecita.

Poco a poco me fui acostumbrando al nuevo lugar…como no sabía dónde hacer mis necesidades encontré una caja con arena; al principio la compartía con Nina, pero como peleábamos, me consiguieron una, sólo para mí. Días después de mi llegada, empecé a explorar los alrededores del sitio. Había una zona en donde había muchas luces, bolas brillantes, cosas colgando de un árbol. Me parecían divertidas las correrías dentro del árbol. Para mí, éste era un gigante, con ramas suaves, luces tentadoras y bolas redondas de color que parecían gritar: “tírame, tírame, tírame ¡”.


            Ni que decir de un promontorio de cajas forradas, en donde había muchas figuras extrañas- entre éstas una casita hecha de paja, mi predilecta para dormir.

            Una noche, todo resplandecía en mi nueva casa; muchas luces se prendían y apagaban…. Los humanos hablaban, reían, había música que sonaba duro y yo decidí explorar y ver todo desde el árbol; subí con tan mala suerte que se cayeron unas bolas multicolores que colgaban; mi dueña pegó un grito y empezó a buscarnos a Nina y a mi… efectivamente al revisar el árbol, en la parte superior me descubrieron mirando a todos.

  Aterrorizada me bajé como pude del árbol y hasta me persiguieron con un periódico. Desastre total….

            ¿Qué creen estos humanos que yo iba a hacer ante tanto alboroto? Pues perderme… ahora sólo puedo admirar los alrededores sin entrar adonde está el árbol… ¿Y qué hace una gata sensata en pleno caos? Pues desaparecer. No por maldad… sino por talento profesional.

 

 



sábado, 29 de noviembre de 2025

Herencias Adquiridas ... ¿Seran ciertas?






 Una reflexión sobre lo que recibimos sin pedirlo...

Por Elsie Betancourt.

Recientemente estuve inmersa en una serie de gestiones legales porque mi abuela materna, había dejado un bien inmueble a sus herederos (hijos e hijas … que como ya fallecieron, le corresponde recibir a los que siguen en la línea familiar: nietos).

Siempre he oído decir que las herencias “a veces” generan problemas entre los herederos por posibles disputas entre quienes creen que les corresponde más o menos, según el caso …. En este contexto, son bienes materiales…. Pero entonces me puse a pensar en otro tipo de herencias, aquellas que no se disputan ni se miden: las intangibles…. Esas que no se cuestionan, sino que se asumen.

Según la definición formal, la herencia es el conjunto de bienes, derechos y obligaciones que, al morir alguien, son transmisibles a sus herederos o a sus legatarios. Analizando mas profundamente el tema que desarrollaré hoy, uno descubre que los muertos no sólo dejan cosas, sino hábitos, miedos, silencios, formas de querer, frases repetidas, gestos, manías.

Es interesante ponerse a pensar en qué cosas son realmente propias y cuales constituyen un sello y parecieran calcadas. Esas podrían llamarse las invisibles, las que no se especifican en las notarías. En mi caso, cuando niña, oía y veía que mi papa era disciplinadísimo, muy correcto y trabajador; eso constituía para mis hermanos y para mi …un ejemplo a seguir; mi mamá era muy sensata y aterrizada, “no comía de cuento” como se dice popularmente …. era el puente entre mi papa y cada uno de nosotros, cuando queríamos un permiso o cualquier otra cosa.  

Esa combinación produjo en todos nosotros un sello que yo diría “sello o impronta Betancourt” …esa mezcla de disciplina, sensatez y silencios que, sin proponérselo, terminan moldeando una identidad. 

Muy posiblemente, lo que escuchamos de niños se nos pega a los huesos. La verdad es que no se si heredamos sin haber pedido…. Hoy vemos familias en donde los ejes parecen haberse desviado y las ramas – los hijos- a veces sienten que no encajan en el tronco…. ¿Será que heredamos realmente la tendencia a repetir historias? Casos se han visto…. ¿Será que aprendemos sin darnos cuenta? ¿Será que la herencia no es genética, sino narrativa?

          

Video para recrear la herencia:

Quizás Uds. amigos lectores, tengan respuestas que sería muy interesante escuchar… A veces, como le oí decir a un querido amigo: “No todo lo heredado nos calza… uno puede amar a la familia y aun así desobedecer ciertas herencias”. ¿Se podrían devolver esas herencias? ¿Podrá uno? Hay que ver lo que dejamos en otros, la huella, especialmente en nuestros hijos….

Al final, creo que cada uno carga una maleta que no empacó, llena de historias que vienen de lejos: algunas nos abrigan, otras pesan mas de la cuenta.  Honestamente, hay que sacar lo que no hace parte de nuestro camino y quedarnos sólo con lo que da luz. La herencia deja de ser un destino y se convierte en una elección: lo que elegimos honrar y lo que queremos transformar. Mas que herederos del pasado debiéramos construir para el futuro.

Nerea6@yahoo.com




 



viernes, 24 de octubre de 2025

Ahora todo es malo...



Por Elsie Betancourt

            Hoy comer se volvió un campo minado. Lo que toda la vida fue normal, ahora es pecado mortal. Si no me creen les cuento lo que me pasó hace 15 días.

 Decidí hacer una visita al médico general, porque al levantarme, por la mañana, sentía un poco de mareo. La doctora muy amablemente me mandó hacer exámenes de todo, absolutamente de todo. Encontró que tenía un poco subida la glucosa en la sangre en los últimos meses…. Fijo fueron las galletas oreo que me encanta comerlas con un café por la tarde, o con el infaltable muffin de zanahoria o de banano.

            Pensaba que por estar físicamente activa con el ejercicio y el tenis me podía conceder esos caprichos; en general no soy muy dulcera…. Al parecer es “malo” comer hoy, arroz, dulces, pan y sigue la lista, porque ahora el azúcar hay que desterrarla como el mas vil enemigo que tiene, “el estar saludable ".

            Cada semana cambia lo que es bueno o malo comer. Por ejemplo: “El huevo era malo, luego bueno…. Ahora hay que comer al menos 4 diarios; después malo otra vez, ahora sólo la clara, mañana sólo la cascara y el viernes, hay que tener cuidado porque ¡el huevo mata¡¡¡ … para completar tienen que venir de gallinas criollas, alimentadas sanamente, con heno orgánico, meditación guiada y playlist de Mozart, porque si no, no sirven mucho. 

            Las pobres vacas que se ven cuando vamos a Cartagena o a otros municipios cercanos, les está tocando duro cuando hay sequía; les toca comer lo que haya en esos playones secos… el contraste con las vacas en Inglaterra, que se alimentan de pasto, hierba seca o hierba fermentada. Durante el invierno cuando no hay pasto fresco se les complementa la alimentación con concentrados y suplementos…. lo que es la moda.

            Me acuerdo mucho que mi mamá en el desayuno ofrecía en forma variada, queso, arepa con mantequilla, guineítos verdes, pan, huevos, chocolate espeso; almorzabamos con todo tipo de proteínas, arroz, pastas, sancochos, etc. y por la noche la comida era también cargadita…. Que diría si viera que lo más aconsejable hoy según los gurús de la alimentación, es que hay que desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como mendigo. Y eso que ella murió de muerte natural, a los 96 años y muy consciente de su vida y nunca cenó como mendigo.

            Yo toda mi vida he comido arroz, he comido pan, he tomado leche entera y ahora me siento culpable cuando me como media ración de arroz; no como pan, no tomo gaseosas, azúcar casi cero, ufff…. Y hay un gusanito que me pide que siga comiendo todo lo que he comido en mi vida… afortunadamente estoy sana y muy energética… ¡que difícil sostener la dieta perfecta que exige el mundo moderno¡

            Muchos son los videos que por redes nos acosan con el hecho de señalar lo que es malo en nuestras costumbres, alimenticias especialmente. Hoy bebemos leche deslactosada, descremada, “desabria” y vivimos enfermos del colon, del alma y de la billetera…. Recientemente oí decir que la leche de almendras (con la que desayuno) tiene unos aditivos que no son saludables…. ¿¿¿¿Y entonces???? El arroz supuestamente contiene arsénico…. Creo que lo mejor es ignorar a los expertos nutricionistas, hay muchos que son muy jovencitos, y sin evidencia científica y experimental, se atreven a pontificar sobre lo que es bueno o malo en nuestros hábitos diarios.

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            La paranoia moderna juega con el exceso de etiquetas: Sin azúcar, sin sal, sin gluten, sin lactosa, sin felicidad…. Lo único que tiene hoy la comida es precio porque sabor, ya no…Ya lo que la abuela tradicionalmente nos ofrecía en los almuerzos de los sábados está proscrito de los menús saludables….

            La otra vez fui a la panadería a comprar pan; me encantan las piñitas, ahora las veo de lejos; el pan integral tenia azúcar, el sin azúcar tenia edulcorante, el sin edulcorante tenia gluten, el sin gluten no sabia a nada… así que preferí comprar bollos de mazorca…


            Entre tanta regla y prohibición se nos está olvidando disfrutar… Comer debe ser un placer y no una ecuación de bioquímica. La vida entra por la boca y no se puede vivir a punta de miedo. Voy a seguir comiendo. Cuidando las cantidades, por si las moscas. Total, de algo hay que morir.

Nerea6@yahoo.com

 

 



domingo, 5 de octubre de 2025

Marca Personal




Por Elsie Betancourt

    Últimamente he pensado mucho en la huella que dejamos en los demás. No solo cuando morimos, sino también en esos pequeños momentos en que alguien nos recuerda por lo que fuimos, dijimos o hicimos. Esa huella —que no siempre advertimos mientras la trazamos— es, al final, nuestra verdadera marca personal.

    La marca personal no es una etiqueta ni una estrategia; es la impresión que proyectamos de nosotros mismos al mundo, basada en nuestras habilidades, valores y personalidad. Es lo que nos diferencia, lo que genera confianza, lo que abre puertas. Y se manifiesta en todos los ámbitos: en lo social, lo personal, lo profesional.

    Recientemente estuve en la misa de difunto de una persona cercana, y me puse a pensar en eso: en la impronta que dejamos con nuestro accionar. Cuando alguien muere, solemos decir “era tan bueno”, “pobrecito”, “no se metía con nadie”, era esto y lo otro … y casi nunca somos capaces de decirle en vida lo que admiramos —o incluso lo que detestamos— de esa persona.

Es interesante pensar con qué nos asocian los demás en la vida diaria. A mí, por ejemplo, me dicen “la Rapidito”, porque me gustan las cosas enseguida; soy puntual, estricta, ordenada, asertiva, intensa y, sobre todo, las metas que me propongo las cumplo.

Sería un buen ejercicio preguntar a quienes están cerca de nosotros, cómo nos perciben-no porque necesitemos la aprobación de nadie, para actuar, porque no la necesitamos, sino porque el ejercicio en sí mismo es revelador.

Siempre escucho decir que en la vida lo que cuenta es el día a día, la familia, los amigos… Y me pregunto: ¿cómo hacer las paces con la vida? Tremenda pregunta. Quizás de eso se trate al final: de reconocer lo que somos sin maquillarlo, de aceptar nuestras luces y nuestras sombras y de vivir en paz con ese retrato que los demás guardan de nosotros.

Recordé el hermoso poema de Amado Nervo, En Paz, que parece escrito para quienes alguna vez nos hemos preguntado si hemos estado a la altura de la vida:

 

Y así sigue ese poema, con la serenidad de quien entiende que todo —lo dulce y lo amargo— formó parte del mismo viaje. Ninguna cantidad de ansiedad, cambia el futuro, ninguna cantidad de arrepentimiento cambia el pasado, pero cualquier cantidad de agradecimiento puede cambiar el presente.

Quizás nuestra verdadera marca personal no se mida en logros ni titulos, sino en la emocion que dejamos vibrando en quienes nos conocieron; no sólo en lo que decimos ser, sino en lo que los demás sienten cuando ya no estamos. En las pequeñas acciones, en los gestos mínimos que, sin darnos cuenta, van delineando el recuerdo que dejaremos. Quizá ahí esté la verdadera marca personal: en saber agradecer, incluso a la vida misma, por habernos permitido dejar una huella, aunque sea pequeñita, pero nuestra.

        Al final, somos lo que hacemos con lo que la vida nos da y lo que los otros recuerdan de eso. Si dejamos una huella de bondad, honestidad o gratitud, no haria falta mas para decir, que en paz, supimos estar vivos.


Elsie Betancourt

 

martes, 9 de septiembre de 2025

¿Leer con los Oídos … Nueva Moda?

 

Por Elsie Betancourt

            Cuando niña, recuerdo mucho que me gustaba que me refirieran cuentos de todo tipo: de miedo, de sucesos reales, de los inventados, de la llorona a la que se le perdió su hijo, del diablo que salía el 24 de agosto y que tenía que encontrar a todos los niños acostados a las 7 pm.; la mayoría de esos cuentos se los oía a personas que ayudaban en mi casa, con los oficios. 

Oír por la radio las radio novelas que a mi mama y a mis tías les encantaba escuchar, captaban siempre mi atención y curiosidad. Me enganchaba el timbre de voz de los que representaban los distintos personajes. Fue clave, oír a los radio-actores involucrarse con los personajes… la generación de tensiones que se producía, que hacía que nos hicieran reflexionar, cuestionarse, ponerse tristes o también irónicos, en esa época en la que casi todo nos llegaba por lo que oíamos y tal vez no por lo que se leía… yo estaba muy niña y escuchaba más, de lo que me leían, antes de dormir. Esto, constituía una transmisión de conocimientos, de historias, cultura y experiencias de una generación a otra, a través de la palabra hablada en lugar de la escritura….

 En la música vallenata, por ejemplo, se pueden escuchar bellas composiciones en donde el juglar cuenta de sus experiencias, las vividas y las imaginadas, como hicieron reconocidos personajes… se cuenta que iban de pueblo en pueblo, contando historias al calor de la palabra y la música.  En nuestra tierra, surgieron voces que mantuvieron viva esa tradición oral. Uno de ellos, entre otros, fue el gran Leandro Diaz, quien supo leer con los oídos y en su canción “El Verano”, por ejemplo, pintó paisajes que nunca vió, pero que convirtió en música para ser escuchada y recordada.

            Considero que el papel de la entonación, el ritmo y la interpretación en la comprensión de un contenido cualquiera, es clave para enganchar con el tema, más fácilmente.  La voz es como un puente emocional: más cercana, más humana.

            No sé si por fortuna o desgracia, hoy, estamos escuchando más que leyendo. Aunque la tecnología juega a favor de lo primero, con la accesibilidad a los audiolibros, podcasts, tiktoks, etc.… considero que la lectura sigue siendo una actividad predominante y en muchos casos superior, porque permite mayor velocidad y mejor comprensión de la información del que lee… lo digo por mi experiencia.

            Los expertos consideran que la escucha y la lectura son complementarias. La escucha quizás es más valorada porque desarrolla la empatía y la colaboración inmediata, la lectura sigue siendo definitiva para desarrollar la imaginación y mantenerse informado. Según esos expertos, “la lectura en silencio, es más productiva para el aprendizaje rápido mientras que la escucha activa lo es para la comprensión profunda…”  Cada quien escogerá lo que mas le agrade… aunque por la premura en la que actualmente vivimos, todo tiene que ser rápido y muchos se inclinan por lo digital.                 

            En mi experiencia, leer ejemplares en papel, despierta muchas sensaciones cognitivas: nos conduce a entrar a un mundo interior rico y diverso; a sentir la experiencia de otros personajes; comprender sentimientos y ver el mundo desde diferentes puntos de vista.  Un beneficio grande que se obtiene al leer, creo yo, es la concentración y la memoria, que, ciertamente también se estimulan con los libros digitales, no podría asegurar que uno es mejor que otro, pero….

            Leer el papel impreso, proporciona menor fatiga visual, (especialmente con dispositivos de tinta electrónica), ofrece mejor comprensión y retención de la información, y representa una experiencia más sensorial…. El tacto de las páginas, el olor y la sensación física, crean una experiencia más personal y pueden ayudar a la desconexión del mundo digital, que a veces nos ahoga en el día a día.

Los libros digitales, para muchos, son más fáciles de cargar en el celular, iPad, Kindle, etc.…Como reza el dicho, en gustos y colores no discuten los doctores, Importa es Leer… cada formato tiene sus ventajas … las preferencias personales, la situación y la disponibilidad de recursos es lo que va a definir que escoger… Lo esencial es que no perdamos el hábito de dejarnos llevar por las palabras, ya sea que nos entren por los ojos o por los oídos.



jueves, 7 de agosto de 2025

El Arte sutil de convivir con quien no te necesita (pero te elige) ….


                                                NUBECITA....

Por Elsie Betancourt

Toda mi vida he sido amante de animales; he tenido toda clase de perros- bastos o chandosos- que según mi experiencia tienen la nobleza y la fidelidad en su ADN, (no digo que los de “raza” no la tengan), pescaditos, loros, …. Es lo que he vivido. Amé a mis perros porque fueron un ejemplo de amor puro, respeto e incondicionalidad: Lasky, Bravonel, Sultán, Coquito, Pochi, (foxterrier miniatura) - Ruffo, Yiya, (schnauzers) Nicanor (bulldog inglés) y otros más cuyos nombres se me escapan…. Todos ellos, me dieron mucho amor y representaron para mí, unos componentes emocionales importantes.

            Mi experiencia con gatos no es muy amplia; ha sido reciente y casi accidental. Fue durante la pandemia, cuando uno de los 2 que tengo ahora, me eligió sin que yo estuviera buscando compañía.  Tras la pérdida de mi último perro, Nicanor - quien vivió 14 años a mi lado - decidí no volver a tener mascotas, por lo duro que resulta, cuando mueren.

Pero este gato en especial, Nina me encontró cuando él estaba sólo y desvalido…. en una cancha de tenis …. Me siguió hasta cuando terminé de jugar y no fui capaz de dejarlo abandonado, pese a no querer comprometerme más con animales. Tiene nombre femenino porque pensaba que era una hembra, idea que me disipó el veterinario al 3er mes de vacunas. Al cabo de 1 año pensando en él, decidí buscarle una compañía y que fuese hembra: Nubecita. Esa si, todo lo contrario, al macho, no me pierde pie ni pisada; amorosísima, conmigo, parece un perro.

                                                                        NINA.....

 Vivir con gatos es diferente; su presencia es menos bulliciosa, mas discreta y distante. Da la impresión de que nada les importa. Tienen una forma muy particular de ser; Siempre he oído hablar sobre la independencia que éstos tienen como si fuera algo negativo; pero sólo si conocemos su naturaleza, quizá podamos comprenderlos.

            Los antepasados de los gatos, eran animales solitarios, territoriales y cazadores, tal como son los domésticos; Eran salvajes, pero se han ido adaptando en el tiempo, sin perder su esencia. Aunque hoy conviven con nosotros, siguen siendo eso.  No han sido “domesticados” como los perros. Mas bien nos toleran, nos permiten entrar a su mundo… si los respetamos.

Pienso que el tener un gato, es un acuerdo silencioso de igual a igual. Sus gestos, su forma de habitar el espacio nos afectan – y ellos también se ven influenciados por nosotros-. Son territoriales y en mi experiencia cuando algún extraño llega a mi casa, Nina se pone alerta y nos cuida tanto a mi esposo como a mí, con un instinto protector que sorprende; hasta tal punto, que tiende a agredir al que no conoce…

            Los rituales felinos, son únicos. Comprenden: hábitos, horarios secretos, juegos, manías especiales, formas especiales de acicalarse. Me da risa que, con un simple cordón de zapatos, se pueden entretener por largo rato y ni que decir si aparece una lagartija pequeña, para ellos constituye una presa a eliminar. Es su naturaleza viva y antigua.

            Algo que me llama la atención es la convivencia de los 2 gatos; al estar esterilizados ambos, no es que jueguen mucho entre sí, por lo contrario, más bien el macho tiende a morder a la hembra… puede que el sienta que ella se está metiendo en su hábitat….

            Suelo leer que tener un gato en casa puede traer varios beneficios espirituales, incluyendo la reducción del estrés y la promoción de un ambiente de calma. Se cree que éstos pueden absorber energías negativas y limpiar el ambiente de vibraciones desfavorables, actuando como guardianes espirituales; además, su ronroneo se asocia con propiedades curativas y su compañía puede mejorar el estado de animo y reducir la soledad. Estoy totalmente de acuerdo…. ¿Cuando llego a mi apto. la paz es una condición que prevalece, no se si debido a los gatos…? ¿Qué opinan amigos lectores? ¿Qué mascotas tienen, han sentido esa energía especial?

            Podría concluir que mientras el perro te sigue adonde vas, el gato te espera y ni se inmuta con tu presencia … claro, debo reconocer que mi gata hembra no sigue ese patrón, ella siempre quiere estar al lado mío o encima de mi…. Sin que yo lo solicite porque si intento agarrarla se escurre. La presencia discreta y sutil de éstos, puede mejorar nuestro bienestar; necesitaremos tiempo, dedicación compromiso y dinero, para lograrlo… pero al final del día, se convierten en sanadores, maestros y compañeros como cualquier otro ser que amemos.

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